Un mito que renace

Jaime Andrés Monsalve reseña "El mito de Osiris" de Jules Cashford.

2010/09/11

Por Jaime Andrés Monsalve

El misterio de la Resurrección, eje central de la religión cristiana, tiene antecedentes en la mitología griega con la figura de Adonis, en la frigia con Attis y en el hinduismo con Mitra. En todos los casos, la vuelta al mundo constituye una prueba del poder que tiene lo sobrenatural en el mundo físico, donde lo que no se toca no tiene certidumbre. Pero, dijo Voltaire, “no es más sorprendente nacer dos veces que una: todo en la naturaleza es resurrección.

 

El mito de Osiris, fundamental para comprender el pensamiento del antiguo Egipto, precede al cristianismo en 40 siglos. Narra el asesinato, por parte de su hermano Seth, y posterior resurrección del dios de la agricultura y la fertilidad. Cuenta la historia que Isis, hermana y amante, reunió las partes del cadáver y que Anubis, señor de los muertos, insufló nueva vida en el cuerpo reunido y embalsamado.

 

Pero volviendo a Voltaire, incluso más sorprendente y hermosa que la vuelta a la vida, es la leyenda del primer nacimiento de Osiris: preñada de infidelidad, su madre, Nut, es condenada por Ra, dios sol, a no poder parirlo ningún día de los 360 del año egipcio. Pero otro de sus amantes, Thoth, por medio de una artimaña, logra arrancarle unos minutos a cada día para crear cinco nuevos, los Epagómenos, libres del mal fario. La luz de uno de ellos vio nacer al fundador de la nación egipcia.

 

Inscripciones en piedra y papiro no sólo han narrado el mito, sino que además han permitido hacerse a una idea sobre las celebraciones que se desarrollaron en su honor por más de tres mil años (durante el apogeo de los imperios Medio y Nuevo), durante ocho días del mes de khoiak (noviembre), en la ciudad de Abidos. Hasta allí llegaban las hordas para enterrar a sus muertos, emplazar ofrendas y apreciar el drama mistérico que ponían en escena sacerdotes hombres y mujeres, recreando los hechos que desembocaban en la resurrección y posterior obra divina de Osiris sobre su pueblo, que incluyen su unión con Ra, los combates de sus seguidores contra los de su asesino y su muerte definitiva, que como en otras religiones constituirá su renacimiento en las almas de sus deudos.

 

El último día de ceremonia en Abidos coincidía con la recolección de las cosechas, las mismas cuya fertilidad había sido encomendada a Osiris desde la siembra. Pero al igual que el dios pudo volver a la vida luego de que su hermana-esposa recogiese los trozos de su cadáver, es Isis la que permite que el milagro de la naturaleza llegue a feliz término. Juntos, Isis y Osiris encarnan el alma universal del crecimiento. Allí donde él es la inundación del Nilo, ella es la tierra cubierta por las aguas, asegura un fragmento del texto que nos ocupa.

 

Jules Cashford, autora, sicóloga y traductora al inglés de los Himnos Homéricos para la editorial Penguin Classics, hace en El mito de Osiris una profunda exégesis del relato. Para ello ofrece una nueva traducción del poema teatral de Abidos, interpretando sus partes y complementando su relectura con apoyo del único texto ordenado que sobrevive al respecto: De Isis y Osiris, del Quinto Libro de las Moralia, de Plutarco.

 

Y todo ello, en palabras de la autora, buscando un objetivo: devolver a la vida para los lectores esta extraordinaria poesía que hunde sus raíces hace cuatro mil años, con la esperanza de que todavía nos siga hablando hoy. Baste citar al coro celebrando el regreso del sacrificado: “Levanta, oh espíritu fortísimo / adornado como un gran toro salvaje. / ¡Osiris! Te habías ido, pero has vuelto. / Estabas dormido, pero has despertado. / ¡Habías muerto, pero has vuelto a la vida! / Para descubrir la belleza épica que justifica esa pretensión.

 

El mito de Osiris

Jules Cashford

Atalanta, 2010

206 páginas $60.000

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