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Capital, de Thomas Piketty

Camilo Jiménez Santofimio reseña el libro Capital, de Thomas Piketty

2014/08/21

Por Camilo Jiménez Santofimio

Thomas Piketty tiene una magnífica habilidad. Ha escrito un mamotreto de 700 páginas sobre un tema tan aparentemente hostigante como la desigualdad y ha logrado con ello dos cosas: vender millones de ejemplares y, a la vez, darle un soplo de vida, en el corazón del debate público y académico global del siglo xxi, al viejo refrán según el cual los ricos cada vez son más ricos y los pobres, más pobres.

Se trata de Le capitale aux xxi siècle (El capital en el siglo XXI), un libro publicado en francés en agosto de 2013 y traducido al inglés este 2014, cuya versión en español los colombianos podrán encontrar en noviembre en las librerías. Piketty, nacido hace 43 años y profesor de la Escuela de Economía de París, revive la crítica marxista al capital con base en uno de los análisis más completos jamás hechos de la historia de la desigualdad. Durante 14 años, y bajo la premisa de que “a Karl Marx le hicieron falta datos estadísticos para refinar sus predicciones”, reunió datos sobre impuestos y sobre tasas de retorno y rendimiento de 20 países a lo largo de tres siglos. Así, pudo observar cómo evolucionan los ingresos y el capital privado y confirmar un viejo temor: que la riqueza crece más rápido que los salarios y que a través del tiempo el capital solo abre más y más la brecha entre los pocos ricos y los muchos pobres del planeta. La desigualdad, reza la simple conclusión, es inherente al capitalismo.

Encaramado en su montaña de datos, Piketty no se limita a enumerar, sino que toma posiciones y las defiende. Y no lo hace desde el trillado moralismo de la izquierda, sino mediante una mezcla cuidadosa de la limpieza de un científico y la sensibilidad de un activista. Es hábil al manejar su jugosa baraja de datos y logra desarmar a los defensores de dos teorías hoy por hoy demasiado populares: que las diferencias son necesarias para la estabilidad de la economía y que la teoría del trickle-down –según la cual el ingreso y el capital no se congelan en las manos de los más ricos, sino que gotean cándidamente hasta beneficiar a los más pobres– es irrebatible. Así, el libro también es un ensayo conmovedor y profundamente político sobre la fuerza nefasta de la riqueza y su responsabilidad en la creciente inequidad en el mundo de hoy.

Piketty considera que en pleno siglo xxi la riqueza está distribuida de forma no muy distinta a como lo estaba hace cien o doscientos años. Hoy, como entonces, un grupo reducido de personas ricas dispone de casi todos los valores capitales y de los ingresos disponibles, mientras que el grueso de la población posee mucho menos de lo que le correspondería por el trabajo que realiza. La consecuencia es que cualquier intento de una sociedad democrática de distribuir la riqueza –sea mediante un estado social, a través de medidas de nivelación, por el camino de la política pública o impulsando el ascenso de la clase media– no logra cambiar las circunstancias. Para Piketty, el trozo más jugoso de la riqueza no proviene de los ingresos que el trabajo produce, sino del capital, el cual, hoy como en el siglo xix, no se adquiere, sino que se hereda. A las virtudes del libro pertenece la capacidad de asociar el conocimiento económico con la filosofía y la literatura. En un pasaje importante, Piketty ilustra su teoría con una escena de Papá Goriot, de Honoré Balzac, donde un criminal intenta convencer a un joven noble, atormentado por sus infortunios financieros, de que la solución a sus problemas no es estudiar Medicina o Derecho, sino sencillamente pedirle la mano a una rica y tímida heredera que ambos conocen.

Piketty sostiene que el asunto de la distribución de la riqueza es demasiado importante para dejarlo sólo en manos de economistas, sociólogos, historiadores y filósofos. Así, aboga por un debate global, y sus cifras se lo permiten porque muestran que la desigualdad seguirá expandiéndose y que se convertirá en un factor tan desestabilizante como intolerable para el mundo.

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