RevistaArcadia.com

Una realidad ficticia

María Elisa Morwood reseña el libro de la escritora india Kiran Desai, El legado de la pérdida

2010/03/15

Por María Elisa Morwood

“En este libro no pasa nada”, declaró Kiran Desai en el pasado Hay Festival de Cartagena. Sin embargo, tardó once años en terminarlo, y su esfuerzo se vio recompensado con el Premio Booker. Puede ser que la autora tenga razón, pues realmente en El legado de la pérdida no pasa mucho. No obstante, es una novela en extremo contemporánea y solo inteligible en un mundo globalizado. Es un libro sobre la migración y las intensas relaciones interculturales que resultan de esta.

Desde el principio de la narración se le plantean al lector dos mundos opuestos: Nueva York y la India. Geográficamente inversos, culturalmente disímiles, de lenguas distintas; dos países en apariencia irreconciliables. En medio de esas diferencias, Desai establece con gran destreza estrechas similitudes que reducen el ser humano a sus preocupaciones fundamentales: el amor, la familia, el hogar y la identidad.

La historia alterna entre la vida rural de una comunidad al pie del Himalaya y la lucha cotidiana de un inmigrante en medio del anonimato de la metrópoli; entre la vida de una joven deseosa de conocer, y la lucha de un exiliado ansioso de volver. Finalmente, a través de esta narrativa fragmentada y el nomadismo de sus personajes, Kiran Desai despista el lector y lo convierte en víctima de esa misma lucha.

Además aparece el conflicto intergeneracional, el trauma de la historia y los prejuicios sociales con el fin de mostrar un complejo tejido de relaciones humanas tan intrincado como universal: la búsqueda de un lugar propio y de una identidad personal.

La autora insiste en que es una meta imposible de alcanzar y, por ello, ninguno de los protagonistas la logra cumplir. El viejo y amargado abuelo a pesar de su educación no lo ha alcanzado ni en su país ni en el país adoptivo. Su nieta y única pariente aún tiene la pretensión de conseguir algo parecido en sus amoríos con un joven profesor, activista político e igualmente perdido. Ni siquiera el exiliado que atraviesa medio mundo rumbo a la tierra prometida lo encuentra y vuelve a la India con las manos vacías. Incluso el lector se pierde frente al ritmo demoledor de la narrativa.

Este ritmo es precisamente otro protagonista de la novela. De Nueva York a la India y a la inversa, los capítulos sucesivos nos transportan de un extremo a otro sin descanso. “El tiempo tiene que correr…no te entregues a una vida en la que no transcurre el tiempo como lo hice yo”, dice uno de los personajes de la novela. Este es un logro significativo de la narración aunque también sea el punto débil de la obra.

La velocidad impide su desarrollo y hasta convierte la novela en una serie de historietas poco convincentes. Los personajes carecen de profundidad y a medida que avanza el relato corre el riesgo de deshacerse en manos del lector; pero al borde del precipicio es el mismo ritmo que lo rescata.

Kiran Desai nació en Nueva Delhi, India. A los catorce años se trasladó a Inglaterra, donde permaneció durante un año antes de ir a vivir a Estados Unidos con su madre, Anita Desai, también una escritora reconocida. Desai describe el impulso hacia la escritura como algo imprevisible y al mismo tiempo inevitable; como si en el acto de escribir se encontrara, de repente, a sí misma.

Sin embargo, la autora ha dicho que esta no es una novela autobiográfica. La identidad es una problemática que transciende la propia vida hasta convertirse en asunto social . Si algo logra El legado de la pérdida, a pesar de los defectos señalados, es ampliar el mundo para mostrarnos que el ser humano no se puede reducir ni a un país ni a una cultura y, mucho menos, a un libro.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.