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Sin título [1977]

Carolina Alonso reseña la segunda novela de Margarita Posada, Sin título (1977)

2010/07/13

Por Carolina Alonso

La segunda novela de Margarita Posada, Sin título (1977), es la historia de Magdalena Durán, una pintora de 35 años, que vive con Antonio, su padre, quien padece un alzhéimer crónico, y con Natalia, su hija adolescente. La historia se cuenta a través de tres voces; cada una de ellas revela las múltiples caras de este retrato familiar. Magdalena nos habla desde su presente confuso y empantanado tratando de librarse del dolor y de la rabia para, por fin, ponerse en movimiento y volver a crear. Antonio va de la infancia feliz de su hija (a quien habla de “tú”) a esa adultez fría y rabiosa de la misma hija a quien no reconoce y con quien solo intercambia gritos e insultos. La voz de Juanfer, el hermano mayor de Magdalena, es la del niño que quizá no ha dejado de ser, como el Peter Pan que descubrió demasiado pronto las farsas del mundo de los adultos a las que se niega a pertenecer.

Magdalena y Juan Fernado, cada uno en su momento, sufrieron la dolorosa desilusión de sus héroes de infancia: Antonio y Analía, sus padres, resultaron ser humanos, de esos que, como todos, mienten, se equivocan y encubren sus lados oscuros. A lo largo del relato, vemos cómo Magdalena deja su papel de juez implacable a medida que reconoce sus propias flaquezas y la forma como todos, sin quererlo, podemos hacerles daño a quienes más amamos.

Esta novela nos lleva a visitar las habitaciones de nuestra propia memoria, esas a las que no queremos entrar. A la vez, nos da la posibilidad de reconciliarnos con los protagonistas de nuestra vida mientras comprendemos que toda historia es muchas historias, que cada uno inventa la suya a partir de los fragmentos a los que tiene acceso, que detrás de la rabia están el dolor y la nostalgia así como el enorme deseo de volvernos a querer tanto como entonces.

Sin título (1997) es una novela de esas que nos hacen falta para sanar heridas. Es una historia sobre cómo el pasado se recrea una y otra vez en el presente y nos impide inventarnos un futuro distinto hasta que no lo dejemos reposar reinterpretado allá, en lo que ya no es. Es un relato sobre el silencio que pesa, sobre las miradas parciales, sobre el dolor insoportable de perder a quienes amamos porque se los lleva la muerte, o el olvido o nuestros errores humanos. “Sé que te perdí ese día y no esta tarde ni hace años, cuando descubriste a medias el engaño y apagaste la luz de la mesa de noche con un silencio fúnebre…”, le dice Magdalena a Pablo, su esposo; pero el engaño descubierto a medias y el silencio fúnebre parecen ser los ejes en torno a los cuales giran no solo las historias de amor, sino también las relaciones familiares y el mundo del arte con sus continuas puestas en escena que Margarita Posada recrea con honestidad y sencillez en esta novela sin título.

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