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  • El artista urbano Yurika.
  • Un grafiti en la carrera décima en Bogotá.

Bogotá D.G.

Del 16 al 22 de noviembre, en la localidad de Puente Aranda tuvo lugar Ciudad Mural, II Festival Internacional de Arte Urbano. Con ese festival se inaugura oficialmente el Distrito Grafiti, una idea que quiere convertir nuestra ciudad en una de las estaciones de los artistas urbanos de todo el mundo.

2016/11/22

Por Sergio Rodríguez*

En Bogotá, hace tres años, se pintó un beso entre dos amantes en la calle 26 con carrera 13. Hace cinco, David Felipe Becerra fue asesinado mientras hacía un grafiti en la 116 con avenida Boyacá. Hace una década aparecieron pintados los murales de la carrera 30. Cubren las paredes soportando el sol, las lluvias incesantes. Han visto marchas y varios decretos del distrito para regular y promover el grafiti como manifestación cultural. Talleres, convocatorias e intervenciones han contado con el apoyo de la Alcaldía Mayor de Bogotá para la práctica responsable. Los grafiteros se han organizado y profesionalizado: colectivos, o crews, como Vértigo Graffiti, se conformaron en búsqueda de reivindicar y darle reconocimiento a la práctica del grafiti. Lo que ha llevado a que Bogotá tenga su propio Distrito Grafiti.

Una alianza entre la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y el Instituto Distrital de las Artes (Idartes), junto con el apoyo y organización del Teatro R 101 y Vértigo Graffiti permitió que, del 16 al 22 de noviembre, se realizara Ciudad Mural, II Festival Internacional de Arte Urbano, en Puente Aranda. Lo que pone en evidencia el interés de la administración local para impulsar y propiciar espacios para que esta práctica adquiera relevancia y beneficie a la ciudad. Es el resultado del trabajo de cerca de ocho meses, que para Camilo Fidel López, director artístico del Festival y director de Vértigo Graffiti, “no es solo el estímulo a la práctica, se trata de empezar a concebir a Bogotá como un destino nacional, internacional y local narrativo, visual, gráfico y turístico”.

Uno de los ejemplos más icónicos de estos distritos grafiti es Wynwood Walls, en Miami, que se consolidó en 2003 como el distrito artístico de la ciudad con espacios alternativos, galerías de arte europeas, estudios, talleres y museos como el Moca, la colección Rubell, CIFO, Margulies, entre otras. Cuatro años después, tras la feria ArtBasel llegaron decenas de galerías internacionales reafirmando su importancia y relevancia, no solo para la ciudad sino para la comunidad internacional.

Guardadas las proporciones, y los climas, en Puente Aranda se pretende hacer algo parecido. “La localidad fue seleccionada por tres razones específicas: primero, es una zona con acceso de TransMilenio, lo que facilita las visitas de locales y extranjeros; segundo, es una zona industrial con muros adecuados y numerosos para que la actividad artística pueda crecer con el tiempo, y, por último, al ser una zona con alta presencia de empresas puede facilitar la obtención de patrocinios, que faciliten recursos para las próximas ediciones del Festival y consolidar el diálogo del sector artístico con la empresa privada”, explica López.

Desde la administración local, la secretaria de Cultura, María Claudia López, ha destacado el apoyo que el distrito le ha dado a la creación del Distrito Grafiti: “En la Bogotá Mejor para Todos apoyamos el trabajo de los artistas jóvenes y estamos dispuestos a acompañar un trabajo en el que distintos sectores nos unamos para llenar la ciudad de arte”, y en este sentido, esta iniciativa busca consolidar a Puente Aranda como la segunda localidad más visitada de la ciudad y, con el aporte que puede tener la empresa privada, embellecer la ciudad a través del arte.

Durante los últimos ocho meses, Vértigo Graffiti ha venido diseñando, reuniendo papeles, haciendo trámites, transitando por esa burocracia compleja, organizando las convocatorias para que los artistas pudieran ser parte del Distrito Grafiti, que nace producto de la inquietud de algunos empresarios liderados por Centro Creativo Textura que, como dice López, “creen que los espacios de Puente Aranda son propicios para la creación de un distrito que puede llegar a tener un beneficio para toda la comunidad, la localidad, los empresarios y los grafiteros”. El proyecto se presentó a la Alcaldía, que bajo su política de apoyo a la práctica responsable del grafiti lo aprobó y comenzaron los trámites internos.

El fin de Ciudad Mural es, según López, “crear un escenario idóneo y apropiado en el cual se pudiera desarrollar la práctica y existieran las superficies suficientes y adecuadas para realizar grandes murales y se den cita varios festivales al año”. Este, por lo pronto, es el primero del año y trae consigo 30 artistas locales, nacionales e internacionales que realizarán el mismo número de murales en algunas paredes de empresas ubicadas al costado sur, frente a la estación de TransMilenio de la avenida de Las Américas con carrera 53. En esta edición, artistas como London Police (Reino Unido), Kenor (España), Esteban del Valle (Estados Unidos), Bik-ismo (Puerto Rico), Desertor (Ecuador) y CMS (Venezuela) estarán trabajando con representantes del grafiti nacional que vienen de Medellín, Cali, Manizales y Pasto, y varios grafiteros de la mayoría de las localidades de Bogotá.

Y es que en los últimos años, Bogotá ha vivido una vertiginosa explosión de intervenciones de gran formato, con el apoyo de la Alcaldía que ha llevado a que la práctica se profesionalice y adquiera complejidades técnicas y conceptuales admirables. Yurika, grafitero y miembro de Vértigo Graffiti, comenta al respecto que “exige que uno tenga un cronograma, una producción, unos seguros, un curso de alturas, asegurado para riesgos profesionales... Ese tipo de convocatorias han permitido que los grupos de grafiti se consoliden de una forma más profesional”.

Pero no solo es la profesionalización del grafitero; la ciudadanía ha crecido en su apreciación y querer hacia el grafiti, López dice que “ya se vio en la 26 y en la carrera décima. Ahora lo que se busca es fundar un Distrito Grafiti donde, con propuestas promovidas por la Alcaldía, los empresarios y los artistas, la práctica pueda avanzar y crecer a futuro”.

No es el primer paso ni el primer tramo por recorrer, pero sí uno de los más grandes. Es una suerte de reconstrucción de la localidad y resignificación del uso del espacio público. En la primera edición de Ciudad Mural realizada en 2013 se intervino el emblemático barrio Getsemaní, en Cartagena, con más de 30 murales, entre los que destaca Prisma Afro, convirtiéndose en un nuevo destino turístico y que suscitó diversas manifestaciones culturales y comunitarias en el sector.

En esta oportunidad el Festival tiene tres temáticas generales: reflexión sobre la mujer y la perspectiva de género, los cerros orientales de Bogotá y sus componentes ambientales y humanos y, por último, una que se basa en la frase ‘Bogotá Contrastada’, sugiriendo así un marco de creación en el que cada uno tendrá la oportunidad de explorar sus propios intereses y plasmarlos. “Se quiere promover la conversación entre artistas y las empresas privadas dentro de las paredes de sus fábricas”, sostiene López.

También tendrá un componente formativo en el que se capacitará a los jóvenes de Puente Aranda que estén interesados en aprender sobre la práctica responsable del arte urbano y entender la importancia que tiene este para el desarrollo cultural de la ciudad. Durante los talleres que se dictarán se creará un mural en el que los jóvenes y habitantes de la localidad se apropien del espacio reflejando sus intereses e inquietudes sobre la vida en su comunidad.

El Distrito reitera, así, su compromiso de apoyar la práctica responsable y respetuosa de toda actividad artística y cultural, al mismo tiempo que busca disminuir el vandalismo y conservar el patrimonio urbano de la ciudad. “Estos procesos de fomento de la Alcaldía Mayor y la Secretaría de Cultura, hoy, están más encaminados a concebir la ciudad y al grafiti de una forma más organizada, para que se pueda desarrollar. Se ha entendido la gran importancia que tiene para la capital”.

Después de tres años vuelve Ciudad Mural y regresa con una invitación a que la ciudadanía vuelque sus ojos a una localidad que ha crecido en medio de industrias y sus vapores, a que se reconozca la importancia que la práctica artística, cultural, turística y comunitaria del arte urbano ha cobrado en Bogotá. Una invitación a que nuevos colores, nuevos murales, nuevos artistas, nuevas iniciativas. Son seis días de grafiti, seis días de latas de aerosol y pinturas, seis días para que nazca el Distrito Grafiti de Bogotá.

*Sergio Rodríguez

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