RevistaArcadia.com

Woody Allen por sí mismo

Ricardo Silva Romero reseña Woody Allen por sí mismo de Richard Schickel Ma Non Troppo, 2005 208 páginas

2010/03/15

Por Ricardo Silva Romero

Cualquier desocupado puede escribir un libro sobre Woody Allen: el planeta está lleno de volúmenes que interpretan sus películas, los diarios sensacionalistas están al día en los minúsculos detalles de su intimidad y las páginas de internet que sabemos revisan una y otra vez, en el idioma que uno entienda, una visión de mundo que podría resumirse de la siguiente manera: “En una vida que se nos sale de las manos, en esta tragedia aplastante que el humor alivia de vez en cuando, sólo la buena suerte o la magia pueden salvarnos del desastre”. Cualquiera, decíamos, puede inventarse a Woody Allen. Pero sólo un tipo dispuesto a oírlo, un tipo generoso como Richard Schickel, escritor, documentalista, crítico de cine de la revista Time desde 1972, podría lograr un texto tan iluminador como este Woody Allen por sí mismo que el sello Ma Non Troppo de Robinbook acaba de traducir al español.

El libro en cuestión, un agudo ensayo sobre los largometrajes de Allen que en la página 73 se convierte en una larga entrevista con el cineasta (que recuerda, por momentos, aquella que François Truffaut le hizo a Alfred Hitchcock), consigue exactamente lo que se propone desde la introducción: poner la obra del director de Manhattan, Zelig y Hannah y sus hermanas en el lugar que le corresponde dentro de la historia del cine, evitar que los rumores sobre la vida privada (los escándalos que los gringos armaron desde enero de 1992) impidan que sus relatos lleguen a más personas, rastrear de película en película las obsesiones de un narrador que dejará de narrar el día en que no esté, probar de una vez por todas que su destreza cinematográfica le ha servido a sus relatos tanto como los juegos de palabras, reivindicar las comedias ligeras de estos últimos años como obras que no sólo cumplen las tonterías que prometen sino que algo le agregan a su filmografía, e imaginar cuáles de sus 36 producciones saltarán los muros generacionales hasta convertirse en lo que (aun cuando el cine sigue siendo joven) solemos llamar “clásicos”.

El respetado Schickel no oculta, en ningún momento, el origen de este libro: un documental, A Life in Film (2002), que tuvo que ser editado (tal vez más de la cuenta) para ser presentado en un canal de televisión por cable. No oculta Schickel el origen de este libro, claro, porque ésa es otra manera de reconocer que la obra de Woody Allen es inagotable: que un documental de dos horas no es suficiente para recompensar a un director que le ha encontrado la gracia a la tragedia.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.