Cortesía de la Secretaría de Cultura.

“La fiesta refleja lo que somos”

Gerardo Rosero, director artístico del Desfile de Comparsas, impulsado por la Alcaldía Mayor y la Secretaría de Cultura como el evento principal de la conmemoración de la fundación de la ciudad, habla de su inspiración para la celebración.

2017/07/27

Por Revista Arcadia

Para el maestro en artes escénicas Gerardo Rosero (“oriundo de la tierra de Aurelio Arturo”, asegura con orgullo) la fiesta está en la sangre. “Soy indígena de los pastos, del cabildo de Males, y para nosotros el baile y la celebración forman parte de nuestra cotidianidad –explica–. Cuando vamos a techar una casa hacemos una minga para trabajar todos juntos, cuando vamos a sembrar, a cosechar, a hacer una carretera, cuando nace un niño o cuando muere un anciano, todo es un motivo de encuentro, forma parte de nuestro pensamiento ancestral”.

Nacido en Ipiales, Nariño, Rosero vivió, “desde el vientre de mi madre”, la alegría de la celebración. Su mamá, Rosario Obando, artesana y diseñadora, tejedora de colchones de tamo (el tallo del trigo) trabajó durante años en los vestuarios de las comparsas para el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto (declarado Patrimonio Intangible de la Humanidad), mientras su padre, Luis Olmedo Rosero, carpintero, se encargaba de construir las carrozas.

Gerardo Rosero, maestro en artes escénicas, es el encargado de dirigir el desfile de comparsas el 6 de agosto.

Pasó, entonces, su infancia entre muñecos de papel maché, grandes cabezas de cartón, vestidos de colores, maquillajes y bailes, hasta los 12 años, cuando su familia se radicó en Bogotá. Se matriculó en el colegio distrital José María Córdoba, en El Tunal (donde fue compañero de César Rincón y alumno del poeta Carlos Castro Saavedra). “Fue un cambio difícil –recuerda–, pero finalmente encontré en la ciudad la alegría que nace de la diversidad”; alegría que, espera, se manifieste más temprano que tarde en una gran celebración que se convierta en un símbolo de la capital. “Bogotá necesita un carnaval –sostiene–, pero eso no se puede instaurar por decreto, tiene que salir del interior de sus habitantes”.

Mientras llega el día en que Bogotá tenga un gran carnaval, Rosero mira con satisfacción cómo la alegría se extiende por la ciudad. Este artesano nariñense, graduado en artes escénicas en la escuela y con una maestría en Artes Vivas, es actualmente el director artístico del Desfile de Comparsas que este año, nuevamente, será la actividad central de la celebración del cumpleaños de Bogotá.

Era su destino, podría pensarse. El maestro Rosero recuerda que cuando era apenas un estudiante, se organizaban espectáculos por semestre, los cuales se mostraban en el desfile del aniversario de Bogotá por la carrera séptima; luego, ya graduado, y como actor y director en ejercicio, participó también del desfile con su compañía Teatro-Danza Pies del Sol, y ahora es el encargado de que, como él mismo asegura, el recorrido artístico no se vea como una colección de actividades desconectadas, sino que tenga una unidad temática y estética. “Que cuente una historia”.

La Alcaldía Mayor de Bogotá y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, en el marco del Programa Distrital de Estímulos, realizaron una convocatoria abierta para que todas las entidades culturales interesadas, en las 20 localidades, pudieran presentar propuestas para participar en el desfile. Se recibieron más de 60 proyectos, de los cuales se eligieron 20, que los bogotanos verán desfilar por el Centro Histórico el próximo 6 de agosto.

Pero la fiesta no empieza ahí, aclara Rosero. “Lo bueno de este tipo de convocatorias es que, desde el mismo momento en que se abren, comienzan a unir a la gente y a crear comunidad. Para realizar cada uno de los 60 proyectos que se recibieron hubo un grupo de personas que se reunió, discutió, propuso ideas, se rio, se acercó, consultó y trabajó en un objetivo común”. Posteriormente, tan pronto se publican los ganadores, más y más personas se unen al proyecto. “Tú ves en los barrios y al otro día de saber que fueron elegidos comienzan los ensayos; la gente llama a sus amigos, a sus familiares, a sus parejas, todos comienzan a trabajar en el vestuario, en la música, en la historia, en un objetivo común, eso ya es importante”.

Es en esta etapa en la cual Rosero y el director de teatro Daniel Castro intervienen para asesorar los diferentes proyectos y acompañar su desarrollo. “El desfile es maravilloso, porque además muestra lo diversos y ricos que somos como ciudad, pero lo que pasa antes es muy impactante, solo por eso ya vale la pena cualquier inversión que se haga en este tipo de actividades”, asegura Rosero.

Los estímulos de la Alcaldía para la creación de las comparsas ascendieron a casi 400 millones de pesos, más lo que invertirá la administración por intermedio del Instituto Distrital de las Artes (Idartes) en la producción del desfile, que este año, por arreglos en la carrera séptima, partirá de la plazoleta de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y llegará hasta la avenida Jiménez, por donde bajará hasta conectarse ahora sí con la séptima en su recorrido hacia la Plaza de Bolívar. Un recorrido, asegura Rosero, lleno de homenajes a la ciudad, a su diversidad y a su espíritu lúdico. “La fiesta es parte fundamental de lo que somos –concluye–; es un derecho, no solo para distraernos sino para desarrollarnos como seres humanos”.

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