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Pensar y vivir en la antropología

Carlos Andrés Barragán rinde homenaje a Roberto Pineda Giraldo (1919-2008)

2010/03/15

Por Carlos Andrés Barragán

Las ciencias sociales en Colombia viven una gran pérdida tras la muerte del antropólogo colombiano Roberto Pineda Giraldo. Pineda Giraldo cumplió una larga y fructífera vida de reflexión y ejercicio intelectual desde las ciencias sociales; fue un proyecto de vida compartido con su esposa, la antropóloga Virginia Gutiérrez de Pineda (1922-1999). Su trayectoria profesional y personal puede ser leída como testimonio de las positivas transformaciones en la enseñanza de las ciencias sociales y humanas en el país y de la consolidación de una particular forma de interpretar y reflexionar sobre la realidad socio-cultural pasada y presente de lo que hoy constituye Colombia: la antropología.

Pineda Giraldo nació en Abejorral (Antioquia) en la década de 1920. Aquellos eran tiempos de celo y confrontación bipartidista; de fe ciega en la idea de progreso y modernidad como marco para proyectar la identidad de la nación, y como el boleto de entrada a la economía internacional. Como estudiante de secundaria en el Liceo Antioqueño (colegio de la Universidad de Antioquia), Pineda Giraldo entró a ser parte de un proyecto pedagógico e intelectual que buscó transformar el sentido de la formación y la educación del individuo en el país. Allí sobresalió por su interés en las ciencias sociales y la enseñanza como vocación profesional. Estas características posibilitaron su entrada a la Escuela Normal Superior (ENS), proyecto pedagógico de vanguardia dirigido por el médico psiquiatra José Francisco Socarrás (1907-1995).

Su formación como licenciado en Ciencias Sociales fue complementada con el estudio de la etnología, un programa de estudios ofrecido en el entonces novel Instituto Etnológico Nacional (actualmente Instituto Colombiano de Antropología e Historia). La interacción con un selecto grupo de investigadores nacionales e internacionales ofreció a Pineda Giraldo un entrenamiento teórico y analítico que tuvo como base la investigación científica interdisciplinaria. En la ENS y en el Instituto Etnológico se formaron las primeras generaciones de etnólogos en Colombia, y se dio comienzo al primer proyecto de reconocimiento etnográfico del territorio nacional bajo la orientación teórica difusionista del famoso etnólogo francés Paul Rivet. Las expediciones etnológicas llevadas a cabo por Roberto y por sus colegas durante la década de 1940 tuvieron su trascendencia en haber confrontado los idearios racistas e hispanizantes bajo los cuales se pensaba la nación. Fue un proyecto intelectual para lograr el reconocimiento de la diversidad cultural y dar pasos en la reivindicación política de las injusticias sociales y económicas cometidas contra las minorías étnicas.

Tal labor fue ensombrecida por la emergencia de la Violencia en el país y su consigna de “a sangre y fuego”. La etnología y sus discípulos fueron calificados de comunistas. Roberto y Virginia optaron por buscar refugio en la Universidad de California para hacer estudios de posgrado en Geografía Cultural, posibilitados por dos becas de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation. Este fue un período trascendental para Roberto y Virginia en el cual ambos reformularon sus orientaciones teóricas en antropología y sus futuros intereses temáticos de investigación en Colombia. Pineda Giraldo se interesó en la antropología aplicada y en el estudio de las sociedades urbanas e industrializadas, particularmente en aspectos relacionados con la planificación de vivienda de interés social. Su reflexión antropológica en estos temas fue ejercida durante la década de 1960 a través de diferentes programas y proyectos desde la oficina de Planificación de Vivienda del Instituto de Crédito Territorial y luego como Director del Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento (CINVA) de la Organización de Estados Americanos (OEA). Con una experiencia invaluable para la época como antropólogo aplicado, Pineda Giraldo dirigió sus esfuerzos intelectuales nuevamente a la enseñanza como profesor del Departamento de Sociología y de Antropología de la Universidad Nacional. Como docente, así como director luego del Instituto Colombiano de Antropología, su principal meta fue abrir las fronteras teóricas, prácticas y metodológicas de la disciplina y fortalecer la investigación y el trabajo de campo. Pineda Giraldo nos lega una polifacética obra escrita que incluye valiosos estudios etnográficos sobre los indígenas guajiros, yuko y embera; folclor; colonización e inmigración; la industria tabacalera en Santander; la violencia en el Tolima, y sobre planeación y crecimiento urbano. El libro Miscegenación y cultura en la Colombia colonial: 1750-1810, publicado en conjunto con Virginia, sobresale como una de sus contribuciones más valiosas. Allí los dos antropólogos estudian la correlación entre el mestizaje (mezcla biológica) y los procesos de marginación y adaptación social de los grupos étnicos y culturales que conformaron la población colombiana durante el período colonial.

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