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Fiebre de celunovelas

En Japón, las novelas escritas y concebidas para ser difundidas en teléfonos celulares se han convertido en un verdadero fenómeno social. Se han erigido además como un nuevo “género literario”. Análisis de textos.

2010/03/15

Por Shintaro Nakanishi

Si al oír los nombres de Chaco, Towa, Auki, Bea-hime o May, usted es capaz de citar los títulos de sus obras, es sin duda porque usted es un fanático de las ketai shosetsu [del japonés “shosetsu”, novela y “ketai”, celular], novelas escritas y difundidas a través de celulares. Estas novelas son luego publicadas en formato de libro a un precio que no excede los 1.000 yenes (18000 pesos), con carátulas de colores llamativos, adornadas con la foto de estas nuevas estrellas literarias y con una mención de la cantidad de veces que han sido descargadas de internet. Estos libros han comenzado a invadir las estanterías de todas las librerías en Japón.

Las ketai shosetsu “eligen” a sus lectores. A los amantes de literatura seria —e incluso a los lectores de novelas light— ­les cuesta muchísimo aceptar que tengan alguna calidad, si es que se toman el tiempo de hojearlas. Para la mayoría de la gente es casi imposible considerar estos textos como verdaderas obras literarias.

¿Por qué entonces estas novelas tienen hoy en día tantos lectores y son tan exitosas? Y ¿cómo es que los adolescentes? —sobre todo las adolescentes— asiduos visitantes de sitios de descargas gratuitas como Maho-no toshokan [la Biblioteca mágica, http://ip.tosp.co.jp] las leen Salvo algunas excepciones, todas las ketai shosetsu cuentan historias de relaciones chico-chica entre jóvenes de 15 a 20 años. Son pues “relatos” que narran “experiencias” a través de las cuales los adolescentes “encuentran” su “alma gemela”. Estas palabras están entre comillas porque, en este nuevo género literario, poseen un significado distinto al que se les da habitualmente.

A diferencia de las novelas light, que hablan del amor en tono frívolo, los personajes de las ketai shosetsu están en búsqueda del “amor verdadero”. En este sentido estas historias se asemejan a los mangas y a las novelas para adolescentes de antaño. En realidad, por lo estereotipado de sus tramas, se alejan de las novelas de amor que estuvieron de moda en la década de los ochenta. He aquí un ejemplo:

“Riiing…

(¿Quién me manda un mensaje de texto a esta hora..?)

¡Bip!

–Haruna, perdón, te dejo.

Se trata del muchacho con el que Haruna está supuestamente saliendo.

(¡Por qué tiene que venir a molestarme a esta hora!)

–¡Tranquilo! ¡Chao!

Ella continúa arreglándose, verifica la temperatura de su rizador de pelo y comienza a hacerse un bucle con esmero.

¡Riiing!

–Eres un asco.

(Ah…)

–Lo siento.

Es todo lo que ella le escribe como respuesta. No recibe ningún otro mensaje. A partir de ese momento él se había convertido en un ex para Haruna.

(Teddy Bear, Bea-hime)

El amor en estas novelas se presenta como un gran entramado de parejas que experimentan todo tipo de vicisitudes, que van de la declaración amorosa hasta la ruptura, donde intervienen compañeros de colegio, “mejores amigos” y ex novios. Evidentemente, estas aventuras marcan a los personajes y los obligan a replantear sus criterios subjetivos, tales como: “Lo amo, no lo amo”, “me trata bien, lo siento distante”, “me hará sentir protegida, no lo hará”. Lo que no se explica, sin embargo, es cómo o por qué estas jóvenes y estos jóvenes, se eligen entre sí.

En otros términos, estos adolescentes que buscan con desespero el amor, son seres inconsistentes, desprovistos de carácter y de pertenencia social. En general, no existen las descripciones a las que un lector de novelas está acostumbrado, pero esto no es lo único que dificulta que exista una empatía con los personajes. Sus vicisitudes son sobre todo una serie de circunstancias estereotipadas que tienden a obstaculizar su amor o que les impiden ver las cosas claramente, funcionando como revulsivos que tienden a modificar sus “sentimientos”. Lo único que en verdad importa, más allá de que lo que les pase sea verosímil, es que los sentimientos retratados sean auténticos. No resulta pues extraño que la trama nos parezca artificial. Los personajes y sus vivencias son tratados sistemáticamente de forma somera y las descripciones carecen de la precisión que confieren casi siempre a un texto su verosimilitud. Es precisamente porque están tan alejados de la idea que se tiene de la ficción que estos textos atraen a tantos lectores y seguidores. Que los personajes no sean nadie y que no pertenezcan a ninguna parte, en otras palabras, que las historias traten de cualquier persona en cualquier sitio, es lo que le permite al lector sentirse identificado. La ketai shosetsu hace que la distancia entre el escritor y el lector desaparezca.

La escritura de las ketai shosetsu tiene un formato muy definido, motivado por la necesidad de “confesión” y “toma de conciencia” de sentimientos reales. El objetivo final es dar una impresión de sinceridad:

“Aunque la tierra deje de girar, aunque el mundo se venga abajo, te amaré para siempre”.

(Kono namida ga kareru made [Hasta que se agoten mis lágrimas], Yuki).

“A partir de aquel día, mi mano derecha quedó atada a la tuya”. (Clearness, Towa).

La convicción que tienen los personajes, en cuanto a la sinceridad de su amor y la importancia que le dan a esa sinceridad, es una constante. Es de ahí que nace su actitud —que podría ser calificada como de ingenua valentía frente al mundo real. Los autores ensalzan el mensaje de no desfallecer y de continuar amando pase lo que pase:

“Si se aman a ustedes mismos, habrá inevitablemente alguien que los ame”.

(Epílogo de Nijiiro-no yakusoko [Una promesa color arco iris], Yuiga).

Encontrar el coraje para decir “Te amo, pase lo que pase” le permite al héroe transformar las críticas y las amenazas en “pruebas que debe superar”. Los lectores comparten los sentimientos de los personajes porque estos seres comunes y corrientes hacen frente de forma enternecedora a las distintas pruebas que deben sobrellevar.

Los adolescentes japoneses de nuestros días no acostumbran sincerarse con nadie sobre lo que los hace sufrir. Dado que muy pocos tienen la opción de rebelarse contra la sociedad, no sorprende que tengan la tendencia a sentir que sus propios defectos son la causa de todas las dificultades que se les presentan. Esta propensión a asumir la responsabilidad de dificultades que escapan a cualquier tipo de control y la incapacidad de descargar la culpa sobre el mundo que los rodea, ilustran el grado de aislamiento social que enfrentan los adolescentes nipones en la actualidad.

Detrás de la actitud de estos adolescentes se esconde también un sentido del orgullo que, por muy duras que sean las circunstancias, les impide huir, y una conciencia de lo que es ser digno que no deja otra salida que la de asumir todas las dificultades. Si no se tiene en cuenta esto, se corre el riesgo de pasar por alto este “combate por el orgullo” al cual se deben hacer frente los adolescentes ordinarios a diario, un combate interno entre el amor propio y la humillación, entre la aceptación y el rechazo.

Las vicisitudes que nutren la experiencia de cada personaje —incluso las circunstancias más traumáticas como pueden ser un accidente de tráfico, una violación, un embarazo no deseado, la ruptura en el seno de una familia, el incesto— no se sitúan fuera del contexto de la realidad cotidiana. Las “situaciones extraordinarias” están tejidas en jornadas de colegio, encuentros, separaciones, consumo de alcohol y trabajos temporales, lo que tiene como consecuencia el situar todos los acontecimientos a un mismo nivel, generando una sensación de falta de consistencia en el relato. Esto dificulta la capacidad de identificarse con las “vivencias” que narran estas novelas supuestamente basadas en hechos reales.

La otra razón por la que las novelas para celular se apartan del realismo novelesco tiene que ver con la relación que generan con sus lectores. El relato nunca se erigirá por encima de un nivel meramente cotidiano, donde los sentimientos pueden ser expresados con muy pocas frases. “Lsm, en serio”, “Td mal”, “Tqm”, “Lkgaste”. Leer diálogos escritos con estos sistemas de abreviatura para mensajes de texto pareciera reflejar una pobreza de vocabulario pero constituyen en realidad el lenguaje que utilizan los adolescentes. El universo de las ketai shosetsu es en consecuencia infinitamente real porque refleja esa realidad.

En su día a día, la gente común no hace análisis psicológicos profundos ni expresa sus experiencias en un lenguaje rebuscado. Un mundo que se describe a sí mismo y que se explica lo que sucede de esta forma está muy lejos de reflejar la realidad que vive un adolescente hoy en día. El éxito de las ketai shosetsu radica en que están totalmente sintonizada con la realidad que viven sus lectores.

No es difícil comprender que los lectores de estas novelas no pertenezcan a círculos socioculturales privilegiados sino a las bajas esferas de la sociedad. Lo que marca la diferencia entre estas obras y las novelas románticas de los ochenta es que narran historias derivadas de la fractura social creada a partir de mediados de los años noventa. A pesar de su carácter banal y superfluo, estos relatos hacen una apología del concepto de estabilidad y protección mutua inherente al de las parejas de enamorados, alejándose de las relaciones meramente pasionales y sin futuro. El hecho de que este nuevo género interese, sobre todo, a una juventud abandonada a su suerte en una era de reformas estructurales, abocada a sobrevivir precariamente y por lo general alejada de la posibilidad de casarse, no sorprende. Hasta puede decirse que el fenómeno de las ketai shosetsu es una consecuencia de todas las dificultades que enfrentan cada día las personas en su pequeñez.

Y esta consecuencia se convierte en identificación sociocultural gracias a la aparición de una comunidad que sienta sus bases en el hecho de pertenecer a un mismo grupo social, generacional o cultural, lo que podría desembocar en la creación de un club de fans que se identificara colectivamente con una historia o con alguno de sus personajes. Leer un relato de celular representa para el lector una opción de vivir una trama paralela a su propia vida. Cada lector crea la historia que más le conviene y elige una ketai shosetsu en función de este criterio. En vez de reconocerse interactuando con los que lo rodean, lo que supone sin duda un cierto derroche de imaginación, el lector se enfrasca en su propia trama y sueña con vivirla hasta el desenlace final.

SEKAI©

Traducción: Benjamín Moure

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