RevistaArcadia.com

Otras guerras, los desastres de siempre

Alberto de Brigard reseña la última novela del dublinés Sebastian Barry, Más y más lejos

2010/07/01

Por Alberto de Brigard

En los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial se popularizó en Inglaterra una canción titulada Lejos de Tipperary, que describía las añoranzas de un joven irlandés obligado a desplazarse a Londres. En las trincheras esta misma canción, con algunas adaptaciones en la letra, sirvió para expresar las nostalgias de los irlandeses y de todos los soldados del imperio británico que luchaban, en condiciones insospechadas hasta ese momento por la humanidad, en Bélgica y Francia.

La estupenda novela de Sebastian Barry, poeta y dramaturgo dublinés (que fue finalista del Premio Booker en 2005 con este libro y repite este año con su obra más reciente, La escritura secreta), nos da una idea de la enorme distancia que separaba a los jóvenes soldados que peleaban en Ypres y en el Marne de todo lo que habían conocido hasta entonces. Barry también recuerda que la distinción entre las causas inglesa e irlandesa se hizo algo borrosa en los primeros meses de la guerra, pero se amplió y polarizó en ese período de gran agitación social y política en toda Europa. Todo esto lo consigue dentro de una narración que no se contamina con los análisis políticos o las opiniones con perspectiva de muchos años que se cuelan en tantas otras novelas históricas; otro de sus méritos consiste en que la investigación previa a su escritura, que seguramente fue larga y cuidadosa, está oculta sosteniendo el relato y no brilla como una permanente invitación a aplaudir los esfuerzos del escritor, evitando una molesta tendencia del género en nuestros días.

La historia se centra en las experiencias de un soldado raso irlandés, William Dunne, y las de su regimiento, el 16.º Regimiento Real de Fusileros de Dublín, atrozmente diezmado entre 1915 y 1918. William es hijo del jefe de policía de Dublín, quien, a su vez, debe enfrentar las manifestaciones y los ataques de los separatistas irlandeses en esa ciudad. El tema de los conflictos entre lealtades (Irlanda e Imperio, católicos y protestantes, pacifistas y activistas) y los matices en esos conflictos, es constante en las historias individuales del protagonista y de otros personajes.

Entre lo mejor del libro está su capacidad de recrear experiencias que hasta ese momento eran totalmente desconocidas y, aún más, inimaginables para quienes las vivieron. Willie no tiene realmente elementos de comparación para las batallas, las carnicerías y los horrores que tiene que presenciar y en los que debe participar. Barry no falla al presentar los intentos de una mente joven por reencontrar un centro, unos patrones de referencia y algún tipo de sentido vital en su situación. Un sobrecogedor ejemplo de lo dicho es el capítulo en el que los soldados se enfrentan —a tiros— al gas asfixiante, un arma nueva, inesperada y mortífera. Todas las metáforas, imágenes o comentarios que se ponen en boca de los personajes suenan auténticos; la confusión, el miedo y la ignorancia de los soldados en esa batalla son conmovedores y no dudamos de su realidad.

La prosa de Barry es seca pero resonante, fragmentada pero elocuente, llena de modismos y vulgaridades. A pesar de algunos tropiezos, María Candelaria Posada sale airosa en la delicada tarea de acercar al público de habla hispana a esta novela durísima, extrañamente poética y memorable.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com