La bailarina estadounidense Mary Helen Bowers.

Dolores de rodilla

El ballet parece decidido a abandonar ese aire aristocrático de mujeres solas que sufrían por llegar a ser las mejores y en donde las palabras madre y mujer parecían excluyentes. Un texto a propósito de la temporada del Ballet Bolshoi en las pantallas de Cine Colombia, desde el pasado 23 de octubre hasta el próximo año.

2016/10/26

Por Carolina Vegas* Bogotá

Una de las frases más famosas del legendario coreógrafo George Balanchine es “Ballet is woman” (ballet es mujer), y este es quizás el único espacio en donde la palabra mujer nunca estuvo atada a la palabra madre. En vez de ser los sinónimos que el patriarcado siempre ha querido implantar, parecía que en el mundo de la danza estos dos sustantivos no solo eran opuestos sino mutuamente excluyentes. Ballet y maternidad nunca combinaron, al punto que en el siglo xix cuando la primera sílfide Marie Taglioni quedó embarazada se les dijo a sus seguidores que su ausencia del escenario se debía a una lesión de rodilla. Desde entonces se usó el termino “un mal au genou” (un dolor de rodilla) para no nombrar el embarazo dentro de la jerga de este arte. Pero de unos años para acá, este tabú se ha roto y hoy en día se vive lo que solo se puede describir como un baby boom. Ser una prima ballerina en la cúspide de su carrera y estar embarazada se ha convertido en una suerte de moda.

También coincide esta tendencia con un renacimiento del baile clásico, el cual de unos años para acá ha tomado una fuerza hasta ahora desconocida. Cada vez es mayor la búsqueda por masificar este arte, quitarle esa aristocracia innata e invitar a más gente a aprender a disfrutarlo. Ese es uno de los esfuerzos que ha hecho el Ballet Bolshoi, una de las compañías más antiguas del mundo, con 240 años de historia, y que data de la época de los zares rusos, al llevar a la gran pantalla las obras más importantes de su temporada anual. Acá en Colombia, estas presentaciones, en alta definición y grabadas en vivo, se podrán disfrutar en las salas de Cine Colombia a partir del 23 de octubre. Cada una se presentará por una única vez y el repertorio abre con La corriente clara, un ballet cómico del laureado coreógrafo Alexei Ratmansky con música de Dmitri Shostakovich. El Bolshoi esta temporada contará con las primas ballerinas: Svetlana Zakharova, Maria Alexandrova, Svletana Lunkina y Anna Nikulina. Ambas Svetlanas son madres de hijos pequeños, lo que prueba que esta nueva tendencia se ha tomado hasta al tradicional ballet ruso.

El Bolshoi fue también uno de los que participaron este año por tercera vez consecutiva en el World Ballet Day del pasado 4 de octubre. Un día en que cinco de las más importantes compañías del mundo se unieron durante 23 horas continuas en un live stream que permitió al público ver las clases y los ensayos de algunos de los bailarines más famosos. Cuando llegó el momento de la clase en vivo del legendario Royal Ballet de Londres, más de uno se tuvo que frotar los ojos al ver en sus pantallas no solo una, sino dos bailarinas panzonas en plena clase, levantando las piernas en extensiones casi perfectas y girando sobre las puntas de sus pies. Una de las danzantes grávidas era Elizabeth Harrod, solista de la compañía y esposa del principal de la misma Steven McRae. Lo que llamó la atención no fue tanto que a los ocho meses de preñez aún estuviera entrenando con el resto del cuerpo de baile, sino que hace dos años, durante el primer World Ballet Day, el mundo ya la había visto en ese mismo estado, cuando esperaba a su primera hija Audrey Bluebell, quién hoy es una pequeña estrella de Instragram gracias a las fotos que publica su padre.

Las redes sociales han ayudado a acercar a las estrellas del ballet a su público y a conquistar nuevos seguidores. Quizás algunas de las primas ballerinas más activas en el mundo virtual son las del New York City Ballet, que fundó hace 68 años el ya mencionado Balanchine. Gracias al empujón y al magnetismo de la actriz Sarah Jessica Parker (miembro de la junta directiva), quien dirigió dos temporadas de la serie web de AOL City Ballet en 2014 y 2015, los miembros de esta compañía son verdaderas celebridades y cuentan con cientos de miles de seguidores. Y es por Instagram que dos de ellas, Maria Korowski y Ashley Bouder, han compartido el día a día de sus embarazos, partos y regresos al escenario.

Ambas continuaron bailando en escena hasta los cuatro meses de gestación, cuando sus panzas se hicieron evidentes. Casi todas las bailarinas que deciden optar por la maternidad siguen bailando y saltando al mismo ritmo de siempre durante el primer trimestre de embarazo, cuando se supone que el feto es más vulnerable y la sabiduría popular recomienda a la futura madre prudencia y quietud.

El video que más atención ha logrado es el de Bouder con seis meses y medio de embarazo, enfundada en una apretada trusa gris, haciendo fouettes en punta (piruetas en las que una pierna elevada impulsa el resto del cuerpo como un látigo para girar una y otra vez). Siguió haciéndolos hasta los nueve meses de gestación y asistió a clase hasta un par de días antes de entrar en trabajo de parto. En El lago de los cisnes, quizá la obra de ballet más famosa (en la temporada de Cine Colombia se presentará el 5 de febrero de 2017), la bailarina que hace de Odette/Odile debe ejecutar 32 de estas vueltas en el que es quizás el papel más intimidante y difícil para cualquier prima. Bouder lo bailó ya estando embarazada el otoño pasado. Maiko Nishino, por su parte, escogió este ballet para hacer su regreso triunfal luego de tener a su bebé.

El camino de la maternidad al escenario de la bailarina principal del Ballet Nacional de Noruega quedó registrado en el documental de 2015 Maiko: Dancing Child, de la directora Åse Svenheim Drivenes. Al igual que la prima japonesa, las bailarinas están optando por tener hijos en la cúspide de sus carreras y luego regresar al escenario. “El lago de los cisnes es duro, pero me hace sentir de nuevo como una bailarina. Soy feliz de ser mamá, pero soy feliz de ser una bailarina de nuevo... siento que pude bailar para él. Que ya no todo es solo sobre mí misma”, dice Maiko luego de dar la venia en el escenario con su tutú blanco.

La vida profesional de las bailarinas se ha alargado un poco con el tiempo. Aunque aún es bastante corta, hay varias que han podido sostener sus carreras hasta entrados los 40. Por eso, alrededor de los 30, cuando ya son maduras y tienen una base sólida de seguidores, es que algunas optan por tener una familia de manera biológica. Atrás ha quedado el mito de que la maternidad implica el fin de una carrera en el ballet, como bellamente interpretaron Anne Bancroft y Shiley MacLaine en la película de 1977 The turning point, que narra la historia de dos mujeres maduras que fueron promesas de este arte. La una optó por tener hijos y convertirse en profesora de danza; la otra se volvió una superestrella, pero ambas envidiaron la vida de la otra en algún punto.

De unos años para acá, las primas descubrieron que podían aspirar a una carrera y una familia, y bailarinas tan famosas como la antigua estrella del American Ballet Theatre Julie Kent y la última Prima Ballerina Assoluta, Alessandra Ferri, tuvieron hijos y regresaron al escenario a cosechar más éxitos y aplausos. Pero no siempre los directores de las compañías han sido tan abiertos a perder a sus estrellas por una temporada o más.

La antigua principal del English National Ballet, Daria Klimentova, cuenta en su libro autobiográfico Agony and Ecstacy: My Life in Dance que el entonces director de la compañía, Derek Deane, le preguntó abiertamente si planeaba hacerse un aborto cuando ella le contó que estaba embarazada en el año 2000. Ella siempre había planeado ser madre y quedó en shock ante esa pregunta, pues, a diferencia del director, ella no veía su maternidad como un impedimento. Deane y Klimentova mantuvieron una tensa relación de ahí en adelante, como quedó registrado en el documental que hizo en 2011 la BBC sobre la segunda compañía más importante de Reino Unido. En este se ve el abierto maltrato del coreógrafo hacia la bailarina, mientras preparan un espectáculo de El lago de los cisnes sobre un escenario de 360 grados. Paradójicamente este espectáculo y la química que tuvo Daria con su pareja de baile 20 años menor que ella, Vadim Muntagirov, le auguraron un segundo aire a su carrera. Vadim y ella se convirtieron en una pareja casi tan celebrada como la de Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev.

Una de las actuales superestrellas del ballet, la rusa Polina Semionova, que actualmente baila con el Staatsballet Berlin y con el American Ballet Theatre, también anunció su embarazo hace un par de semanas. Muchos fanáticos, que ya habían comprado boletas para la temporada de otoño, mostraron su decepción en varios foros especializados. Ella, por su parte, decidió dar una videoentrevista al Berliner Morgenpost en donde no solo modeló su esbelta gravidez sino confesó que cree que la maternidad será buena para su alma. “Tendré algo más para la vida, más emociones que explorar”, dijo. Y es que al final, más allá de las capacidades técnicas que pueda tener una prima, lo que la hace una verdadera superestrella son los sentimientos que logre transmitir a su público.

Programación

Ballet en una pantalla: en vivo desde Moscú

La corriente clara: domingo 23 de octubre. La edad de oro: domingo 13 de noviembre. El cascanueces: domingo 11 de diciembre. El lago de los cisnes: domingo 5 de febrero. La bella durmiente: domingo 12 de marzo. Una velada contemporánea: domingo 30 de abril. Un héroe de nuestro tiempo: domingo 12 de mayo.

Todas las funciones, a las 12:00 del mediodía.

*Periodista y escritora.

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