Crédito: Gabriel Carvajal 1953. Archivo fotográfico Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

La complacencia con el poder

La burla y el chiste son la última –y la única– defensa de los comunes para hacerle contrapeso al poder.

2017/08/25

Por Esteban Duperly*

El tema copó casi todos los escenarios de opinión pública el mes pasado: un senador con mucho poder entró en disputa con un periodista que hace una columna de humor a costillas de los defectos físicos y las salidas en falso de la clase dirigente. El disgusto obedeció a que el humorista se ha burlado repetidamente del senador, como si burlarse de los poderosos no fuera un derecho ganado desde hace años por la sociedad, especialmente en la prensa. La burla y el chiste son la última –y la única– defensa de los comunes para hacerle contrapeso al poder.

Pero hay quienes piensan que el trato hacia los poderosos debe ser la adulación, como bien lo ilustra la fotografía del dictador Gustavo Rojas Pinilla, tomada por Gabriel Carvajal en un banquete en el Club Unión de Medellín, en 1953.

Crédito: Gabriel Carvajal 1953. Archivo fotográfico Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

Tres personas complacen al presidente: le ponen atención, le sonríen, se divierten con su compañía. Uno, servil, le lleva una copa de champaña para hacerle más divertido el rato. Hacen de él, literalmente, el centro de atención, y el fotógrafo refuerza ese punto no solo con la composición de la imagen, que lo sitúa en la mitad, sino contrastando el uniforme de gala; la chaqueta blanquísima con charreteras y cuatro soles de teniente general sobresale entre los fracs negros de quienes lo adulan. Que, a propósito, también son hombres poderosos. Tanto que cuatro años más tarde lo corrieron de un golpe de la silla presidencial.

*Periodista y fotógrafo

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