RevistaArcadia.com

Rojos sucesos

“Un hombre ha sentido curiosidad, vehemente deseo de conocer la vida de otros hombres. Se ha metido en las callejuelas tortuosas y sucias, queriendo penetrar el misterio. Ha hecho la crónica de sucesos." 'Libro al viento' recoge la obra de José Joaquín Jiménez, alias Ximénez, un maestro de la crónica roja colombiana.

2016/12/09

Por Felipe Camaert

José Joaquín Jiménez, alias Ximénez, es uno de esos casos en los que la vida y la obra se entrecruzan hasta confundirse. Uno de los maestros incontestables de la crónica roja periodística a mediados del siglo XX en Colombia, Ximénez fue el equivalente de lo que hoy conocemos como un youtuber o un bloguero, por la originalidad y la popularidad de sus relatos. La cautivante biografía de este “cronista, reportero vil, escritorzuelo estúpido e ingenuo”, como él mismo se definía, está plagada de infortunios, aventuras y oficios diversos que Roberto Bolaño hubiera envidiado, como lo recuerda el prólogo de este ‘libro al viento’.

Fue en el diario El Tiempo que Ximénez alcanzó su mayor reconocimiento, como redactor de la sección judicial. Ximénez conoció como nadie la Bogotá perdida, la ciudad en gestación que se transformaría para siempre el 9 de abril de 1948. A través de los sucesos que tuvo que cubrir, desveló a sus lectores el trasfondo de una cruel realidad urbana, la cual no dudó en amplificar gracias a su imaginación y a sus dotes literarias. Muestra de ello, este pasaje del texto de presentación de su libro Crónicas, que es una verdadera arte poética del género: “Un hombre ha sentido curiosidad, vehemente deseo de conocer la vida de otros hombres. Se ha metido en las callejuelas tortuosas y sucias, queriendo penetrar el misterio. Ha hecho la crónica de sucesos. Conoce a los más conspicuos criminales. […] El lector de este folletón no hallará en él cuestiones sensacionales ni imaginaciones novelescas. Apenas la realidad, desnuda realidad que sobrepasa, en su trágica evidencia, lo que se pudiera imaginar”.

Los siete relatos se Ximénez no tienen desperdicio. Tal vez Edilberto Ávila, una víctima del pronombre “nos” sea uno de mis favoritos, y no solo por el título. Hay otro, Un taxi que cayó al Salto de Tequendama, que no está aquí incluido, pero que pasará a la historia como su última crónica roja. El 15 de enero de 1946, mientras se encontraba cubriendo esta noticia desde el fondo de la mítica cascada, Ximénez contrajo una gripa que se convirtió en neumonía y que, un mes después, le quitó la vida. Lástima que, esta vez, no estuviera él allí para narrarla.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.