Todo lo que no fuimos

Eugenio Chahin reseña The Promise de Bruce Springsteen.

2010/02/28

Por Eugenio Chahin

En “The Promise”, la canción que le da título a esta colección de grabaciones —en su mayoría inéditas— del período 1976–1978, Bruce Springsteen canta: “Inside I felt like I was carryin’ the broken spirits/Of all the other ones who got lost”. Años después esas líneas no sólo explicarían la suerte de uno de sus personajes extraviados por la vida, sino también el de todas las canciones que tuvo que dejar atrás para encontrar a Darkness In The Edge Of Town, ese álbum impenetrable y perfecto de 1978 con el que iniciaría la etapa adulta de su carrera.

 

Mientras el trovador favorito de New Jersey buscaba darle sustancia a su arte tras la abrumadora aceptación comercial de Born To Run, de 1975, su primera obra maestra, también libraba en las cortes una batalla legal contra su antiguo mánager por los derechos de su música. Sin las riendas de su carrera, este fue un período de mucha frustración para Springsteen y su incondicional E Street Band: por cuenta de los juicios, decenas de composiciones, destinadas a aparecer en un nuevo disco, se quedaron por el camino.

 

Si Springsteen fue ante todo un perfeccionista patológico en Born To Run, en Darkness On The Edge Of Town fue, más que nada, un gran editor. Encontrar el tono, la línea argumental o los personajes apropiados fue más importante que las mismas canciones. Y lo perdido hasta esa obra definitiva es otra de las cosas que este The Promise nos deja descubrir. Pero tal vez lo que más sorprende es que todo eso que no “fue”, todo lo que hasta el momento sólo existía en el olvido de un cajón, hoy logra ser en sus propios términos un gran nuevo álbum.

 

Estos dos discos dejan espacio para que la música fluya y la E Street pueda divertirse. En canciones como “The Little Things (My Baby Does)” y “Breakaway” hay buenos momentos para el saxofón. “Candy’s Boy” parece una contraparte dulce a la claustrofóbica “Candy’s Room”, que luego se editó en el álbum del 78. Otra que estuvo en Darkness, pero bajo el nombre “Factory”, fue “Come on (Let’s go out tonight)”. Comparando versiones puede descubrirse una de las genialidades del Springsteen letrista; cómo hacía girar obsesivamente letra y música hasta ajustarlas por completo; cómo convertía lo que era en lo que debía ser.

 

En general The Promise, el álbum, parece la versión de los 70 más optimista y apta para todo público de la que Springsteen dejara registro. Hay cortes simplemente divertidos y pop como “Ain’t Good Enough For You”, también otros soñadores y a veces en extremo inocentes, como “Gotta Get That Feeling” o “Someday We’ll Be Together”. Si se le pone la atención suficiente a “The Brokenhearted” pueden revelarse facetas casi femeninas, que sorprenderán a los que sigan pensando a Springsteen con el arquetípico macho alfa de la clase trabajadora estadounidense. Y lo femenino también está presente a su manera en “Fire” y “Because The Night”, ambas composiciones de este período que “El Jefe” nunca editaría oficialmente en estudio pero que se harían famosas respectivamente en versiones de The Pointer Sisters y Patti Smith.

 

No es una coincidencia que el mismo Springsteen proponga su reencuentro con estas canciones más de treinta años después en términos de una reunión del bachillerato. Después de todo no es más que un necesario cierre de ciclo. Así no queramos saber de la mayoría de los viejos compañeros de curso, todos son importantes. Desde los idiotas más insoportables de la hora del almuerzo, hasta la que nunca quiso ser nuestra novia y ese mejor amigo que nos traicionó. Todos nos recuerdan irremediablemente lo que fuimos alguna vez, así hayamos pasado el resto de nuestras vidas tratando de no serlo.

 

The Promise

Bruce Springsteen

Columbia Records, 2010

$42.000

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