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SÍ hay radio

Eduardo Arias reseña el primer albúm que compila la emisora Radionica, siguiendo su proyecto de divulgación de la música alternativa colombiana.

2010/03/15

Por Eduardo Arias

A veces las reseñas de discos pueden (y deben) utilizarse para resaltar aspectos que van más allá del simple contenido de un álbum. Es el caso de este trabajo que lleva el nombre de una emisora. Y no de cualquier emisora sino de una que, desde las entrañas mismas del Estado, se ha encargado de la cada vez más complicada tarea de programar la música con un criterio serio y responsable. Mientras las emisoras musicales comerciales machacan una y otra vez las mismas canciones, Radiónica (desde los tiempos en que se llamaba Frecuencia Joven de la Radiodifusora Nacional de Colombia) ha hecho esfuerzos grandes por mostrar la diversidad de propuestas de la música del mundo, y les ha dado mucho despliegue a las producciones colombianas. Gracias a Radiónica, así como a las emisoras culturales y universitarias, por esa labor.

Este disco, entonces, se convierte en una suerte de testimonio de la política pública y cultural de una emisora que, más allá de gustos personales, cumple a cabalidad su tarea. Debe destacarse, además, que varias de las agrupaciones presentes en la antología expresan voces críticas y de protesta contra el actual estado de cosas (léase gobierno).

El álbum se abre con “Dispárame”, canción escrita por Christian de la Espriella. La interpreta Pornomotora, una banda bogotana de culto que lanzó su último álbum a través de internet. Es un tema fuerte que combina sonidos de guitarras y electrónicos. Sigue Artefacto, una ya emblemática banda de Medellín que nació en 2006 y que se dio a conocer a través de la convocatoria de música electrónica que organizó el bar Melodie Lounge. En esta canción, sin embargo, predominan el funk y el pop por encima de la electrónica.

Delavil, la banda que alternó con el guitarrista Joe Satriani cuando se presentó en Bogotá, participa con “Estado total”, un tema roquero interpretado con un sonido muy limpio y cuidado. Nepentes, del tradicional barrio Manrique, de Medellín, se hace presente con su tema “Control”, con una gran dosis de denuncia social y descargas de metal, punk y hip hop.

“La caída del diablo”, de Six, es un tema muy cercano al blues-rock de finales de los años sesenta. Por su parte Heartless, de Bogotá, participa con “Rock and roll party”, con un sonido muy sólido al mejor estilo del death metal. También está “Cuántas onzas son necesarias para ser feliz”, de la banda punk bogotana Ratón Pérez. De Lux Club, otro grupo bogotano, le apuesta al rock, a la electrónica y a la nostalgia ochentera con el tema “Sin título”. Por su parte, Vía Rústica, uno de los más destacados exponentes del movimiento ska y reggae de la capital, ofrece “La ley”. La banda de hardcore Dar a cada uno lo que es suyo participa con “Despertar”. Mucho más suave y envolvente es el tema “Metralla”, de Poper, banda colombo-mexicana con ciertas reminiscencias al rock argentino de músicos como Luis Alberto Spinetta. “Coartada”, de La Tumbaga, y “Survive”, de Unauthorized, traen al CD el territorio del metal con denuncia política fuerte. La carranga eléctrica corre por cuenta de “La china que yo tenía”, canción de Jorge Veloza que interpreta el grupo Velo de Oza, de Tunja, que combinan con gran acierto el folclor carranguero con las sonoridades del rock. La Lunar, de Medellín, cierra la antología con “La mejor manera”, un tema muy cercano a la estética del denominado rock alternativo.

Como se trata del volumen 1, es de esperarse que más adelante Radiónica continúe su gran labor de divulgación de la música alternativa colombiana, no solo a través de las ondas herzianas sino también con producciones como esta compilación.

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