RevistaArcadia.com

Un nuevo sentido para leer 'El Quijote'

En medio de las conmemoraciones por los cuatro siglos tras la muerte de Cervantes ¿Les dirán a los niños o jóvenes para qué sirve el Quijote hoy? ¿Por qué seguimos celebrando un libro que existe hace 400 años? ¿Qué valor tiene una obra tan extensa escrita con ciertas palabras que requieren el esfuerzo del entendimiento?

2016/04/17

Se conmemorarán este 22 de abril los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. Se harán fastos y programaciones, se celebrarán izadas de bandera y se les dirá a los niños y jóvenes que Cervantes “fundó nuestro idioma” o que fue llamado el Manco de Lepanto o que escribió El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. Algunos preguntarán qué libro es ese y se les dirá que es la historia de un hombre flaco y pobre que pelea contra unos molinos de viento. Ojalá alguien pueda decirles también que ese hombre un buen día, tras leer muchos libros de caballerías, se lanza a la aventura armándose caballero y recorriendo el mundo en compañía de un labrador vecino suyo, a quien nombra su escudero y lo bautiza Sancho Panza. Y que además, habiendo estado enamorado en silencio de otra vecina suya, de nombre Aldonza Lorenzo, la convertirá en su pretendida y amada –la sin par Dulcinea del Toboso– y que su ilusorio amor será uno de los motivos de su búsqueda.

¿A esos mismos niños o jóvenes les dirán para qué sirve el Quijote hoy? ¿Por qué seguimos celebrando un libro que existe hace 400 años? ¿Qué valor tiene una obra tan extensa escrita con ciertas palabras que requieren el esfuerzo del entendimiento? Las respuestas, por supuesto, no tendrían que ser unívocas, pero quizás habría que volver a hablar del Quijote en otros términos: desacralizarlo, quitarle las pompas institucionales, dejar de temerle y de creer que se lo ha leído bajo el supuesto de que “todo el mundo sabe de qué se trata la historia”.

Y eso se logra volviendo a lo esencial, que en el fondo es la idea misma que contiene el Quijote: la lectura. La lectura es el principal motor de un libro que fundó en el ámbito occidental el género de la novela. Alonso Quijano es un hombre algo enfermo y quisquilloso que ha dedicado su tiempo a leer con la secreta convicción de que gracias a los personajes de las novelas de caballerías se ha salvado del tedio y de la soledad. Quijano es un lector consumado que ha hecho suyas las aventuras de Belianís de Grecia, Amadís de Gaula, Palmerín de Oliva o Reinaldos de Montalbán. Esas novelas, divididas en ciclos durante la Edad Media, contaban las peripecias de caballeros andantes que recorrían el mundo enfrentando toda suerte de peligros. Quijano las había leído hasta convencerse de que él mismo podía convertirse en uno de ellos.

Quijano enloquece, dicen el cura y el barbero de su pueblo, debido a la lectura. Por ello, los dos deciden quemarle sus libros, después de su primera salida, en la que se arma caballero de la mano de un ventero que se burla de él. Entonces se hace personaje de ficción: Don Quijote de la Mancha. De ahí en adelante, el libro es capaz de hacer lo que nadie había hecho hasta entonces. Esto es, abrir las inmensas posibilidades de la lectura y hacer que los libros se vuelvan reales. Que la lectura cobre vida. Al final del libro, Sancho, ante la derrota de Don Quijote, cuando este vuelve a ser Quijano, insiste en que los dos deben seguir en busca de la aventura, deben confiar en la potencia de la imaginación.

Escribe William Ospina en la introducción de El Quijote, un nuevo sentido de la aventura, una serie de conferencias de Estanislao Zuleta dedicadas al libro de Cervantes, que el verdadero valor de la obra radica en demostrar el tremendo poder de la literatura, más allá de que se la quiera minimizar en los tiempos que corren. “La idea del destino como texto, muy ricamente relacionada con la hipótesis del psicoanálisis sobre nuestra verdadera relación con el lenguaje, sobre el modo en que los discursos nos constituyen y nos determinan, si bien propone fecundas interpretaciones de la realidad, alude, en primer lugar, al secreto de la literatura, ya que es en ella donde los personajes, antes que criaturas de carne y hueso, son sistemas de palabras eslabonadas, organismos verbales, textos. Textos que sin embargo pueden alcanzar por momentos el carácter de paradigmas, de altos símbolos de la condición humana. Así, se diría que nos reconocemos en los personajes de la literatura, no tanto por las afinidades exteriores, sino porque el texto que los gobierna se asemeja al texto en que está inscrita nuestra conducta. También por eso leerlos es leernos, y comprenderlos es conquistar mayores espacios de libertad en nuestra propia vida”.

Lea también:

La edición monumental de la RAE de El Quijote.

Andrés Trapiello hizo una edición adaptada de El Quijote al castellano actual.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com