Raros brasileños

Luis Daniel Vega reseña "El justiciero cha cha cha: Un tributo a Os Mutantes".

2011/05/03

Por Luis Daniel Vega

La supresión de las libertades democráticas, la censura y el clima autoritario fueron el caldo de cultivo para que en Brasil, a mediados de los años sesenta, se empezara a hablar comúnmente del “tropicalismo” o la “tropicalia”, un movimiento cultural donde coincidieron, entre otros, el artista plástico Hélio Oiticica, el cineasta Glauber Rocha, y, con especial atención, los cantantes Caetano Veloso y Gilberto Gil que, sin pretenderlo demasiado (pero conscientes de la ruptura que estaban generando), redefinieron el rumbo de la música popular en Brasil, por esos años ahogada en las radicales ideas nacionalistas impuestas por la dictadura.

 

En medio de un ambiente creativo desbordado, apadrinados por Veloso y Gil, surgieron Os Mutantes, tres extraños chicos que un día aterrizaron en São Paulo. Rita Lee, Sérgio Días y Arnaldo Antunes debutaron en 1966 tocando una música muy bizarra e inspirada en los Beatles, que parodiaba de forma descarada ritmos en boga de la clase media (la bossa nova) y otros “intocables” de la música tradicional como el baiao. Criticados por la izquierda (decían que estaban alienados por el imperialismo) y atacados por el Estado (que veía con malos ojos ese despiadado sentido del humor) Os Mutantes fueron el momento culminante de la sicodelia en Brasil, trasgredieron los límites oficiales del pop y, por supuesto, quedaron relegados a la categoría de “banda de culto”.

 

Celebrados por Kurt Cobain y Beck, rescatados por David Byrne a finales de los noventa, Os Mutantes (ya sin Rita Lee) grabaron recientemente y, contra todos los pronósticos, su genio retorcido sigue latente en viejas y nuevas generaciones de músicos latinoamericanos como queda demostrado en El justiciero cha cha cha, un tributo sin precedentes que viene bien en estos días cuando los legendarios brasileños han vuelto a pisar los escenarios.

 

Sin la reverencia habitual de los homenajes y con la distancia necesaria para renovar la estética lisérgica de los paulistas, el disco, a pesar de la gran variedad de propuestas que allí confluyen, no es incoherente, tampoco un refrito comercial ni un documento nostálgico ligero. Aunque hay nombres muy reconocidos como Aterciopelados, Café Tacuba, Liliana Herrero e incluso Fito Páez, ellos, por fortuna, no se roban el protagonismo, pues los compiladores han tenido la delicadeza de incluir grupos emergentes pertenecientes, la mayoría, a la nueva ola de cantautores hispanoparlantes.

 

Pretexto ideal para adentrarse en el universo irreverente de Os Mutantes, esta compilación es una buena forma para saber a qué suena Latinoamérica actualmente. Déjese llevar, diviértase y, si el tedio lo amenaza, de seguro El justiciero cha cha cha es para usted.

 

Varios artistas

El justiciero cha cha cha: Un tributo a Os Mutantes.

Ultrapop / MTM

2010

$25.000

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