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Rock a los 64

Andrés Felipe Solano reseña el disco de Caetano Veloso: Cê

2010/03/15

Por Andrés Felipe Solano

En diciembre de 1968 Gilberto Gil y Caetano Veloso fueron apresados en Sao Paulo por la dictadura militar del mariscal Artur Da Costa. El pretexto para su detención fue haber desprestigiado el himno y la bandera del Brasil. En el cuartel en donde los confinaron les raparon la cabeza. En febrero de 1969 quedaron libres con el compromiso de no hacer apariciones públicas. A mediados de ese mismo año, con la cabellera todavía corta, los puntas de lanza del tropicalismo, un movimiento de vanguardia que marcó para siempre la cultura de su país, partieron con sus mujeres al exilio. Llegaron a Chelsea, Londres, en pleno auge del rock and roll. Para Caetano fue especialmente importante este período. En Londres empezó a componer en inglés y a asistir a cuanto concierto estuviera anunciado, estrechando para siempre su relación con el rock, influencia que es evidente en su último disco.

En un texto que acompañó el lanzamiento de (abreviación de você), titulado Cuando tenga 64, en clara alusión a los Beatles, Caetano cuenta que incluso pensó en grabar el disco bajo la figura de una banda anónima, una actitud rockera a más no poder: “Este disco es el resultado de muchas charlas que tuve con Pedro Sá en los años que lleva tocando conmigo desde Noites do Norte. Comentábamos lo que oíamos, oíamos algunas cosas juntos, finalmente hablamos de hacer un disco que marcara nuestra posición en la discusión crítica del rock. Sería el disco de una banda ficticia en la que a veces cantaría él, a veces yo (con otro nombre y la voz modificada electrónicamente), a veces con algún otro músico invitado para formar la banda. Haríamos como los Gorillaz (de paso, me gustan mucho los Gorillaz). Pensé en hacerlo en clandestinidad mientras grababa otro disco de sambas”. El guiño a Gorillaz no está fuera de tono en el discurso musical de Caetano, un músico que vive actualizado y en constante discusión con las novedades rockeras (The Strokes, Wilco y Artic Monkeys son grupos que no duda en admitir que le gustan).

Finalmente el disco salió con su nombre pero la intención quedó intacta. Los doce cortes, la mayoría de tres minutos y medio, fueron grabados con la clásica formación de un grupo de rock: guitarra, bajo y batería. Los cortes más rockeros por sus guitarras y letras son “Odeio”, “Homen” y “Rocks”. Con este último Caetano, canoso y con gafas, se plantó ante la audiencia de los premios MTV Brasil y micrófono en mano coreó “você foi mor rata comigo, rata comigo demais, rata comigo demais” (usted fue muy rata conmigo, fue demasiado rata conmigo). Los demás temas son algo más relajados, excluyendo el número doce, “O Heroí”, que está cargado de fuertes referencias raciales, y una canción autobiográfica, que sin discusión es la perla del disco. “Não me arrepento” está dedicada a Paula Lavigne, su ex esposa, de la que se separó no hace mucho. La canción abre con la línea del bajo de “Walk On the Wild Side”, de Lou Reed, a manera de homenaje, y poco a poco se transforma en una hermosa canción de despedida, que en la voz de Caetano sacude el alma, remueve el dolor: “Eu não me arrependo de você, / cê não me devia maldizer assim/vi você crescer/fiz você crescervi cê me fazer crescer também” (Yo no me arrepiento de ti / Tú no deberías maldecirme así / Te hice crecer / tú me hiciste crecer, también).

Algunos, los que piensan en Caetano como un compositor de bossa nova o a los que simplemente les gusta su lado de cantor del cancionero latinoamericano (recordar su disco Fina estampa) han criticado el disco diciendo que Caetano está jugando a ser un rockero. El hombre que daba la vida por Gilberto Gil (es famosa la anécdota en que su madre lo llama a gritos diciéndole que en la televisión está “ese negro que tanto le gusta”) no tiene porqué parecer un “rocker”, mucho menos a estas alturas de su carrera, que ya suma cuarenta discos. Esos críticos desconocen seguramente que Caetano guarda una actitud desprejuiciada desde los tiempos del tropicalismo y, sobre todo, que es un compositor y cantante tan abierto, pleno y multifacético, sin dejar de ser auténtico, como lo son David Bowie o David Byrne en el mundo anglosajón.

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