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Un crooner del siglo XX

Adriana Delgado reseña el último disco de Michael Bublé, Call Me Irresponsible

2010/03/15

Por Adriana Delgado

I’m an entertainer”, contesta Michael Bublé cuando se le pregunta qué hace. Y cuando uno lee las reseñas de sus conciertos, puede darse cuenta de que es el heredero directo de los crooners –cantantes sentimentales– de los años cincuenta. Su música y su estilo recuerdan la elegancia y la sofisticación de cantantes como Frank Sinatra y Sammy Davis Jr. Siempre viste de corbata y cuando está en el escenario, su presentación es mucho más que musical: habla con el público, bromea y hasta es posible que baje de la tarima para darles la mano a los asistentes y dejarse tomar fotos. Todo ese carisma, sumado a su estilo fresco y poco pretencioso, su mirada matadora y una voz profunda y cálida han hecho que el éxito de este canadiense de 31 años haya sido de una rapidez pasmosa.

Todo empezó gracias a su abuelo, un plomero italiano que adora el jazz y que era quien lo cuidaba cuando niño, pues sus padres trabajaban largas horas y nunca estaban en casa, especialmente su padre, que es pescador de salmón. Así, durante el tiempo que pasaba con su abuelo, no hacía más que escuchar al Rat Pack, a Ella Fitzgerald y Bing Crosby, entre otros, en viejos discos de acetato. Ahí nació su pasión por este estilo de música.

A los veinticinco años, en el 2003, Bublé lanzó su primer disco profesional, Michael Bublé (ya había grabado tres discos independientes: First Dance, Dream y Babalu, pero casi no circularon), que ha vendido cerca de dos millones de ejemplares en el mundo entero y que le valió un Premio Juno (el premio más importante de la música en Canadá) a mejor nuevo talento en el 2004. Su siguiente disco, It’s Time (2005), ha vendido más de cinco millones de ejemplares y se ha mantenido hasta hoy en las listas de jazz de Billboard. Sin embargo, a pesar de la preferencia del público, los críticos de jazz más ortodoxos lo descalifican: dicen que lo que canta es pop, que es una copia de Sinatra, pero sin el conocimiento musical que tenía este, y que su éxito es más el resultado de la campaña de mercadeo que lo respalda que de su talento. Yo me pregunto, desprevenidamente, si tanto rechazo hacia Bublé tiene más que ver con que vende mucho, y, como sucede tantas veces, los “expertos” ven con suspicacia cualquier cosa que se vuelva un fenómeno de ventas.

La verdad es que, aunque Bublé no sea un prodigio como Kurt Elling, sus discos son una delicia. Y el último, Call Me Irresponsible, no es la excepción. Grabado como solía hacerse en la época de sus ídolos, es decir con toda la banda en vivo en el estudio, en este disco no solo la voz aterciopelada de Bublé seduce, sino que las canciones (en su mayoría covers, como en los discos anteriores) crean una atmósfera envolvente, con sus arreglos sencillos y su emotividad. El disco empieza con la famosísima “The Best Is Yet to Come”, que le da la oportunidad al cantante de lucir su voz. Una de las canciones que sobresale por su sensualidad es “Me and Mrs. Jones”, que Billy Paul hizo famosa en 1972 y que cuenta la historia de una aventura extramarital. La versión de “I’m Your Man”, de Leonard Cohen, mantiene el tono oscuro y sexy de la original, pero en clave de jazz. Las otras dos estrellas del disco son “Wonderful Tonight”, de Eric Clapton, que canta a dúo con el cantante brasilero Ivan Lins, y “That’s Life”, que canta con un coro al mejor estilo gospel. Y hay que resaltar las dos canciones coescritas por Bublé: “Lost” y “Everything”, que son indicio, tal vez, de que, sin importar la opinión de la crítica o si sus discos se venden o no, este cantante tiene más talento de lo que se cree.

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