RevistaArcadia.com

Una buena vuelta

Eduardo Arias reseña el tercer álbum de Mónica Giraldo, Todo da vueltas

2010/03/15

Por Eduardo Arias

Dice la norma que la música del Caribe está hecha para parrandear, para prenderse, para poner el equipo a todo taco, para ponerse a bailar. Pero Mónica Giraldo muestra en su álbum Todo da vueltas, el tercero de su carrera, que los ritmos del bullerengue y el porro también sirven de base para componer canciones hechas para escuchar, meditar, calmarse. Las que ella incluye en este álbum son casi todas composiciones suyas (unas pocas las escribió en colaboración con Mauricio Pantoja o Andrea de Francisco), y en sus textos por lo general habla de experiencias personales atadas al amor, los encuentros y la espera.

Mónica Giraldo lleva mucho tiempo dedicada a la composición y a consolidar un sonido propio. Su principal influencia, desde el punto de vista conceptual, ha sido el desarrollo de la música popular brasileña, que en varias décadas ha logrado atrapar la esencia del folclor y de las raíces tradicionales para crear canciones y tendencias urbanas y contemporáneas que se han convertido en el sello distintivo de la cultura de Brasil. “Yo soy urbana, de Bogotá, pero me dejo tocar por la música del Caribe”. Y ella la ha ido a buscar a festivales como los de San Pelayo y el Carnaval de Barranquilla. De hecho, el tema Rueda que rueda lo escribió con Andrea de Francisco durante el Festival del Porro de San Pelayo y el Carnaval de Barranquilla.

Los tres elementos básicos en que Mónica Giraldo basa su trabajo son la música del Caribe colombiano, el blues y la bossa nova. Pero el resultado no es una mezcla o fusión de estas tres vertientes sino un sonido acústico e intimista en el cual los ritmos caribeños que marcan sus canciones conviven entre atmósferas sonoras que evocan la melancolía del blues y enriquecidas por toda esa tradición de la bossa nova de expandir los acordes y agregarles disonancias que sacan la música de los tradicionales tres o cuatro acordes propios de la mayor parte de las canciones que se oyen por la radio.

Ella es muy enfática en afirmar que se trata de un trabajo de muchos años. Desde que era niña comenzó a cantar y tocar guitarra. Estudió música en la escuela de Berklee, cerca de Boston, Estados Unidos, y allí comenzó a desarrollar su sonido. Realizó dos álbumes que publicó de manera independiente: Mónica Giraldo (2002) y Muy cerca (2005). Ahora quiere aprovechar el impulso que le puede dar un sello disquero independiente como WattUp para que sus canciones lleguen a públicos más amplios. Porque, ella misma pone el ejemplo, Norah Jones es una gran artista, pero sin el apoyo del equipo de la casa disquera Blue Note jamás habría logrado salir de un círculo minúsculo.

También señala que es el resultado de un trabajo en equipo, en el que destaca la labor de los músicos que conforman su banda. El guitarrista Mauricio Pantoja, quien también se encargó de producir el disco. Urián Sarmiento (Curupira, Aterciopelados y un largo etcétera), batería y percusión. Marco Vinicio Oyaga, percusión. Diego Valdés, contrabajo. Orlando Barreda ‘Batanga’, cobres. “Con el paso del tiempo hemos consolidado la banda y esto nos da más espacio a todos para participar porque hay más confianza”, señala.

Con Todo da vueltas Mónica Giraldo pone un escalón más en la difícil cuesta que deben subir los músicos colombianos que no se han entregado al facilismo del tropipop. Ella forma parte del contingente que, a pesar del escaso interés que muestran por ellos la mayoría de los medios masivos de comunicación, sigue adelante en su afán por construir la nueva música colombiana. Una música atada a la tradición, pero que mira el presente y el futuro de un país cada vez más urbano y con incontables problemas sociales aún por resolver.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.