RevistaArcadia.com

Una organización indefinible

Mauricio Sáenz reseña el último libro de Daniel Pécaut, Las Farc, ¿una guerrilla sin fin o sin fines?

2010/06/30

Por Mauricio Sáenz

Escribir la historia contemporánea es una aventura peligrosa, porque la falta de distancia arriesga al autor a que su interpretación, con el tiempo, resulte desenfocada. Ese riesgo es asumido por el profesor Daniel Pécaut en su nuevo libro Las Farc, ¿una guerrilla sin fin o sin fines? Pero aclara en su defensa que no aspira a escribir un texto definitivo, y que más bien espera que sus planteamientos puedan ser prontamente superados. Y como sostiene en el prólogo a la edición en español, el libro está “simplemente” dirigido a contarles a los franceses qué son las Farc, ahora que esa sigla ha adquirido una siniestra familiaridad en el país galo por el drama de Íngrid Betancourt.

No es seguro que el autor haya conseguido ese objetivo. Pero no porque le haya faltado claridad a su exposición, que fluye con una prosa precisa y tersa, desprovista de arandelas académicas, ni por su planteamiento, basado más en aproximaciones temáticas que en una historia lineal. Es que ni siquiera eso garantiza que alguien sin antecedentes logre entender la complejidad de este conflicto interminable, ni qué es ni qué representa esa organización más definible por sus carencias y fracasos que por sus activos y sus logros. Por eso creo que, más bien, Pécaut se dirige al lector colombiano, para que este se reconozca en el espejo de una mirada destinada a los foráneos. Las Farc, ¿una guerrilla sin fin o sin fines? pone a los lectores nacionales ante una historia de la que solo conocen interpretaciones fragmentarias y, sobre todo, oscurecidas por la visión academicista de tantos investigadores.

Con su rigor cimentado en más de cuarenta años de estudios “colombianistas”, el autor analiza a unas Farc que, a pesar de llegar en los años 90 a plantearse como una alternativa real de poder, pierde el rumbo, se hace narcodependiente y secuestradora, se divorcia de la historia y llega a la actualidad como una estructura muy debilitada. Para ello contribuyen factores de los que solo es posible mencionar aquí algunos ejemplos.

Uno de ellos es el reclamo de ser los únicos representantes del pueblo aun contra la voluntad de este, una actitud bolchevique que viene de 1966, cuando el modelo “foquista” cubano hizo que el voluntarismo guerrillero se impusiera sobre las “condiciones objetivas” que defendía el Partido Comunista. Otro es su incapacidad para adaptar su “ethos campesinista” a una realidad rural dinámica. Y su indolencia para proyectar transformaciones de fondo cuando han dispuesto de poder sobre sectores campesinos. Algo que se traduce en la inexistencia de textos doctrinarios capaces de inspirar a las masas, más allá del agrarismo de sus orígenes o de los diez puntos proclamados a finales de los 90, que a la larga resultan ser más justificaciones coyunturales que planteamientos verdaderos. Una incapacidad que se vio cuando no quisieron aprovechar la tribuna de la zona del Caguán, o fracasaron en hacerlo, lo que refleja su tendencia a privilegiar el cálculo estratégico y militar sobre el ánimo de influenciar políticamente el imaginario colectivo.

Y el efecto fatídico de la famosa “combinación de formas de lucha”, que solo logró debilitar a la izquierda democrática y propiciar la tragedia de la up. Todo ello combinado con el accionar criminal de los paramilitares, a quienes Pécaut atribuye buena parte del retroceso al que fue sometida la guerrilla desde finales de la década de 1990.

Los duros golpes recibidos en 2008 han puesto a las Farc ante la realidad de que podrían ser destruidas. En el recorrido de Pécaut aparecen los momentos definitorios, las tendencias históricas, las taras ancestrales, las escasas virtudes y los muchos defectos de un movimiento que, como queda claro en el libro, hoy es más un intérprete resentido del pasado que un proponente del futuro.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.