Horacio Gil Ochoa. Foto: Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

La vida sobre una bicicleta

Sobre la bicicleta se vive, se ríe y se llora. Sin importar si es en Europa o en Colombia, ayer o hace 40 años, existen situaciones que ponen a prueba el talante de los deportistas. Una foto de “El Llanero Solitario” lo comprueba.

2017/06/21

Por revistaarcadia.com

Al campeón del más reciente Giro de Italia casi se le escapa la gloria por un daño estomacal. En la última gran carrera de ciclismo, la transmisión televisiva se ensañó con el puntero y, sin que mediara consideración, lo mostró deshaciéndose del atuendo rosado de líder mientras buscaba una zanja para acuclillarse a la orilla del camino. La toma circuló por todo lado, pero poca atención se le dio a reflexionar sobre el hecho de que el ciclismo es un deporte en el que, para no perder segundos, la vida entera tiene que ocurrir encima de la bicicleta. Sobre ella se come, se conversa, y sobre ella, también, se va al baño. Aunque Dumoulin, esta vez, se tuvo que bajar.

La foto que acompaña este texto corresponde a la Vuelta a Colombia, quizá del año 65. Quien pedalea es Ricardo Ovalle, un ciclista al que el locutor Carlos Arturo Rueda llamó “El Llanero Solitario”, porque corría por el Meta aunque había nacido en Bogotá. Lo persigue a toda carrera el alimentador del equipo, que corre a su paso sobre la carretera sin pavimento y le inserta en la boca no sabemos qué. ¿Panela? Tal vez. Algo que le dé fuerzas. El ciclista tiene un corte en el brazo derecho, está sucio y fatigado, y ni siquiera puede detenerse a masticar o a tragar, porque se arriesga a perder la etapa. La imagen, bella pero ruda, nos habla de cómo se vive encima de una bicicleta.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.