Veinticinco años después

Andrés Gualdrón reseña Hot Sauce Commitee (Part 2) de los Beastie Boys.

2011/07/19

Por Andrés Gualdrón

En 1986 los Beastie Boys lanzaban su primer trabajo: License to Ill. Fichados por Columbia Records, la banda se hacía al primer puesto en las listas de Billboard y el disco se coronaba, en aquel entonces, como el trabajo debut más vendido de todos los tiempos. Siendo raperos, jóvenes y blancos, los beasties jugaban el juego de los versos descarados y las rimas salvajes con la versatilidad de cualquiera de sus colegas de color. El trabajo de Mike D(Michael Diamond), MCA (Adam Yauch) y Ad-Rock (Adam Horovitz) representó una revolución en la manera de hacer, vestir y cantar el hip-hop: el rock y el punk estallaban con fuerza y autenticidad al interior del género, impulsando en la música popular una nueva corriente que permanece vigente hasta el día de hoy.

En la memoria de casi cualquier seguidor de MTV durante los 90 quedaron canciones, si no incendiarias, por lo menos, divertidas como “(You Gotta) Fight for your Rigth (to Party)”, “Sabotage” e “Intergalactic”.

Veinticinco años y ocho álbumes después, Hot Sauce Committee (Part 2) —su nuevo álbum— nace en tiempos donde los discos se venden cada día menos, los raperos blancos dejaron de ser una novedad, los cuarenta han tocado a la puerta de los miembros del grupo e incluso una batalla contra el cáncer se encargó de ocupar, por algún tiempo, los esfuerzos vitales de Adam Yauch, bajista y MC de la banda. Nace en tiempos en los que los esquemas conocidos para hacer y promocionar la música se han roto entre las tradiciones obsoletas de una industria musical en quiebra y el hecho de hacer música es más que nunca un reto. Nace en tiempos donde la originalidad, la fuerza y la creatividad parecen ser las únicas tablas de salvación para los artistas. Afortunadamente, músicos como ellos, los Beastie Boys, han llevado consistemente estos tres elementos como bandera a lo largo de su viaje musical.

Al igual que en Ill Communication o Hello Nasty, los raperos neoyorquinos lanzaron de nuevo un trabajo sólido, profundamente vivo, que no reconoce fronteras. En él confluyen todos los lenguajes que aparecieron alguna vez en su música: bien se trate del punk/rap?salvaje que se escucha en “Lee Majors comes again” o en el sonido funk instrumental de canciones como “Multilateral Nuclear Disarmament” (que recuerda a las sesiones de improvisación del álbum The Mix Up), el trabajo sigue en la vena de nutrirse de distintos géneros, de intentar nuevas aproximaciones, de recoger y hacer una mirada retrospectiva de todo aquello que alguna vez fue explorado en su música. Cargada con sintetizadores y beats que remiten a un sonido más electrónico y contemporáneo, en el disco la banda se permite explorar efectos vocales cercanos a lo sicodélico, sin que la aproximación a lo experimental impida la aparición de himnos y estribillos para la posteridad como los de “Too Many Rappers” o los del sencillo “Make some noise”.

La estrategia publicitaria del disco ubicó a los Beastie Boys también en la cresta de la ola: un video de veintinueve minutos, cargado de ironía y dirigido por el propio Adam Yauch, asaltó las redes sociales antes del lanzamiento del trabajo. El fenómeno que generó el video no solo fue la estrategia perfecta para capturar el interés del público por el lanzamiento, sino que mostró que la banda, muchos años después, aún está en la sana capacidad de hacer reír y burlarse de sí misma.

Todos se preguntaban si los Beastie Boys estarían, una vez más, a la altura de los tiempos, con la irreverencia, la desfachatez y la versatilidad que los habían caracterizado. La respuesta, con el Hot Sauce Committee (part 2), es un rotundo sí.

 

Hot Sauce Committee (Part 2)

Beastie Boys

$35.000

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