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Siguen las firmas

Hernán Sansone reseña Siguen las firmas de Hermenegildo Sábat FCE, 2006 96 páginas

2010/03/15

Por Hernán Sansone

Sabat es un farsante. Construye con engaños, sarcasmos y erudición su historia personal del arte. En Siguen las firmas, su más reciente libro, nos presenta los retratos de cuarenta artistas de finales del XIX y casi todo el siglo XX como una declaración de principios y un tributo a sus maestros. Dentro de la línea de biografías apócrifas de Schwob, Borges, Kapec y Wilcock, Sabat incursiona en el autorretrato apócrifo. Porque estos retratos están hechos desde la periferia, el verdulero de Rothko, un sobrino del cartero de Van Gogh, el jardinero de Bonnard, un alumno de Kandisky son los que realizan las obras, y los que aprovechan la proximidad con el artista para lograr su visto bueno y su firma. Aunque Sábat desdeña las palabras, éstas no le son esquivas. Un hipnótico Paul Klee con sombrero, una Frida sellada por el fbi, un Duchamp aburrido y travestido de Gioconda, un enfurecido Orozco que nos mira desafiante son parte del increíble talento con el que Sábat cuestiona los límites de la ilustración. “La gente interpreta lo que se le da la gana. No tengo por qué hacer una visita guiada de lo que yo hago: que piensen lo que quieran. No me preocupa”, ha declarado y esa negación a explicar su trabajo es lo que nos da absoluta libertad interpretativa. Con cada línea, con cada color, con cada empaste podemos viajar a donde queramos. Porque ésa es la propuesta: una crónica de viaje guiados por un reportero gráfico, pues Sábat no se considera artista, se define como periodista: formó su lenguaje entre la tinta fresca y la vorágine y la contundencia de la noticia diaria.

Nació en 1933 en Montevideo y vive en Buenos Aires desde 1966. Hace más de veinticinco años publica sus editoriales gráficas en la tercera página del Clarín.

Lo único incompresible: John Lennon y Yoko Ono en la portada del libro; seguramente algún editor que piensa que un personaje conocido vende más.Poco importa, la ilustración es una belleza.

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