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La ciencia lúgubre en colores

Una reseña de 'Economía en colores' de Xavier Sala I Martín.

2016/10/26

Por Bernardo Recamán Santos

Me siento a escribir esta reseña en momentos en que ha quedado claro la desaprobación del acuerdo de paz de La Habana. Durante la semana anterior, la firma de este acuerdo en Cartagena y la lectura del libro que me ocupa me habían llenado de un optimismo que me llevó a creer que la humanidad avanza inexorablemente hacia un mundo mejor: “Después de haber vivido durante toda la historia en el umbral de la subsistencia, luchando contra el hambre, las enfermedades y los elementos, el espectacular progreso experimentado por los humanos durante los últimos 100 años ha sido debido en parte a la introducción de un sistema económico milagroso”. Pero como bien lo decía el crítico Terry Eagleton: “Si alguna vez hubo un mito piadoso y una pieza de superstición creíble, es la creencia liberal-racionalista de que, aparte de unos pocos traspiés, todos vamos interrumpidamente hacia un mundo mejor”.

Sin embargo, para un ciudadano de un país que lleva 52 años en guerra justamente porque una proporción grande de sus compatriotas no ve ningún sistema económico milagroso, es difícil compartir ese optimismo en las ideas económicas aquí expuestas. En Economía en colores, Xavier Sala I Martín, profesor de Economía de la Universidad de Columbia, presenta esta ciencia como “una aventura a todo color…, que no tiene por qué ser lejana ni abstracta”. Así, pues, explica de manera amena las bondades de la división del trabajo y el comercio, el poder de las ideas para generar riqueza, la diferencia entre la innovación y la investigación, el origen y la transformación del dinero, el enjambre de las finanzas, para terminar con una discusión sobre un tema profundo: la racionalidad del ser humano. Rico en detalles históricos, el libro cumple con su propósito de desenredar temas económicos complejos, pero evita mencionar las controversias y desacuerdos que, por fortuna, permean toda la historia de la economía y nos permiten pensar que no hemos llegado al “fin de la historia”, como nos lo quisieron hacer pensar hace unos años. Por el contrario, lo que los últimos acontecimientos nos dicen, Brexit, Colexit, la ingobernabilidad de España, el fracaso tanto del “socialismo del siglo XXI” como del neoliberalismo depredador, es que todavía hay campo para nuevas ideas económicas que pongan al ser humano en el centro de sus preocupaciones e indagaciones. Las ideas expuestas en este libro han contribuido al progreso de la humanidad, pero son también responsables de muchos desastres. La obsesión con el crecimiento, la competitividad, el éxito, los rankings y las ganancias nos están llevando por el camino equivocado.

La economía, la “lúgubre ciencia” que bautizó Thomas Carlyle, como todas las ciencias, depende de la grandeza de quienes las ejercen para hacer bien o mal. No es, por tanto, poniendo toda nuestra esperanza en tal o cual ciencia o teoría que vamos a salvarnos de los elementos y de nosotros mismos, sino buscando entre todos soluciones, consensos, acuerdos y compromisos. Puestas al servicio de esa tarea, todas las ciencias, la Economía entre ellas, tienen una enorme contribución que hacer. Economía en colores es un buen libro para conocer algunos de los logros que le debemos a ella. Sin, embargo, su desbordado optimismo no nos puede hacer olvidar que la humanidad en ocasiones se resbala y corre el riesgo de caer en el abismo. En Colombia, estamos en mora de levantarnos y alejarnos del precipicio. No nos quedan muchas más oportunidades.

Economía en colores | Xavier Sala I Martín / Conecta | 309 Páginas | $47.000

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