El escritor neerlandés Cees Noteboom (1933).

Once molinos de viento

El volumen de Libro al Viento 'Once poetas holandeses', consagrado al país invitado de honor de la FILBo este año, nos ofrece un florilegio de poemas, en edición bilingüe, de poetas contemporáneos de Holanda, a cargo de un especialista.

2016/12/09

Por Felipe Camaert

De la Feria del Libro de Bogotá en 2016 nos quedaron, además del recuerdo de las exquisitas galletitas con miel que vendían por docenas, algunas enseñanzas. La más importante de ellas, tal vez, es que aprendimos muchas cosas que ignorábamos de la literatura holandesa. El volumen de Libro al Viento, consagrado al país invitado de honor de la FILBo este año, nos ofrece un florilegio de poemas, en edición bilingüe, de poetas contemporáneos holandeses, a cargo de un especialista. En el prólogo, Thomas Möhlmann destaca, entre otras, “el carácter abierto, la variedad y la vitalidad del paisaje poético holandés”, para concluir que “en el delta, la selva lluviosa de la poesía no hace más que crecer”.

Además del conocido Cees Nooteboom, viajero afable e incansable, figuran nombres como los de Anne Vetger, Sasja Janssen, o la joven Ester Naomi Perquin. El criterio de selección de esta antología, además de la calidad, se centró en que los autores se encontraran vivos y que hubieran publicado al menos tres poemarios en lengua neerlandesa, lo cual no desvirtúa la diversidad de voces aquí presentes. Y, para ilustrar esa selva lluviosa holandesa, qué mejor que algunos versos dispersos, que el lector encontrará cronológicamente ordenados en este libro al viento de los once molinos:

Sin imagen aparece el poema,

forma que aún ha de surgir

del ámbito de las palabras,

heredadas de quien nunca conocí.

Cees Nooteboom

Qué suerte que Holanda no existe.

Solo una tierra endeble de niebla y arcilla,

solo millones de muertos sin lápidas,

solo el ultimátum del mar.

Menno Wigman

Elegiré mi propia muerte, soy suburbana, no provinciana.

Sasja Janssen

No aceptes perder

sino el retirarse que le sigue

Hagar Peeters

Hace falta un mar de felicidad

para hacer ruido en este

vestido que tape a los animales

para captar la atención de una

reina maquillada.

Anne Vetger

Vamos a leerle la palma al viento.

Les cambiaremos los nombres a las cosas.

Dejaremos mudos a los idiomas.

Hablaremos a solas con

el horizonte.

K. Michel

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