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Alfa, la burra que fue abusada

Luis Soriano es quizás uno de los promotores de lectura del país que más han tenido difusión en los medios por cuenta de su biblioburro... En Colombia, parece que ni los burros se escapan de las bandas de facinerosos. Reproducimos esta crónica aparecida en el diario El Heraldo.

2010/03/15

Por Agustín Iguarán

Luis Humberto Soriano, un hombre provinciano, soñador; luchador y romántico, jamás imaginó que un grupo de libidinosos asnos atentaría seriamente contra el programa educativo denominado por el ingenio popular ‘Biblioburro’, mostrado como ejemplo nacional en el propósito de escolarizar y salvar las dificultades de comunicación y transporte, entre veredas de los municipios de Nueva Granada y Ariguaní, en el Magdalena.

Un programa nacido en el corregimiento La Gloria, donde el profesor Soriano reside con sus dos inseparables colaboradores, Alfa y Beto, la atractiva pareja de burros que le da el toque de originalidad al altruista evento.

Montado sobre Beto y con Alfa detrás, atada al sillón, el emprendedor e ingenioso maestro transita por los caminos de la región en la encomiable intención de llevar lectura y muchos conocimientos a los numerosos niños y adultos campesinos en una constante de hace nueve años.

Pero por estos días la lecturabilidad ha tenido un particular tropiezo debido al accidente que sufrió Luis Humberto, luego que su pie izquierdo resultara fracturado debido a un brutal e inesperado ataque de un grupo de burros enamorados que no se resistieron a los coqueteos y devaneos de la hermosa Alfa, ese día en celo.

El relato

La historia que aquí se narra, sin lugar a equívocos, llama la atención por su contenido macondiano y el sutil toque de humor que su coprotagonista le imprime.

Hace 15 días, en la vía que de la vereda La Belleza conduce al corregimiento La Gloria, avanzaba la paciente comitiva del profesor Soriano y sus burros, cargados de libros, repletos de educación y llenos de cultura.

Caía la tarde y retornaban a casa luego de una interesante jornada lúdica. De repente, a pocos metros de un barranco, cerca al arroyo El Brasil, la tranquilidad del sombrío camino llegó a su fin. Como un auténtico comando de asalto, cinco burros aparecieron en la senda y como si aquella acción hubiese sido mil veces entrenada, cada uno de los ejemplares cumplió su papel delictivo con envidiable precisión.

El acoso contra Alfa no dio espera; y aunque la vanidosa y presumida hembra opuso resistencia, claudicó ante el desenfrenado apetito sexual de los vagabundos burros.

Relata Soriano, que Beto, en un intento por evitar ser también víctima de los abusos, saltó y tiró patadas, arrojándolo contra el suelo. Seguidamente y en estampida, todos los animales le pasaron por encima. Con excoriaciones en el cuerpo y una pequeña fractura en su pierna izquierda, Soriano tuvo que ser asistido en un centro de salud cercano, no sin antes ser testigo de lo absurdo. Alfa era violada sistemáticamente por los forajidos. Consumada la vandálica acción, los ‘Traquetos’, como algunos en la comarca llaman a la temida banda, rebuznaron al unísono con impresionante afinación y armonía.

Los campesinos aseguran que los cinco burros vagabundos —que tiempo atrás decidieron vivir en la clandestinidad para darles rienda suelta a sus más oscuros instintos— son ampliamente conocidos por sus acostumbradas fechorías y se les conoce con los apelativos de ‘Terminator’, ‘El Pibe’, ‘Chelo’, ‘Tarzán’ y ‘Tony’. “Son unos pervertidos sexuales”, sostienen en el poblado.

Al tiempo que en Nueva Granada ofrecen recompensa a quien informe sobre el paradero de los cinco facinerosos, Alfa, la maltratada burrita, recibe una comprensible asistencia científica. Hay también quienes piden igual trato para Beto, pues las malas lenguas del pueblo aseguran que “también llevó del bulto”.

Preocupación

Por más que quiera, Luis Humberto no puede ocultar su preocupación. Un presagio sombrío merodea su mente… una pregunta mortificante golpea su pensamiento de manera frenética: ¿Qué pasará si Alfa queda preñada? Las cavilaciones lo atormentan.

El profesor Soriano bien sabe que Alfa, a pesar de sus 12 años de vida, por su conocida condición de gestora educativa y cultural, ha tenido muy poco tiempo para el amor, pese a que hace año y medio dio a luz un lindo pollinito producto de un fugaz romance...

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