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Habladurías

Desde nubes, nidos y humedales hasta un violín democrático, la sección de la edición 133.

2016/10/26

Por Revista Arcadia

Nubes, nidos y humedales

Del techo del Museo Santa Clara hoy cuelga una nube blanca. En el atrio de la antigua iglesia hay un enorme nido blanco y en el coro bajo, un humedal —también blanco—: las tres esculturas en acero y aluminio que conforman Expedición chucua, la más reciente muestra de Ricardo Cárdenas, en la que el paisaje de Bogotá y la sabana se mezclan en una reflexión sobre el medioambiente, en particular sobre los humedales que se han venido destruyendo en la ciudad. El Nido y la Nube fueron hechas con pequeñas varas de acero inoxidable soldadas una a una. Solo para el nido, Cárdenas, usó 22.500 elementos de 25 centímetros y cada uno a su vez tiene tres puntos de soldadura para un total 66.000 puntos. La muestra va hasta el 27 de noviembre.

La Inauguración del BIFF

La segunda edición del Bogotá International Film Festival se inauguró el 6 de octubre con la proyección de Hedi, una película en la que un hombre desencantado de su cotidianidad decide abandonar su trabajo, un matrimonio arreglado y a su familia para perseguir un amor que conoció en un hotel. La coproducción entre Alemania, Túnez, Francia y Qatar fue parte de la selección oficial de la Berinale 2016 y ganó el Oso de Plata a mejor actor y mejor ópera prima. La proyección se llevó a cabo en las cuatro salas del centro comercial Avenida Chile, inaugurando una semana en la que se estrenaron cinco películas colombianas y 25 producciones exclusivas para Latinoamérica. Después de la proyección, en Tonalá se realizó la fiesta inaugural en la que se sirvió tequila y se brindó por la nueva edición del festival.

Una columna de aire y concreto en Odeón

Odeón, en el centro de Bogotá, siempre ha sido un territorio fértil para artistas. Gracias a su arquitectura —el herrumbroso esqueleto de un teatro antiguo—, pero también a sus gestores, el espacio independiente se ha transformado, una y otra vez, para acoger la visión de sus invitados estrella. Pero ninguna muestra, quizás, impresiona tanto como la nueva instalación del brasilero Marlon de Azambuja, inaugurada el 21 de septiembre y que va hasta el 19 de noviembre. Air and Light and Time and Space (su nombre) inicia en una toma eléctrica, de la que se desprenden diez cables de electricidad negros. De allí, la decena de cables, cada uno con 100 bombillos de concreto alineados, se enrosca en un movimiento circular antes de elevarse unos 20 metros hacia el techo, donde concluye en una especie de candelabro celeste, con las diez últimas bujías encendidas. El resultado es una enorme columna de luz, aire y concreto, de la que penden, como focos de luz latente, cientos de bombillos grises.

Medellín periodista

A finales de septiembre, docenas de aviones con algunos de los mejores periodistas de Iberoamérica aterrizaron en el aeropuerto de Rionegro José María Córdova: Jon Lee Anderson, Martín Caparrós y el equipo entero del diario digital salvadoreño El Faro, entre muchos otros, recorrieron el sinuoso descenso hacia Medellín para asistir al IV Festival de Periodismo Gabriel García Márquez, realizado entre el 29 de septiembre y el primero de octubre. El evento fue un verdadero éxito, desde la entrega de los premios (que incluyó un elocuente pero innecesariamente extenso discurso de Martin Baron, director de The Washington Post) hasta el cierre en manos de Natalia Lafourcade y del excelente dúo cómico/gráfico Liniers-Montt. También resultó memorable el cierre no-oficial del evento, en unas escalinatas del Hotel Intercontinental, donde hasta altas horas de la noche un grupo de periodistas, encabezados por el mismo Anderson, se quedó festejando a pesar de la ley seca impuesta en el país a propósito del plebiscito. La resaca del domingo fue doble.

Aerosmith se despide de Bogotá

El 29 de septiembre, la banda Aerosmith inició su gira de despedida en el Parque Simón Bolívar de la capital colombiana. Después de más de 40 años de carrera y un lugar en el Salón de la Fama del Rock and Roll, los cinco integrantes del grupo pusieron a bailar a los bogotanos por tercera y última vez. Milagrosamente, a pesar del frío y de las nubes amenazantes, no llovió. Los asistentes cantaron a grito herido Jaded, Don’t Wanna Miss a Thing, Walk This Way, Crazy y Crying al unísono con la poderosa voz de Steven Tyler, que al salir al escenario le declaró a la multitud: “I fucking love you!”. El que más se destacó fue Joe Perry, quien demostró por qué fue nombrado entre los 100 mejores guitarristas del mundo por la revista Rolling Stone.

Un violín democrático

El andén era una línea ecuatorial dividiendo al pueblo. Sobre la calle peatonal (carrera séptima con 22), los que no tenían tiquete; adentro, sobre el parqué del teatro Jorge Eliecer Gaitán, los afortunados. Aquella noche del 29 de septiembre, de nuevo, y con motivo de la presentación del violinista Ara Malikian, se encontraban las clases bogotanas sin querer queriendo. Unos para verlo en pósters de promoción, otros para disfrutarlo en vivo. Malikian y su figura redentora causaron lo que ocurría afuera del teatro. En una presentación de casi dos horas, el libanés saltaba sobre dos mundos que conoce: un pasado humilde y un presente famoso. Temas como 1915 (tributo a los caídos en el genocidio armenio donde murieron algunos de sus ancestros) eran divididos por un monólogo humorístico. El trabajo del llamado Violinista Rebelde es un esfuerzo artístico que pluraliza la música clásica.

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