Una masacre abstracta

Manuel Kalmanovitz reseña "Todos tus muertos" de Carlos Moreno.

2011/07/19

Por Manuel Kalmanovitz

Todos tus muertos comienza grotescamente: una pareja folla debajo de un mosquitero, rápida y furiosamente. Hay más urgencia que placer y más rabia que cariño. Frente a la pareja vemos a un gallo de pelea, colorido y nervioso, sobre el piso de tierra, amarrado a la pata de la cama como para resaltar que la follada se parece más a las montadas y picoteadas que los gallos le meten (¿le ponen?, ¿les suben?, ¿qué verbo utilizar para gallos y gallinas? ) a las gallinas que a lo que acostumbramos ver entre humanos.

 

El señor que se folla a la señora (que no es tan señora como él) es un campe-?sino bizco que vive en las afueras de Andalucía, Valle, donde cría gallos de pelea (interpretado por Álvaro Rodríguez). Y la película trata de lo que sucede cuando encuentra en medio de su cultivo de maíz una pila de personas. Dice que es una masacre, pero no hay sangre por ninguna parte ni señal de violencia y los apilados están bastante compuestos.

 

La película se balancea entre un realismo básico (el piso de tierra, los gallos de pelea, la follada rabiosa, la bizquera del protagonista) y un simbolismo errático (los muertos sin sangre que a veces se mueven, se paran y se vuelven a acostar).

 

El tono general es de farsa. El campe-sino va al pueblo a denunciar que tiene esta pila de gente en su maizal, pero no encuentra cómo. Es día de elecciones y el alcalde está haciendo proselitismo, demasiado ocupado para oirlo. Luego va a la policía, pero el oficial que atiende el puesto le dice que lo espere a que termine el desayuno para llamar a su teniente. Finalmente, comienza a contarle lo que sucede al locutor de una estación local y ahí sí la policía le pone atención.

 

Entonces la película trata sobre la masacre, dirán los espectadores. Pero no, tampoco. Porque no hay nada de lo que hay detrás de las masacres (debilidad del Estado, nuestra tradición de usar la violencia, sed de lucro y de sangre, los beneficios que trae para ciertos sectores desplazar y aterrorizar, etcétera).

 

Es como si los muertos hubieran caído del cielo y fueran algo tan misterioso, tan inexplicable, como las estatuas de la Isla de Pascua o las abducciones extraterrestres; como si estuvieran ahí sólo para que el pobre bizco bizqueara más y para que los policías y el alcalde mostraran su ineficiencia e incapacidad.

 

¿Entonces cuál es el centro? Quizás el temor del campesino por su esposa y su hijo y por él mismo. Pero aunque su miedo es palpable (por su bizquera sudorosa), no es del todo entendible; al fin y al cabo las fuentes de ese temor, es decir, el alcalde y los policías, son más ineptos que amenazantes, más folclóricos que calculadores, y están obviamente abrumados por lo inconveniente que resulta este montículo humano.

 

Si buscamos una reflexión seria sobre las masacres, no la encontraremos acá. La película no busca explicar por qué suceden, sino mostrar la ineptitud que rodea su descubrimiento y la forma en que las instituciones lidian con ellas. Y encuentra alrededor de eso un terrible humor negro.

 

Hay algo incómodo en este ejercicio extraño que se planteó Moreno, el de tratar de encontrar humor en algo tan horroroso. Es incómodo porque, para lograrlo, convierte estos horrores en abstracciones, en algo simbólico, quitándoles lo que tienen de concreto. Sin darse cuenta de que es justamente por esa transformación de lo concreto en lo abstracto por donde se filtra la indiferencia y falta de sensibilidad que parece criticar (y que termina por compartir)

 

Todos tus muertos, 2011

Director: Carlos Moreno

Guión: Alonso Torres y Carlos Moreno

Actores: Álvaro Rodríguez, Jorge Herrera, Martha Márquez, Harold De Vasten y John Alex Castillo.

.

 

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.