“Qué linda!!!”, “cómo estás de divina!!!”, “papacito!!!”, “pareces una modeeeeelo!!!!!!” Qué facil es parecer adorable en el mundo virtual.

Primitivos

... en realidad el chat se ha convertido a una velocidad inusitada en una nueva forma de comunicación que trasciende por completo los límites de la oficina.

2014/02/28

Por Revista Arcadia

Suena la campanita del WhatsApp. Con la cuenca de la mano se agarra el android y el pulgar maniobra con agilidadsobre el vidrio sensible al tacto y abre la aplicación. El texto que se lee nodice “Hola”. Dice “Hoooooola!!!!!!”.

Lo que sigue es torpe. Brevísimas frases que van y vienen, decenas de “eeey!!”, “oooups” y “noooooo”, por los caprichoscómicos del corrector automático de texto que cambia las palabras. Largas interrupciones en la comunicación: “Perdóooon. Estaba contestando una llamada”. Emoticones aquí, emoticones allá, sonrisitas con paréntesis, picadas de ojos con el punto y coma, naricitas con el guion.

Toda una nueva taquigrafía.

Es extraño que dos seres humanos decidan chatear justo en estos tiempos en los que la tecnología ha facilitado hasta extremos antes impensados –que incluyen lagratuidad– hablar en la distancia.

Se supone que el chat funciona para comunicaciones breves, en su mayoría de orden laboral, y es exitoso porque eseficaz. “Nos vemos a las diez?”. “Sí”. Pero en realidad el chat se ha convertido a una velocidad inusitada en una nueva forma de comunicación que trasciende por completo los límites de la oficina.

Y es extraño, porque el chat es un limbo entre lo oral y lo escrito. Entre el espacio intenso y vivo, demasiado intenso, demasiado vivo, demasiado humano –parece ser– de la conversación entre dosseres humanos y la reflexiva calma de la escritura.

Es que no es ni lo uno ni lo otro. No esescritura. Es balbuceo. Es una vuelta a lo gutural: “Yeeeeeey!!!!!”,“wawwwww!!!!”, “pfffuaaaa…!!”. Y la verdad, se asemeja mucho a los tiempos de las cuevas de Altamira. Porque cuando chateamos, cada vez más, buscamos construir con las letras del alfabeto una imagen no solo auditiva sino pictórica. Y eso entraña la negación de la esencia simbólica, abstracta, de la escritura. ¿Qué es la escritura si no uno de los más poderosos códigos consensuados de la humanidad? Pero con su voluntad de taquigrafía, el chat quiere redefinirla. Quiere volver al dibujo.

Miren cómo de pronto todos amamos el dibujo. El dibujo naïve, la novela gráfica, el cómic, la manga, la historieta, el animé. Nada ledicen ya a las nuevas generaciones los espacios infinitos y oscuros –ese pozode melancolía– que son, por ejemplo, los cuadros de Rothko. Ahora preferimos la representación infantil. La abstracción se vuelve superflua y triunfa la caritafeliz. Recordamos que somos humanos gracias a la desaparición de la membrana que adhería a la palma de la mano el pulgar, y de escribir con diez dedos hemospasado a escribir con dos.

No soportamos la sobriedad formal de la palabra escrita. El intercambio (supuestamente) escrito de informaciónentre dos seres humanos requiere ahora del almíbar de la mueca, del diminutivoy de lo cursi. El “Gordis!!!” y la “Patricita, mi amooor” reemplazan el viejo formalismo de los encabezamientos. Es obsoleto escribir “Querida María”.Podríamos parecer antipáticos. Podríamos parecer odiosos. Y el crimen del siglo es parecer odioso. La corrección de la forma ya no es de buen recibo. Se lee como lo que no es. Como todo lo contrario de lo que es. Y el signo deexclamación es un bálsamo de dicha pueril. Repetido 30 veces, el palito sostenido en un punto es la nueva manera de decir “por favor”, de decir“gracias”, de decir “mira qué simpática soy” y hasta de decir “te amo”.

En los videos de YouTube ya no vemos hablar a los oradores. La imagen traduce la voz en off del filósofo o del científico, sus ideas, sus conceptos, en dibujos. En la pantalla vemos la mano que dibuja lo que la voz dice: muñequitos, objetos, bombillos, gestos en las caras. Nos entretienen. Nos fascinan.

El cine elogia menos al actor que al creador de los efectos especiales. Importa menos elargumento que el efecto 4DX. Nos ponemos las gafas y, como niños, el reflejomotriz nos obliga a esquivar el proyectil que sabemos es mentira. Y nos da risa. Y gozamos. Y nos gusta sucumbir al engaño. Sí, como niños.

Claro que hay talento en el dibujo. Como lo había en los bisontes de la cuevas de Altamira. Claro que hay ingenio en la imaginación que vuelve iconografía el signo. Perono deja de ser extraño este furor pictórico. Parece una pura nostalgia de la niñez perdida. Pero lo que se recupera de la niñez es la apariencia, porque la maravillosa perversión del niño está perdida para siempre. ¿Qué queda sino el eco distorsionado de ese gozoso narcisismo infantil?: los selfies, por ejemplo, esas autoimágenes – no son autorretratos– subidas a la red, que reciben un único comentario repetido hasta la saciedad: “qué linda ?!!!!!”, “cómo estás dedivina!!!!!”, “papacito!!!”, “pareces una modeeeeelo!!!!!!”. Qué fácil es parecer adorable en el mundo virtual.

En el chat, en la liniecita escrita de afán, en el breve comentario de la red, representamos la oralidad viva que ya no queremos. Preferimos el refugio de la intermediación, el hiato, la mínima tregua, la distancia, elvelo, la posibilidad de fingir. Porque en el cara a cara no mediado por nada más que por el presente del encuentro con el otro se pone en juego el ser humano. Lo que somos. Es mucho más arriesgado. Tenemos menos control. Y eso agota. Y estamos cansados. Y nos da miedo.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com