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Ondatrópica de Ondatrópica

Portada de 'Ondatrópica'.

Crítica Música

Puro diciembre

Por: Luis Daniel Vega

Publicado el: 2012-10-30

A decir verdad, la idea de este disco no es una novedad en la historia reciente de la discografía en Colombia. Se nos vienen a la cabeza, por ejemplo, Radio Bakongo de Batata y su Rumba Palenquera, Cantaoras de Ale Kumá y, recientemente, La voz de la marimba de Inés Granja, tres grabaciones que comparten el mismo principio: reunir a viejas y nuevas generaciones de músicos populares alrededor de un viaje creativo inédito. En el caso de Ondatrópica el ejercicio no ha sido distinto, salvo en el ambicioso proceso de grabación maquinado por el inglés William Holland y el bogotano Mario Galeano, dos melómanos insaciables que durante más de una década han estado a la caza de los más exquisitos documentos sonoros de la época dorada de la música tropical colombiana.

En su búsqueda (cercana, en el mejor sentido de la palabra, al fetichismo y la arqueología), Holland y Galeano concibieron un proyecto descabellado que los llevó a los mismísimos estudios de Discos Fuentes en Medellín donde entre las décadas de los años sesenta y setenta se cocinaron algunas de las músicas locales más innovadoras, excéntricas y riesgosas. Allí, en ese espacio mítico bendecido por la sabrosura, durante tres semanas del mes de enero del 2012, la magia volvió y, como si hubiesen accionado una máquina del tiempo, los treinta y cinco músicos de alto calibre invitados a la sesión descargaron más de cuatrocientas ochenta horas de grabación en cinta análoga que, posteriormente, sin trucos digitales, fueron editados en vinilo triple y doble disco compacto por Soundway, un sello inglés que desde 2007 nos viene sorprendiendo por sus rigurosas compilaciones de ese ilustre pasado musical colombiano que, paradójicamente, es más visible en Europa y Estados Unidos.

Más allá de la postal nostálgica y la reverencia filantrópica, Ondatrópica es la reconstrucción minuciosa de ese sonido particular logrado por el legendario ingeniero Mario Rincón quien, para esta ocasión, reveló los secretos de grabación de esos viejos vinilos donde Michi Sarmiento, Fruko, Aníbal Velásquez, Pedro Ramayá, Markitos Micolta, Wilson Viveros, Juancho Vargas y Alfredito Linares (¡todos ellos presentes en este disco!) conjuraron un estilo profundo, oscuro y afilado. Para lograr semejante hazaña, los productores apelaron a micrófonos originales, utilizaron una cabina de cuatro canales y, lo más importante, se encerraron con toda la banda en el estudio para hacer las tomas en vivo lo que supuso, a la postre, una sesión vertiginosa e irrepetible que el oyente disfrutará como si estuviera en un concierto.

En los más de treinta temas que integran la totalidad de este disco en sus diferentes formatos (vinilo, CD y mp3) podremos apreciar el clásico sonido de Discos Fuentes reinterpretado no solo por sus protagonistas originales sino, también, por un puñado de músicos jóvenes provenientes de bandas como Frente Cumbiero, Meridian Brothers, Los Pirañas, Ancestros y Canalón de Timbiquí quienes arremeten con atrevimiento un repertorio muy variado que va desde cumbias espaciales, boogaloo, algo de afrobeat y funk hasta versiones tropicales de clásicos del rock (por allí se cuela el “Iron man” de Black Sabbath), rap con caña de millo, salsa, ska, currulaos y swing.

Sin lugar a dudas, Ondatrópica ya es un disco paradigmático pues, además de condensar el arrebato tropical de antaño, mira para adelante, es consecuente con la actualidad, refresca la memoria, rinde un fino homenaje a Don Antonio Fuentes, confirma que la brecha entre lo viejo y lo nuevo no es tan profunda como solemos imaginar y, aspecto trascendental este último, será esencial para los próximos festejos decembrinos.

* Ondatrópica

Ondatrópica

Soundway, 2012

$23.000 en (iTunes)