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Sí hay esperanza

Mauricio Sáenz reseña Ética mundial en América Latina de Hans Kung

2010/03/15

Por Mauricio Sáenz

La paz y el bienestar de los seres humanos alrededor del planeta no dependen de grandes decisiones geopolíticas, sino del compromiso de cada uno de los integrantes de la humanidad de aplicar una ética común en todos los actos de su vida diaria.

Ese es, en últimas, el clamor del teólogo suizo Hans Küng, legendario por la independencia de su criterio frente al Vaticano y por su lucha por una reforma a fondo de la Iglesia católica. Alejado de la enseñanza de la teología desde 1979, cuando fue castigado por poner en duda la infalibilidad del Papa, Küng ha dedicado las últimas dos décadas a recorrer el mundo con este mensaje. Ética mundial en América Latina es en realidad una recopilación de las conferencias dictadas por el autor en México y Colombia en 2007. Küng es un auténtico profeta dedicado a diseminar su evangelio, planteado en un documento que presentó en 1993 al Parlamento Mundial de las religiones, que reunió en Chicago en 1993 a más de 6.000 expertos de los principales credos del mundo: cristianismo, judaísmo, islamismo, budismo e hinduismo.

El documento se titula “Declaración de una ética mundial”, y es el resultado de los profundos análisis que hizo Kung de esas religiones, cada uno de los cuales dio lugar a un libro. El teólogo define su texto como “un consenso mínimo que concierne a valores vinculantes, estándares irrevocables y actitudes morales fundamentales” entre personas que se oponen a cualquier forma de inhumanidad. De tal forma que la declaración se dirige al instinto de justicia presente en cada ser humano, para orientar íntimamente la mentalidad de las gentes, de tal modo que la suma de sus valores converja inevitablemente en un clima de paz y armonía.

Más allá de estudiar los libros sagrados de las religiones, Kung viajó alrededor del mundo para entender cómo viven y mantienen sus tradiciones pueblos como los judíos, los Sikhs, los budistas, los zoroastrianos y muchos más. Encontró que en el fondo, más allá de sus profundas diferencias, y a pesar de haber comprobado su lado oscuro, fuente de múltiples conflictos, existe un terreno común sobre el cual es posible construir los fundamentos del edificio de una ética aplicable en todos los ámbitos de la humanidad. Encontró que valores como la compasión, el amor, la equidad y la honestidad están en el corazón de las religiones del mundo.

Con un sentido didáctico que habla de sus muchos años como profesor universitario, Küng convierte el mandamiento universal de ‘No matarás’ en la afirmación positiva ‘Respetarás la vida’, para clamar por una cultura de no violencia, la protección de las minorías, por la justicia social. ‘No robarás a tu prójimo’ se convierte en su visión en ‘Actúa de forma justa y limpia’, a favor de un orden económico justo, comenzando por la ética empresarial. En su concepción, ‘No mentirás’ se convierte en ‘Habla y actúa con veracidad’, compromiso con una cultura de tolerancia y con una vida veraz. Y el mandamiento que ordena no caer en la inmoralidad sexual se convierte en ‘Respetaos y amaos unos a otros’, compromiso con una cultura de igualdad y colaboración entre el hombre y la mujer.

Küng sostiene que bajo esos principios básicos subyacen dos fundamentales: uno, de una sencillez abrumadora, formulado por Confucio y llamado la regla de oro: No hagas al prójimo lo que no quieres que te hagan a ti. Y la regla de humanidad: toda persona debe ser tratada de forma humana.

Ética mundial en América Latina es el abrebocas ideal para involucrarse en el trabajo de un ser humano excepcional que se define a sí mismo como “un realista lleno de esperanza”. Al terminar sus escasas 94 páginas de claridad sorprendente, uno no puede menos que maravillarse. Porque más allá de ese mundo que vivimos, plagado de crisis sociales, marginalización de grandes sectores de la población, tensiones entre los grupos étnicos, conflictos religiosos, miseria y mediocridad política, mucho más allá de todos los males que aquejan a la humanidad, sigue existiendo la esperanza.

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