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Mostrar y decir

Catalina Holguín Jaramillo reseña la última novela de Enrique Serrano, Donde no te conozcan

2010/03/15

Por Catalina Holguín Jaramillo

Donde no te conozcan, última novela del escritor de Barrancabermeja Enrique Serrano, es una saga de dos familias judías que abarca cinco generaciones y corre desde mediados del siglo XIV hasta principios del siglo XVI. Las historias paralelas de la familia Méndez-Pinto de Mallorca y la familia Cardozo de Lucena se van desarrollando en medio de fragmentos anecdóticos en los que el narrador da cuenta del clima antisemítico que se vive en la España de los siglos XIV y XV. La novela, divida en cuatro grandes secciones, está a su vez subdividida en centenares de capítulos muy breves. Esta estructura fragmentada le permite a Serrano abarcar diferentes facetas de la vida de los judíos españoles de la época. No obstante, la estructura también conspira contra el hilo narrativo de la novela.

El ejercicio de composición favorito de un profesor de inglés del colegio se llamaba show and tell, mostrar y decir. Según él, una cosa era decir “Juanita está triste” y otra muy diferente era mostrar, por medio de diálogos o imágenes o descripciones de lugares, que Juanita efectivamente está triste y lograr despertar en el lector esa misma tristeza. Serrano dice muchas cosas en su novela: dice cómo los curas incendiarios abonan un clima de odio contra judíos y moros y dice cómo la familia de navegantes Méndez-Pinto y la familia de farmaceutas y traductores Cardozo, familias que protagonizan la novela, se adaptan a esta persecución. La novela, sin embargo, poco muestra cómo las cinco generaciones de estas dos familias judías viven, de modos similares o diferentes, la progresiva expulsión de España y su arribo al Nuevo Mundo a principios del siglo XVI. Las vidas de los Méndez y los Cardozo se pierden en el exceso de información aledaña. Los personajes casi no hablan (de hecho, la ausencia de diálogos en esta novela es alarmante) y de sus acciones solo recibimos noticias, como quien oye que un primo segundo se accidentó.

El panorama histórico que Serrano abarca es demasiado amplio. A diferencia de las novelas enciclopédicas que logran conjurar un horizonte amplio de gentes, clases sociales y situaciones históricas e imaginarias, esta peca por estrecha. Donde no te conozcan es enciclopédica por el tema y el lapso que pretende cubrir: 180 años. A la vez, la novela está extrañamente limitada por el acartonamiento de sus personajes (judíos sabios, curas incendiarios, reyes mezquinos), por las preocupaciones del narrador (quien repite una y otra vez lo importantes que fueron los aportes científicos de la raza hebrea a la navegación y medicina), y por la curiosa selección de un narrador limitado por el espacio y el tiempo.

Efraín Pinto, el narrador, es un lejano descendiente criollo de las ilustres familias judías Méndez-Pinto y Cardozo que acumula datos históricos descontextualizados, anécdotas y episodios aislados mediante los cuales dice mucho pero muestra poco. Como los personajes no viven la historia misma sino que les pasa alrededor suyo, sus acciones carecen de fuerza. No es extraño entonces que el narrador tenga la molesta tendencia a usar el pretérito imperfecto (trabajaba, hablaba, seguía, etc.) en vez del más común pretérito simple (trabajó, habló, siguió). En este desafortunado panorama gramatical, ninguna acción de los personajes se siente conclusa: cinco generaciones de hombres y mujeres de dos familias adquieren cierta pasividad que destiñe sus acciones. Esto, sumado al hecho de que los personajes nunca hablan y cuando lo hacen sus frases parecen sacadas de un tratado filosófico mustio, hace imposible sentir interés por los personajes. Si Donde no te conozcan fuera una novela experimental posmoderna, entendería el gesto del escritor. Pero en una novela que desde el principio se aferra a una de las más viejas convenciones literarias que existen—la del manuscrito hallado—revela una importante falta de destreza narrativa.

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