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Un disco para las islas

Luis Daniel Vega reseña Island Groove, una compilación que reúne a Trujillo Hawkins & El Polvorete, Roots Radical y Tini Martínez

2010/03/15

Por Luis Daniel Vega

A decir verdad, este proyecto no es novedoso. Grabar músicas de corte tradicional en su lugar de origen, sin efectos prefabricados y buscando la mayor naturalidad posible, fue un ejercicio de etnomusicología a través de cual, hace más de 70 años, Alan Lomax desenterró el jazz y el blues en sus manifestaciones más crudas. En Colombia, aunque el oficio no es tan legendario, tenemos a la mano valiosos precedentes como lo son los registros llevados a cabo por Guillermo Carbó, el percusionista Urián Sarmiento y la minuciosa labor que desde 1993 desarrolla Egberto Bermúdez con la Fundación De Mvsica.

El caso es que, aparte de los discos editados por estos tres investigadores (y las grabaciones de campo realizadas por Lizette Lemoine y Lucas Silva para el sello Ocora de Radio Francia sobre vallenato, bullerengue y música de sexteto), las publicaciones de música tradicional colombiana no se han caracterizado precisamente por la filigrana, el respeto y la proyección comercial que se merecen productos en los que están contenidas las memorias sonoras de un país.

De esta problemática surgió el año pasado Reef Records, un pequeño sello independiente que con Island Groove: Caribbean Roots Vol. 1 ha demostrado cómo es posible acercarse a tradiciones centenarias sin deformar su esencia y, mucho menos, sin llegar a la obviedad nacionalista. Acá hay rigor para abordar los contenidos históricos, calidad en la producción musical, estilo en el diseño y honestidad en cuanto a la claridad que los miembros del sello ha tenido con los músicos protagonistas del disco.

Grabado en bloque en septiembre de 2008, Island Groove es una compilación que reúne a Trujillo Hawkins & El Polvorete, Roots Radical y Tini Martínez, tres de los baluartes musicales más significativos de la zona insular de Providencia y Santa Catalina, islas en las que a partir del siglo XVII (cuando puritanos ingleses y escoceses llegaron con esclavos a colonizar) se ha venido tejiendo una compleja e híbrida tradición sonora compuesta por música de salón europea (mazurca, waltz, polka, schotisch), pasillo colombiano, manifestaciones rurales caribeñas (calypso y mentó), ritmos modernos de procedencia africana (socca y champeta), blues norteamericano y, recientemente, vallenato y reguetón.

Resulta crucial, desde cualquier punto de vista, un disco de esta naturaleza si tenemos en cuenta que es la oportunidad para conocer, con sorpresa, personajes como Tini Martínez, un pescador guajiro, isleño de crianza y clásico trovador que con su melancólica voz, su guitarra y, a veces la mandolina, nos evoca un auténtico bluesman del tipo Leadbelly. Martínez es hoy en día el principal protagonista de la música de cuerdas del Caribe insular.

Acá también está El Polvorete, grupo dirigido por Trujillo Hawkins, un insigne profesor de escuela y diestro acordeonero. Junto a su banda, Hawkins perpetúa una vieja leyenda de la región que habla de un cargamento de acordeones que los lugareños encontraron en un barco alemán encallado en las cercanías de Providencia por allá en el siglo XIX.

Por último, Roots Radical es un conjunto de pescadores, agricultores y artesanos que mantienen vivo el formato de música bailable presente en Providencia desde mediados del siglo XX. Maracas, guitarra, jawbone (quijada de burro), tub-bass (bajo de tinaja) y mandolina han sido los catalizadores de un estilo musical raizal, vibrante y espontáneo que, más allá del exotismo, deja ver una zona colombiana excluida en términos geográficos (para bien de su exuberante y delicado ecosistema) pero coyuntural si de arengas políticas se trata.

Esto último tiene sin cuidado a Juan Sebastián Rojas (antropólogo e investigador), Daniel Restrepo y Juan Felipe Pardo (ingenieros de sonido), unos tipos bien tercos que con el estudio nómada de Reef Records en la espalda (así, a la usanza del viejo Lomax) decidieron salir de viaje para mostrarnos, con lujo de detalles, algunos de los sonidos invisibles colombianos.

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