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Noam Chomsky

Mauricio Sáenz reseña el libro Noam Chomsky de Robert F. Barsky Península, 2005 285 páginas

2010/03/15

Por Mauricio Sáenz

Si hay un intelectual que produce controversia en el mundo, ése es Noam Chomsky. Pero no es discutido por sus méritos científicos e intelectuales, que están por encima de cualquier duda, sino por su posición ideológica contra la política exterior de su país, Estados Unidos.

Como dice Robert Barsky en su biografía del norteamericano, éste es el autor vivo más mencionado y uno de los ocho más citados en la historia. Y es que ese hombre nacido en Filadelfia en 1928, y abrumado a lo largo de su carrera por las distinciones y los premios, ha escrito más de setenta libros y mil artículos sobre distintos temas del conocimiento, principalmente de su especialidad central, que es la lingüística, pero también en filosofía, ciencia política y sicología. Su popularidad es tal, que circula hasta un “Chomsky para dummies”, que pretende poner al alcance de todos los aspectos básicos de su pensamiento.

Chomsky saltó a la fama en los años sesenta, cuando lanzó su teoría de la semántica transformacional-generativa (una aproximación revolucionaria a esa disciplina), que fue rechazada por los defensores de la sintaxis interpretativa en una batalla que en el exclusivo mundo de la especialidad es conocida como las “guerras de la lingüística”. Ese solo episodio ha dado para centenares de sesudas páginas accesibles sólo para iniciados. Pero por fortuna la biografía de Barsky no pretende escudriñar en las profundidades de sus conocimientos lingüísticos, sino en el aspecto más controvertido de la intensa actividad intelectual de Chomsky: sus posturas políticas.

Porque más allá de la lingüística y sus demás especialidades, Chomsky lleva más de treinta años siendo el mayor crítico de la política exterior norteamericana, a la que caracteriza sin dudarlo como imperialismo. En este campo son muchos sus detractores, sobre todo en la gran prensa norteamericana. Lo consideran simplista, conspiracional e incapaz de entender las complejidades del mundo real. La biografía escrita por Barsky, con su detallado recuento de las circunstancias familiares que marcaron el crecimiento del joven Chomsky, contribuye a disipar esa imagen. Allí aparecen los pensadores que contribuyeron a consolidar un sólido y razonado bagaje político y sus posturas políticas, cercanas al anarcosindicalismo y expresadas desde su primer ensayo, publicado sorprendentemente a sus diez años, sobre la guerra civil española.

Barsky evidentemente es un gran admirador de Chomsky, y por eso en algunos pasajes el tono alcanza alturas hagiográficas. Pero eso no alcanza a quitarle el mérito de ser lo más aproximado a la autobiografía que según ha dicho el propio interesado, nunca escribirá.

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