La partícula al final del universo Sean Carroll Debate $49.000 377 páginas

Siempre habrá más preguntas

Mauricio Sáenz reseña 'La partícula al final del universo' de Sean Carroll.

2014/09/23

Por Mauricio Sáenz

 

 

El 4 de julio de 2012 se inauguró en Melbourne la Conferencia Internacional sobre Física de Altas Energías, un evento que casi nunca es muy emocionante. Pero esta vez la expectativa era tal, que cientos de fìsicos durmieron en las afueras, y muchos más se agolparon frente a sus computadores. Al fin y al cabo, más de tres mil de ellos colaboraron, desde 100 países, en el esfuerzo cuyos frutos estaban a punto de conocer. Como la noticia estaba realmente en Suiza, en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), las dos presentaciones principales llegarían desde allí vía internet, no solo a Australia, sino al mundo.

Y por fin los voceros, el estadounidense Joe Incandela y la italiana Fabiola Gianotti, comenzaron a hablar. Con la ayuda de gráficas y fórmulas avanzaron ante la expectativa creciente de la audiencia. Como cuenta Sean Carroll en La partícula al final del universo “los datos eran tan precisos y claros, que incluso algunos científicos que trabajaron por años estaban sorprendidos”. Hubo abrazos y aplausos. Por fin, casi 50 años después de formulada, se había podido vislumbrar una nueva partícula, el bosón de Higgs.

Desde 1964, cuando Peter Higgs planteó su existencia teórica, comprobarla se convirtió en una obsesión mundial, solo que para lograrlo, era necesario contar con una de las máquinas más grandes, costosas y complejas jamás construidas. En un comienzo, se pensó que Estados Unidos asumiría el reto, pero finalmente el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear tomó la delantera y en 2008 inauguró el Gran Colisionador de Hadrones. Entre Francia y Suiza, en un túnel circular de 27 kilómetros, se encuentra esta maquinaria inaudita que costó varios miles de millones de euros.

En el experimento, dos haces (hadrones), de partículas circularon casi a la velocidad de la luz hasta estrellarse y producir condiciones semejantes al Big Bang. En ese instante infinitesimal, los científicos pudieron observar al bosón de Higgs, sin el cual el Modelo Estándar, el esquema que explica la misteriosa esencia de todo, inclusive de nosotros mismos, era una teoría incompleta.

El Modelo Estándar con sus 16 partículas, 12 portadoras de materia (fermiones), y 4 de fuerza (bosones), no podía explicar que las primeras tuvieran masa, sin la cual el universo no sería el mismo. Higgs y su equipo plantearon que adquieren esa propiedad al interactuar con un campo omnipresente, llamado de Higgs, emanado de las partículas de ese nombre. Al aparecer estas, todo encajó como esperaban.

¿Suena incomprensible?. Bueno, lo es para casi todo el mundo. El físico Carroll, con la mejor voluntad y no pocas audacias metafóricas, intenta explicar este avance crucial de la ciencia, pero no siempre tiene éxito, y hay trayectos del texto casi inescrutables.

En el fondo el libro resulta inspirador. Sobre todo porque, con toda franqueza, admite que saber cómo funcionan el bosón y el campo de Higgs no tiene ninguna aplicación práctica, lo cual no significa que estén mal invertidos los miles de millones de euros aportados por la mayor cooperación internacional jamás vista. Por el contrario, un esfuerzo de esas dimensiones produce resultados tangibles al solucionar los problemas prácticos planteados por los propios experimentos. El efecto menciona ejemplos como los avances en materiales superconductores o la propia creación de internet, nacida en la Cern de la necesidad de conectar los computadores para compartir la información en tiempo real. Más allá de sus beneficios colaterales está el de satisfacer la curiosidad innata en el ser humano siempre en busca de respuestas fundamentales. Esa obsesión por entender lo más profundo de nuestra existencia que, como en el caso del bosón de Higgs, nos lleva al umbral de descubrimientos cada vez más extraños, a nuevos asombros que nos inspiran a seguir adelante, como siempre, haciendo preguntas.

Lea también:

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