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¿Por qué no hay lesbianas en el cine colombiano?

'Porque no', el corto de la española Ruth Caudeli que hará parte de Bogoshorts el 15 de noviembre, documenta una relación lésbica y deja una pregunta en el aire: ¿por qué hay tan pocas historias de mujeres homosexuales en nuestras pantallas?

2016/10/26

Por Laura Martínez Duque* Bogotá

Dos amigas viajan en auto para llegar a una fiesta de matrimonio. Llegarán solas, “como las únicas solteronas”, pero no pierden la esperanza de conocer a algún hombre disponible. El trayecto transcurre entre sorbos de una petaca, canciones que las hace evocar un pasado juntas, pullas sobre los desmanes sexuales de ambas y una afable complicidad, hasta que un gesto revela que hay —o hubo— algo más entre ellas.

A juzgar por la jerga, la escasa modulación, los “maricas” al comienzo o al final de cada frase y, en general, contemplando a estos personajes desde los estereotipos, Paula y Victoria pertenecen a la clase alta de Bogotá. En un pequeño clímax en el que ambos personajes hablan por primera vez de la tensión que existe entre ellas, cada una expone sus temores. Una se resiste a ser “la arepera de Bogotá y convertirse en una jorobada de camisa leñadora”, y no soporta la idea de que su círculo social se entere de su posible homosexualidad: “Se supone que debo casarme con un niño bien, viajar y tener hijos”, confiesa en medio de su histeria. La otra parece más dispuesta a afrontar sus sentimientos. Finalmente, ambas pulsiones desencadenan un nuevo encuentro erótico entre ellas.

Pero queda en evidencia que esta relación permanecerá en la clandestinidad cuando una de ellas, la más reacia a asumir sus sentimientos y quien, no obstante, incita el nuevo encuentro, recibe la llamada del hombre con quien viene saliendo y arreglan para verse pronto.

Porque no, el cortometraje dirigido por la española Ruth Caudeli, se estrena en el marco de Bogoshorts 2016. Caudeli, valenciana de nacimiento y radicada en Colombia desde hace tres años, cuenta que esta historia nace a partir de un fenómeno que percibió al acercarse a una sociedad que aún conserva muchos prejuicios y tabúes con respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. “Pero va más allá del tema de la homosexualidad —afirma la directora de 30 años—. Yo quería hablar de lo que he visto en ciertas clases sociales colombianas, que imponen unas barreras y unos mandatos muy fuertes que determinan elecciones laborales, afectivas y familiares, y que acarrean una enorme frustración entre hombres y mujeres”, continúa.

Caudeli está en pareja con una mujer, pero no por eso se define como lesbiana. En todos sus trabajos cinematográficos ha explorado las relaciones entre personas del mismo sexo y su primer largometraje, en preproducción, cuenta la historia de una pareja de mujeres que entra en declive, pero Ruth rechaza las etiquetas aunque las considera inevitables: “Hablo sobre lo que conozco. No puedo escribir sobre otra cosa y esta es mi realidad, que para mí es tan normal como cualquier otra. No voy a enmarcar lo que hago dentro de temática LGBTI, porque creo que es contribuir a la segregación. Ojalá el día de mañana no existan festivales centrados en esta temática y las películas simplemente reflejen historias que suceden todos los días, entre hombres y mujeres o parejas del mismo sexo, simplemente porque así es …”, concluye.

“En Colombia —continúa Caudeli— descubrí un concepto que me parece muy apropiado y creo que describe la sinopsis no oficial del corto: Porque no trata el tema de la ‘morronguería’ social. De cómo las personas se censuran y se condenan a sí mismas a vivir una vida que en el fondo no desean solo por guardar las apariencias. El cortometraje expone estas barreras pero también plantea la posibilidad de romperlas…”

El cortometraje concluye con un gesto que rompe la diégesis cuando Vicky, uno de los personajes, dedica una larga mirada a la cámara. Caudeli explica que así pretendía interpelar al espectador y desplazar un cuestionamiento. Algo así como “y ahora tú, ¿cómo estas viviendo tu vida?”, explica la directora.

En su Discurso sobre la poesía dramática (Discours sur la poésie dramatique, 1758), Denis Diderot había formulado la idea de que un muro virtual debía separar a los actores de los espectadores: “Imaginad justo al borde del teatro un gran muro que os separa del escenario: interpretad como si la tela no se levantara”. Romper la cuarta pared, o romper la cuarta pantalla, es un término original del teatro que se ha adaptado a cine y a la televisión. En definitiva, sucede cuando algún personaje toma consciencia de que lo es, dejando momentáneamente de representar su papel para interpelar al espectador.

La mirada a cámara es una transgresión. Una fisura que revela los dispositivos del cine siempre al servicio de construir un mundo creíble para el espectador. El derrumbe de esta cuarta pared también invita a pensar en cómo se aborda hasta el día de hoy el lesbianismo en el cine. En el caso colombiano, por ejemplo, es difícil ubicar una ficción que narre historias homosexuales entre personajes femeninos. En los archivos de Proimágenes Colombia, así como en el Álbum del Sagrado Corazón del cine colombiano, de Hugo Chaparro, se hace alusión a Erotikón, una película de 1984 dirigida por el mexicano Ramiro Meléndez y protagonizada por Nelly Moreno y Álvaro Ruiz, cuya sinopsis reza: “Seducción femenina incesto y lesbianismo se conjugan en esta producción llena de erotismo y fantasías sexuales”.

Dos años más tarde, en 1986, el Grupo de Cali se reuniría para llevar al cine la adaptación de La mansión de Araucaíma, bajo la dirección de Carlos Mayolo. Algunas escenas sugieren un relación erótica entre La Machiche, el personaje interpretado por Vicky Hernández, la sensual y devoradora matrona que seduce a la joven modelo que personifica la actriz Adriana Herrán. Pero, más que centrarse en la relación homosexual entre ambas mujeres, la película explora los excesos carnales propios del género gótico tropical.

La televisión parece haber sido más valiente a la hora de abordar estos relatos aunque sea en casos excepcionales, Los pecados de Inés de Hinojosa, la serie de Jorge Alí Triana de 1988, es el primer referente. Las escenas eróticas entre Amparo Grisales y Margarita Rosa de Francisco permanecen en el imaginario colectivo de esta serie basada en el libro homónimo de Próspero Morales Pradilla, sobre una mestiza del siglo XVI cuya voracidad sexual transgrede el orden establecido en la Tunja colonial.

Alejandra Borrero, quien asumió públicamente su homosexualidad, ha interpretado varios personajes explícitamente gais. La primera vez fue en Perfume de agonía, la serie de 1997 dirigida por Kepa Amuchastegui que abordaba el tema del secuestro a partir del síndrome de Estocolmo, la eutanasia y la homosexualidad en Colombia, que perdió una importante pauta publicitaria luego de la emisión de una escena en la que Borrero y su coprotagonista, Marcela Gallego, se besaban. En 2006, Borrero también interpretó a una mujer lesbiana que convive con el virus del sida en Merlina mujer divina, una serie del canal RCN.

Ejemplos más recientes se encuentran en Capadocia, la serie de HBO Latin America que se estrenó en 2008, sobre un centro penitenciario de mujeres en México D.F, en la que la actriz colombiana Cristina Umaña interpreta a un personaje que se convierte en la amante de una de las reclusas líderes. La relación entre ellas se construye a partir de escenas bastante explícitas.

Estos pocos ejemplos demuestran que el lesbianismo sigue siendo un tema difícil de abordar en la ficción. En el caso de la televisión nacional, el retrato de personajes homosexuales acarrea problemas con los patrocinadores, riesgos económicos y censura.

Desde hace un buen tiempo y gracias a las plataformas de internet, las series extranjeras que abordan el tema del lesbianismo pueden ser vistas por el público colombiano. The L Word, Orange Is the New Black, Sense8, Orphan Black son algunos títulos disponibles. No obstante, prevalece la necesidad de ver este tipo de historias construidas a partir de referentes y significantes locales.

En Colombia parece más fácil narrar la violencia que la homosexualidad. El corto de Ruth Caudeli, una directora proveniente de una sociedad sin duda más abierta frente a estos temas, deja en evidencia la necesidad de derrumbar esa cuarta pared, de comenzar a contar estas historias que existen y que de alguna manera interpelarían a una sociedad que no está acostumbrada a ellas.

*Periodista.

Bogoshorts queer

En el Festival de Cortos de Bogotá, del 6 al 13 de noviembre, habrá una franja de cortos sobre temas LGBTI. 

More than God (2015) Kev Cahill | Irlanda| Ficción

Una comedia situada en Irlanda que sigue los intentos de un piadoso doctor para destapar el sospechado amorío de su esposa.

Primavera rosa en México (2016) Mario de la Torre | México | Documental

A pesar de haberse legalizado el matrimonio homosexual, México ocupa el segundo lugar mundial en la tasa de asesinatos cometidos contra la población LGBTI. Una indagación sobre la impunidad.

One Last Night (2015) Kerem Blumberg | Israel | Ficción

Es la última noche de Noa y Orr juntas. Son arrestadas. En la estación de policía, Noa tendrá que tomar una decisión final sobre su relación.

Alzheimer’s: A Love Story (2015) Gabe Schimmel y Monica Petruzzelli | Estados Unidos | Documental

Nadie está seguro si Greg, un hombre con alzhéimer que vive en un centro de cuidado, reconoce a Michael, el hombre que lo ha amado desde que se conocieron 40 años atrás.

Crazy House (2015) Aaron Mirkin | Canadá | Ficción

Tras el suicidio de su mejor amigo, un chico adolescente es forzado a enfrentar su culpa y su sexualidad.

The Society (2015) Osama Rasheed | Irak / Alemania | Ficción

Alternando los estilos documental y narrativo, retrata la homosexualidad en Irak, el trauma sufrido por hombres gais y la fuerte presión de ser masculinos que viven los jóvenes.

Underclothes (2015) Lara Dezan | Brasil | Documental

En un pequeño pueblo de Brasil, nos dan a conocer a una mujer trans y la comunidad de la que es parte.

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