Lucas Ospina.

El conflicto de los posconflictólogos

¿Tendrá el sistema académico la humildad para reconocer que, además de los títulos y diplomas, hay todo un universo de formas para enseñar y aprender?

2016/08/23

Por Lucas Ospina

Un estudiante universitario levanta la mano en una clase y le dice al profesor:

—Profe, nadie lo está leyendo.

El alumno podría argumentar: en el mundo se publican cerca de un millón y medio de artículos bajo el sistema de revisión de pares. El 82% de los artículos publicados en Humanidades, el 32% de los artículos en Sociales y el 27% de los artículos en Ciencias Naturales nadie los cita. El impacto de estas publicaciones, aun dentro de la misma comunidad universitaria, es minúsculo.

Esto, por supuesto, difícilmente lo dirá un alumno a un profesor en medio de una clase. Ellos, tan ocupados con sus cosas, andan a las carreras haciendo su carrera.

“Profe, nadie lo está leyendo” es el título de una crítica que viene de la autocrítica de dos profesores universitarios, Asit K. Biswas, de la Universidad de Singapur, y Julian Kirchherr, de la Universidad de Oxford. Los dos profesores se le midieron a publicar estas cifras en un artículo en el diario Straits Times de Singapur y muestran su preocupación por la ausencia de académicos en el debate público; señalan que “si los académicos quieren tener impacto en los actores que determinan la política pública, deben considerar los medios informativos de difusión masiva, que han ignorado con anterioridad”.

Biswas y Kirchherr dicen que pocas universidades motivan a sus profesores para que incluyan en sus perfiles académicos el listado de publicaciones que han puesto en la esfera pública, en la gran mayoría de las instituciones de educación superior publicar en las llamadas “revistas de alto impacto” es lo que más puntos da para vigilar, castigar, medir la producción, cuidar la silla profesoral y avanzar en el escalafón.

La reflexión de los dos académicos es relevante para ver lo que está pasando en las universidades colombianas. El “posconflicto” se ha convertido en un aglutinante que ha servido para que muchas universidades junten esas iniciativas que pretenden una incidencia directa en lo social, actuaciones dispersas surgidas de diferentes unidades, y terminen recetándole al país Maestrías, Especializaciones, Centros, Redes y un largo etcétera alrededor de la paz. Las universidades parecen interesadas por la acción de la política pero, dada la coyuntura, ¿qué tan interesadas están en actuar políticamente?

¿Qué pasa si alguien que no tiene un pregrado quiere ingresar a los programas de Maestría que ahora se ofrecen bajo la etiqueta de la paz? ¿Qué pasará con aquella persona que por acción, omisión o reacción se doctoró en la “universidad de la vida”, un militar, un guerrillero o un paramilitar, un activista o un líder social, o alguien que se vio desplazado o es un sobreviviente de una situación de violencia que no buscó y que lo graduó de “víctima”.

¿Contemplarán las universidades estos casos, aceptarán a estas personas como iguales en sus programas, o seguirán aferrados a la idea de que solo bajo el servicio militar de una formación universitaria previa se permite la inclusión en la universidad? ¿Tendrá el sistema académico la humildad para reconocer que, además de los títulos y diplomas, hay todo un universo de formas para enseñar y aprender? ¿Importa más puntear en los primeros lugares del ranking universitario o perder algunos puestos para ganar en inclusión, generar confianza y crear comunidad? ¿El objetivo de estos programas de paz es ofrecer un servicio certificado de titulación en miras a la futura demanda laboral del posconflicto? ¿El propósito principal es graduar “posconflictólogos”?

Es extraño, mientras más y más centros comerciales se construyen y más gente va a ellos como lugar abierto y público de reunión, las universidades les ponen más rejas y talanqueras a sus campus boutique. La barrera y el puesto policial son toda una metáfora rectora que da cuenta del encierro alegórico y literal de la universidad.

El interés de las universidades en el posconflicto también parte de una relación culposa.

¿Por qué algunas de las más relevantes investigaciones sobre el paramilitarismo se hicieron por fuera de la universidad? (Por ejemplo, desde la Fundación Nuevo Arco Iris). ¿Por qué el qué, cómo y cuándo del periodismo han tenido más impacto para contar la historia reciente que el qué, cómo y cuándo de la academia? (desde portales periodísticos bien calibrados como Verdad Abierta, La Silla Vacía o Pacifista hasta la propaganda de Noticias Caracol y RCN). ¿Será que los asesinatos de profesores como Enrique Low Murtra, Jesús Antonio Bejarano o Alfredo Correa de Andréis han calado y los académicos han optado por la corrección política antes que verse en problemas por actuar como seres políticos?¿Por qué hay profesores que celan la jerarquía de su hacienda mental y no comparten lo que hacen? (ver el caso del biólogo Diego Gómez demandado por un académico por compartir un texto en una red social).

¿Con qué cara las universidades le hablan al país de posconflicto si no son capaces de enfrentar y exponer sus propios conflictos?

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación