La obra Dead Dog in a Suitecase(and other Love Songs) participó en la pasada edición del FITB gracias al British Council.

Mucho más que un instituto de inglés

Desde que el British Council abrió sus puertas en nuestro país, no ha ahorrado esfuerzos para afianzar las relaciones entre Colombia y Reino Unido a través de un serio y comprometido intercambio cultural. Tom Miscioscia, nuevo director del British Council en Colombia, es el encargado de continuar con esta tarea.

2016/10/26

Por Francisco Giraldo Jaramillo* Bogotá

Muchos colombianos nos hemos acercado a las instalaciones del British Council con la intención de aprender uno de los idiomas más hablados del mundo, o con el ánimo de obtener el diploma requerido para ingresar a universidades angloparlantes. Lo que no muchos saben es que, en realidad, el British Council es mucho más que un instituto en el que se enseña inglés, y que su labor en Colombia (que cumplió ya 77 años) ha tenido un enorme impacto en el ámbito cultural del país.

Para entender realmente en qué consiste esta organización y la razón de su presencia en más de 100 países en todo el mundo, es necesario remontarse a sus orígenes. En medio del conmocionado inicio del siglo XX, casi 20 años después de la Primera Guerra Mundial y ad portas de la Segunda, los Británicos comprendieron que la defensa de su cultura y de sus tradiciones no podía darse solo en el terreno militar. Siguiendo el ejemplo de varios países europeos, la Corona Británica creó en 1935 el British Council, una organización independiente que tiene como objetivo dar a conocer la cultura británica y consolidar las relaciones entre Reino Unido y el resto del mundo. Cinco años después, el British Council abrió sus puertas en Colombia.

Por supuesto, la enseñanza del inglés era un componente fundamental de su misión en el país: se contaron más de 400 alumnos en sus instalaciones en su primer año. Pero su labor trascendió el aspecto meramente idiomático, pues esta entidad participó activamente en la creación de varios colegios colombo-británicos en Bogotá, Cali y Medellín.

Además, como se lee en las primeras páginas del libro que conmemora los 75 años del British Council en Colombia, el impacto cultural de esta organización se hizo sentir desde sus inicios con la creación de una biblioteca y con las proyecciones de películas británicas. Las cifras son contundentes: “En 1948, el Centro de Recursos en Bogotá reforzó su ya abultada colección con la llegada de 3.000 volúmenes nuevos. Las películas se proyectaban para todo público, llegando a la sorprendente cifra de 15.000 espectadores al mes en un momento que Bogotá no llegaba a los 700.000 habitantes”. Veinte años después, la biblioteca contaba con cerca de 10.000 volúmenes, 1.700 afiliados, y más de 1.000.000 de personas asistieron a las sesiones fílmicas.

Desde entonces, la promoción de la cultura y el arte británicos han sido prioridad en la agenda del British Council en Colombia. Ni siquiera durante los difíciles años ochenta y noventa ha disminuido el ímpetu por apoyar las iniciativas artísticas y culturales en nuestro país. Esta organización ha acompañado el icónico Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá desde su fundación en 1988, un evento cultural de una magnitud sin precedentes en el país y que, dadas las circunstancias en las que vivíamos en esa época, su realización era “un acto de fe” (como lo afirmaba su primer eslogan). Más recientemente, en 2010, el British Council, en Colombia, estableció una sociedad con el Hay Festival, lo que ha permitido que cada año Cartagena (sede del Hay Festival en Colombia) sea anfitriona de lo mejor de la industria editorial y las letras británicas. Además de apoyar estos eventos, el British, como popularmente se conoce en nuestro país, apoya iniciativas como el intercambio de experiencias para apoyar la industria musical del país, a través del Bogotá Music Market; festivales independientes de cine como In-edit (abajo) o ferias de arte como Barcú (abajo). A esto podría sumársele la transmisión de uno de los programas radiales más sofisticados de Reino Unido, que tiene el ánimo de descubrir nuevos músicos, como The Selector, que se transmite en la emisora Radiónica, de la Radio Nacional de Colombia.

Así, a lo largo de estas siete décadas, la trayectoria del British Council en términos de arte y cultura se ha consolidado siguiendo algunos principios básicos: exhibir lo mejor de la cultura y el arte británico a lo largo y ancho del país, cultivar nuevas audiencias para que conozcan y puedan acceder a las producciones artísticas británicas, contribuir al desarrollo de habilidades y de conocimiento en el campo del arte y de la gestión cultural y apoyar nuevas iniciativas de jóvenes artistas, entre otras.

Es por esto que el British Council no puede ser comprendido simplemente como un patrocinador de eventos culturales: su función, y así la han asumido siempre sus directivas, es ser un socio activo que apoya y acompaña el desarrollo cultural en términos económicos, de contenido, de logística y de conocimiento. Es, en pocas palabras, un aliado y un facilitador de iniciativas culturales y artísticas.

El encargado de continuar con esta tarea en nuestro país es Tom Miscioscia, quien acaba de asumir la dirección del British Council en Colombia y que no esconde su emoción frente a la riqueza y a la diversidad cultural de los colombianos. Tiene muy clara su misión: continuar fortaleciendo los vínculos entre Reino Unido y Colombia en cuanto al desarrollo social a través de la educación, de la enseñanza del inglés, pero sobre todo, a través del arte. “El arte no tiene fronteras —dice Miscioscia— y la labor del British Council es facilitar ese intercambio cultural a través del cual tanto británicos como colombianos nos podemos enriquecer”. Por lo demás, Miscioscia es muy sensible al momento histórico que está atravesando el país, y se ha propuesto dedicarles especial energía a los debates y a las iniciativas que estén encaminados a la construcción de la paz.

Un buen ejemplo que revela la seriedad con la que el British Council trabaja en el ámbito cultural fue la organización del Seminario internacional Música y Transformación Social que se enmarca en la alianza con la Fundación Nacional Batuta. Entre el 4 y el 7 de octubre, la Biblioteca Luis Ángel Arango fue el escenario de conferencias, talleres, debates, conciertos y mesas técnicas cuyo objetivo fue dar a conocer las iniciativas de construcción de paz a través de la música, y aprender de otros proyectos nacionales e internacionales que han tenido lugar. El resultado no pudo ser mejor, pues el último día se consolidaron importantes vínculos y alianzas entre organizaciones locales e internacionales que prometen continuar contribuyendo al desarrollo social a través del arte. Es ese tipo de alianzas y de legados lo que busca replicar el British Council en su trabajo cultural.

El Reino Unido es considerado hoy experto y pionero en el ámbito de las industrias creativas, y el British Council ha sabido aprovechar esa realidad para favorecer el intercambio de conocimiento con los artistas de nuestro país y para exhibir lo mejor de sus producciones. La próxima vez que se acerque a las instalaciones del British Council, no dude en preguntar por la agenda cultural; se puede llevar una gratísima sorpresa.

Una casa para sanar en Barcú 2016

En tan solo dos ediciones (la primera en 2014 y la segunda en 2015), Barcú ha logrado consolidarse como uno de los acontecimientos culturales más festivos, completos y animados del año en Bogotá. Barcú es Bogotá, arte y cultura, pero no es una feria de arte común y corriente. Tampoco se trata de un evento cultural tradicional. Barcú es un espacio en el que los límites entre las diversas disciplinas artísticas y las distintas expresiones culturales se desdibujan y se enriquecen mutuamente. Durante una semana, el cine, la gastronomía, la literatura, la experimentación visual, la música y las galerías de arte de todo el mundo se apropian de un par de cuadras del barrio La Candelaria y de varias de sus casas coloniales. Es, ni más ni menos, un carnaval cultural absolutamente sui generis que tiñe de fiesta, alegría y color el corazón de la ciudad.

Entre el 26 y el 31 de octubre se lleva a cabo su tercera edición, cuyo eslogan es “úntate de cultura”. El British Council decidió embarcarse también en esta aventura, y para la versión de este año se alió junto con la compañía británica ZU-UK para concretar una propuesta muy especial que seguramente dejará huella en el recuerdo de los capitalinos. El proyecto consiste en una residencia artística que lleva por nombre “Casa de Sanación” (House of Healing) y que es realizada bajo la orientación de Persis Jade Maravala y de Jorge Lopes Ramos, directores creativos de ZU-UK.

¿Qué es ZU-UK? Es una compañía independiente de teatro y de artes digitales que nació hace poco más de 15 años y que tiene sus sedes en East London y en Río de Janeiro. Sus directores presentan a la compañía en su página web de la siguiente manera: “ZU-UK confía en los artistas. El arte nunca debe reproducir la cultura dominante, sino que debe buscar siempre entender la otra cara de la moneda, la que está escondida, la historia aún no contada de la ideología dominante. Entendemos los riesgos y los tomamos”. Difícilmente hubieran podido dar con unos artistas más adecuados e idóneos para guiar la innovadora residencia artística que este año propuso el British Council en alianza con Barcú.Maravala y Ramos visitaron Bogotá y determinaron que lo que más necesitaba la ciudad era un ejercicio de sanación. El propósito de esta experiencia de teatro inmersivo y tecnología que pocas veces se ha visto en Colombia consiste en que quienes fueron seleccionados para participar en ella (doce artistas de todas las disciplinas) se sumerjan durante dos semanas en un proyecto artístico cuyo objetivo es sanar: sanar al artista, a los demás participantes, a la casa donde se realiza la residencia, al barrio, al público en general y a todo aquel que entre en contacto con la obra. Desde este 26 de octubre, todos los asistentes pueden visitar la Casa de Sanación, y tener el privilegio de experimentar, a su vez, las distintas y muy variadas formas en las que la sanación cobra vida y sentido.

In-edit Colombia 2016

In-edit, que llega a su tercera edición en nuestro país, es una red de festivales de cine dedicados al documental musical. Uno de los propósitos fundamentales del British Council a la hora de acompañar iniciativas culturales es dar a conocer lo último del arte británico y lo mejor de su industria creativa y, al mismo tiempo, formar y cultivar audiencias que puedan acceder a él y disfrutarlo plenamente. Su apoyo a In-edit es un claro ejemplo de este compromiso. Esta organización británica ha colaborado con la versión colombiana de In-edit desde 2015, y su trabajo en equipo ha sido tan fructífero que hace poco firmaron un acuerdo para convertirse en su aliado global. Así, a partir de este año, el British Council acompañará la curaduría de los filmes británicos proyectados en este festival de cine en todas sus ediciones de habla hispana alrededor del mundo.

Esta tercera edición de In-edit Colombia, que se llevó a cabo del 15 al 22 de octubre, vino con una sorpresa: este año se celebra el aniversario número 40 del nacimiento del punk, uno de los movimientos sociales y artísticos más importantes del siglo pasado. Fue la oportunidad perfecta para que los amantes de míticas bandas como The Ramones, The Clash o The Sex Pistols pudieran apreciar lo mejor de la producción cinematográfica documental sobre esta revolución musical que incluso hoy sigue irradiando el paisaje artístico contemporáneo. Los documentales proyectados fueron cuidadosamente seleccionados entre los organizadores de In-edit y el British Council, a partir de una curaduría que el British Film Institute (junto con el British Council) está circulando y presentando alrededor del mundo, precisamente, con ocasión de la celebración de los 40 años del punk.

Estas son algunas de las películas proyectadas durante In-edit: Westway to the World (2000), de Don Letts, un documental que combina entrevistas a los miembros de The Clash e imágenes de archivo, lo que ofrece una perspectiva única de esta banda; The Filth and the Fury (2001), del británico Julien Temple, una cinta en la que se retratan con fidelidad los aspectos más íntimos de The Sex Pistols, un grupo que apenas alcanzó los 26 meses de vida pero que se consagró como uno de los más influyentes de todos los tiempos; y Blur: the New World Towers (2015), dirigida por Sam Wrench, que logra documentar los cinco días en que esta banda grabó su álbum The Magic Whip, en 2015.Para los amantes del punk, para los nostálgicos que vivieron esa época y para los curiosos que aún no habían nacido, la tercera versión de In-edit Colombia constituyó uno de los mejores homenajes fílmicos que puede hacérsele a este movimiento revolucionario que trascendió todas las fronteras del arte, del espacio y del tiempo.

*Filósofo.

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