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La aldea local

Ante la crisis de los medios impresos muchos se preguntan hacia dónde evolucionará la prensa escrita. ¿Serán en verdad internet y sus proyectos ciudadanos los que reemplazarán a las revistas y periódicos? ¿Serán los enfoques de barrio los que primarán sobre los grandes temas?

2010/03/15

Por Catalina Holguín Jaramillo*?Bogotá?

l cuento que circuló por los periódicos fue así: les dijeron a los empleados que no echaran pólvora al lado del edificio de la televisión estatal china (cctv), la echaron y, en menos de lo que canta un gallo, el edificio nuevo de 160 metros de altura, símbolo de las brutales transformaciones producidas por los Juegos Olímpicos, ardía en el corazón de Pekín. Rem Koolhaas, afamado arquitecto de la obra, se pronunció decepcionado (ante los medios occidentales) mientras que Xinhua, la agencia oficial de noticias chinas, enterró la noticia al día siguiente. Que no sirvió de mucho, pues toda la gente que pasó por ahí tomó fotos y videos de la estruendosa conflagración. Horas después, la noticia rodaba feliz por internet confirmando un secreto a voces: que la censura de la prensa en China es rampante y que los blogueros son, actualmente, el medio más veraz para la transmisión de la información en China. El incendio de la cctv es el ejemplo paradigmático de lo que ahora se llama "periodismo ciudadano", o sea, reportería hecha en las calles, por gente común y corriente que publica sus noticias en blogs personales o que alimenta canales de noticias tradicionales con fotos y videos. Según me explica Jacinto Lajas del portal español
www.periodismociudadano.com, "pese a las críticas y descalificaciones que aún se producen en su contra", el periodismo ciudadano "hoy por hoy es?una opción de futuro para tener en cuenta". Mientras que portales exclusivos de periodismo ciudadano ganan cada vez más terreno (Demotix, por ejemplo, ganó el premio MediaGuardian Innovation Awards 2009), algunos medios tradicionales también están experimentando con este tipo de iniciativas.

El llamado "periodismo hiperlocal" es una encarnación del periodismo ciudadano. Hace dos meses, el periódico The New York Times inauguró The Local, un micro-portal de blogs destinados a cubrir cinco barrios de Brooklyn y Nueva Jersey. Para cada distrito, el periódico asignó un periodista profesional. Cada periodista, a su vez, se apoya en el trabajo de estudiantes de periodismo de City University of New York. Actualmente, estudiantes y periodistas publican historias locales sobre las ardillas del parque, los carteristas de la zona y los tenderos de la esquina.

"La labor no ha sido fácil", me comenta Andy Newman, uno de los periodistas jefes de la operación. El reto es conseguir gente de la comunidad, ojalá de distintas extracciones sociales, que publique sus historias en los blogs y que además mantenga el estándar de calidad del periódico. The Local, según Newman, es un espacio en el que se podrá dar un diálogo medianamente civilizado entre gente con diferentes puntos de vista. Aunque The Local generará poco interés más allá de las fronteras del barrio (y aún es incierta la manera como generará ingresos), el modesto blog es un laboratorio para experimentar con "el futuro del periodismo".

La periodista colombiana Juanita León atribuye la existencia de este tipo de periodismo a factores económicos, sociológicos y tecnológicos. Un medio que solo se enfoca en un sector reducido de una ciudad (uno de los blogs de
Brooklyn, por ejemplo, se centra en Fort Greene y Clinton Hill, dos barrios de 50.000 personas, localizados en un distrito de 2,5 millones, en una ciudad de 8,2 millones) es atractivo para comerciantes y autoridades locales que pueden pautar con un alto grado de efectividad y a bajos costos. La razón sociológica la reduce León a una sola palabra: onanismo. Todo el mundo quiere escribir sobre sí mismo y su mundo más inmediato. En cuanto a lo tecnológico, tomar fotos con un celular, mandar un correo electrónico y montar un blog no son labores de iniciados.

Para Lajas, la tendencia hiperlocal "tiene su lógica. Por más que el periodismo ciudadano se haya revelado eficaz en situaciones de desastres naturales, manifestaciones populares de carácter político, ataques terroristas, […] el ciudadano puede informar mejor de lo que sucede en su entorno inmediato, de aquello de lo que es testigo directo. Y aquí es donde la información hiperlocal, la de lo que acontece en el barrio en que vivimos, cobra sentido".

El periodismo ciudadano y el hiperlocal también tienen detractores poderosos. Nicholas Lemann, decano de la escuela de periodismo de Columbia University, afirma que el periodismo ciudadano es un apéndice mas no un reemplazo del periodismo profesional. En un artículo en la revista The New Yorker, Lemann se pregunta: "¿Es internet una simple válvula de escape, un salón de rechazados, o un espacio donde se produce información original más allá de la opinión y el comentario?". Según él, el periodismo ciudadano funciona en la medida en que los ciudadanos cubran las historias de su localidad ignoradas por los grandes medios. No obstante, al comparar la algarabía de tantos sobre las maravillas del periodismo ciudadano con las notas producidas por estos "periodistas", Lemann se pregunta sorprendido: "¿Esto es lo que causa tanta sensación?".

A pesar de las diferencias de opinión, periodistas y analistas de medios coinciden que es imperativo experimentar, cambiar el modelo de negocios de los medios y correrles la banca a los monopolios de la información. Los grandes medios se transforman lentamente, cuestan mucho y en momentos de vacas flacas arrasan con sus propios empleados. En Estados Unidos, el LA Times recortó 300 empleos en enero de este año; The New York Times redujo en un 5% el salario de sus empleados, despidió a 100 personas de la sección operativa el mes pasado y redujo en un 15% su base de periodistas freelance; y la revista Time publicó una lista de diez periódicos en vías de extinción, que incluye el Miami Herald, el San Francisco Chronicle y el Boston Globe. Por si fuera poco, Alan Rusbridger, editor de The Guardian, afirma que las imprentas que recién instaló el periódico británico sean, quizás, las últimas que compren. Si allá llueve, por acá no escampa. Publicaciones Semana y los diarios El Tiempo y El Espectador también han recortado numerosos puestos para mantener a flote un modelo de negocios que ya muchos analistas están cuestionando. Pero ¿por cuánto tiempo?

Clay Shirky, profesor de New York University y consultor sobre los efectos socioeconómicos de internet, afirma que estamos ante una revolución semejante a la invención de la imprenta. "Cuando alguien exige saber cómo vamos a reemplazar los periódicos
—escribe Shirky en su blog—, lo que realmente quieren oír es que no estamos viviendo una revolución. Quieren que les digan que los sistemas antiguos no se van a romper antes de que se instalen los nuevos. Quieren que les digan que los antiguos tratos sociales no están en peligro, que las instituciones vitales no serán afectadas, que los nuevos métodos de transmitir información mejorarán las prácticas antiguas en vez de ponerlas de cabeza. Quieren que les mientan. Pero cada vez hay menos personas que puedan decir esa mentira convincentemente".

En el mundo hispanohablante, el periodismo ciudadano se está multiplicando. En Colombia, se destacan dos iniciativas paisas: ConVerGentes, proyecto hiperlocal de la Loma de San Javier en el que se describen tradiciones de Semana Santa y se denuncian asesinatos, y Full Producciones, otro proyecto similar que documenta la vida cotidiana en la Comuna 13 de Medellín. Mi Asterisco, web argentina con 355 miembros registrados (de los cuales 131 son colombianos), se anuncia como proyecto de periodismo ciudadano, aunque a veces parezca un Facebook pachuco. Y está también Periodismo ciudadano, un portal español que anda publicando sus propias noticias e impulsando este tipo de iniciativas periodísticas en países como Bolivia y Cuba.

Que en disímiles propuestas virtuales como estas resida el futuro del periodismo es algo que muchos se resisten a creer. Andrew Keen, autor de El culto del aficionado: cómo Internet está matando la cultura y acabando con la economía, sostiene que la red no es más que un ejército de micos con máquinas de escribir. Charlie Beckett, director del Instituto de investigación y debate sobre el periodismo de London School of Economics, pertenece al grupo de optimistas que le apuestan a una fusión entre periodismo tradicional, periodismo ciudadano y nuevos medios, o "periodismo interconectado".

El periodismo interconectado es aquel que usa plataformas sencillas para la lectura y publicación de contenidos, usa inteligentemente el formato web para la escritura, aprovecha la participación del público desde el comienzo de la noticia, se vale de los métodos del periodismo tradicional y se apoya en herramientas periodísticas como MediaCloud y AlertNet de la agencia noticiosa Reuters. Este último es un portal especializado en crisis humanitarias donde el usuario puede encontrar directorios de contactos, gráficas interactivas, tendencias en la cobertura de crisis humanitarias y módulos de entrenamiento en línea para cubrir crisis humanitarias. MediaCloud, por otro lado, es un ambicioso y muy reciente proyecto de Harvard que archiva, recupera y analiza masas de noticias, opiniones y blogs, dando respuesta cuantitativa a las preguntas más sonadas en torno al periodismo: ¿Los blogueros crean o recrean las noticias? ¿Están funcionando los nuevos modelos de producción y de negocios en esta época de crisis?

Una promisoria incursión en este campo del periodismo interconectado en Colombia es
lasillavacia.com, un periódico político nacido en la red y para la red orientado a "revelar quiénes definen el destino del país y generar un debate pluralista sobre la actualidad política". La silla vacía es dirigido por Juanita León y cuenta con una planta de cuatro periodistas que realizan notas investigativas, blogueros de renombre y foros de discusión en los que participan personajes de la vida política nacional. El experimento nació gracias a una generosa beca de Open Society Institute y a las labores de León, una nueva adepta a internet, como lo confiesa en nuestra conversación telefónica.

"Ni siquiera los revolucionarios pueden predecir lo que pasará", afirma Clay Shirky, cuando escribe en su blog sobre el remesón que están viviendo los medios tradicionales. Shirky sugiere que, al igual que la imprenta, internet está generando profundos cambios en los modos de producción y consumo de la información así como importantes rupturas en los centros tradicionales del poder. Juanita León lo confirma con su experiencia: "Es necesario romper el monopolio de la información", dice León, y acabar con la "falsa nostalgia" que algunos sienten, al menos en Colombia, por el periodismo tradicional. Con La silla vacía se abre entonces en Colombia un muy necesario espacio independiente justamente cuando los grandes medios a su alrededor reducen nóminas, confirmando así la sentencia de Shirky: "La sociedad no necesita periódicos. Lo que necesitamos es periodismo".

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