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SALE EL SOL

2010/06/29

Por Eduardo Arias

Sol Okarina no es un nombre artístico. Es el nombre de pila de una compositora (de apellido Suárez) que nació y se crió en Venezuela y que desde hace bastantes años vive en Bogotá. Su trayectoria musical que comenzó en su infancia, más exactamente a los siete años de edad, cuando les pidió a sus padres que la inscribieran en clases de música. “Estuve en coros y en clases de cuatro y de órgano (aunque en realidad lo que quería estudiar era piano) y, ya en Bogotá, seguí en la Universidad Javeriana la carrera de estudios musicales, con énfasis en la producción y composición musical”. Desde sus días de estudiante ella se ha involucrado en varios proyectos. Integró el coro Ars Humana, con el que viajó a Austria y grabó un disco de música colombiana. Durante tres años formó parte de la banda de rock Zoma, que participó dos veces en Rock al Parque y en el festival Rock desde el Volcán Pululahua, en Ecuador. Trabajó en diversos proyectos musicales como Itagán, liderado por Humberto Pernett; Milch, un grupo de trip hop; formó los grupos Azul Eléctrico y La Nave, que luego se convirtió en la Nave Fénix, que como ella dice, “volvió de las cenizas y tuvo oportunidad de renacer como Fénix Projekt, un espacio muy especial para mí pues tengo mucha música que no encaja fácilmente en los esquemas de Sol Okarina. Es música que viene del ruido y de la industria, no tan fácil de digerir”. También figura en los créditos de varias grabaciones como Bambuco ácido, de Victoria Sur; Golpe de ala, de Mario Duarte; Caída libre, de Jorge Sepúlveda, y En paz, el reciente lanzamiento de Ciegossordomudos. En Soluciones para todo menos para los problemas, el álbum tributo a Hora Local, Fénix Project contribuyó con el tema “Takones”.

Todo este recuento para mostrar que Sumergible no es el trabajo de una niña que de la noche a la mañana decidió grabar un cd, sino el resultado de un largo y complejo proceso creativo y de formación. Lo anterior también explica por qué en Sumergible aparecen ritmos tan disímiles a los que Sol Okarina ha logrado darles su toque personal. Varias de las canciones que componen este trabajo las venía trabajando ella desde hace unos cuatro o cinco años. Incluso llegó a pensar que esas canciones se quedarían en un cajón. Cuando estaba a punto de irse del país para estudiar una maestría, Felipe Álvarez, de Polen Records, le propuso grabarlas y el resultado es Sumergible, donde conviven canciones introspectivas con temas muy alegres y fiesteros. El cuatro con la guitarra eléctrica y los sonidos electrónicos; el rock y el hip-hop con el bossanova y el calipso venezolano. Que no están presentes por casualidad. “El bossa-

nova aparece porque me gusta mucho y lo he interpretado bastante. Además, desde muy pequeña en Venezuela para la época de carnaval en mi casa bailábamos samba y el calypso venezolano, que tiene mucha influencia de la samba en su sonido y se fusiona con el cuatro de los llanos”. Sol Okarina juega con la versatilidad de voz, que apoya con efectos de sonido que le permiten obtener gran cantidad de matices. Valió la pena esperar. Sol Okarina sale avante con este álbum debut. Eso sí, a los seguidores de propuestas más atrevidas nos queda debiendo el cd de Fénix Proyekt para que se plasme todo el espectro de su creación musical.

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