Heidi y Rolf Abderhalden fundadores de Mapa Teatro.

La antropofagia de Mapa Teatro

Mapa Teatro, la dramaturgia más audaz e inteligente de Colombia, fue invitado a Sao Paulo a presentar una retrospectiva de su obra. La periodista Marta Ruiz los acompañó.

2011/07/19

Por Marta Ruiz

Genaro es un viejo músico y constructor de marimbas.Piel morena, manos callosas, mirada pícara, sonrisa a flor de piel y un cuerpo grácil cuando salta para mostrar cómo mató a cada una de las cinco mil serpientes que encontró en su parcela de Güapi, Cauca. A su lado, Juana. Pelo largo, de amplios bucles que le llegan casi a la cintura. Mejillas rosadas, manos pequeñas y cuerpo embarnecido. Solía vender arepas en El Cartucho y se convirtió en la habitante de la última casa en ser derribada para darle paso al parque Tercer Milenio. Ahora trabaja en una bodega de reciclaje. Junto a ella, Ramón, rubio, nariz respingada, blue jeans ajustados, uñas perfectas; es transformista y su nombre artístico es Linda Lucía Callejas. Todos en el mundo del espectáculo transgenerista lo conocen porque confecciona los vestidos de lentejuelas y canutillos que suelen vestir la mayoría de sus colegas.

 

Los tres habitan en la frontera de la marginalidad. Ahora, sin embargo, caminan juntos por las calles de Sao Paulo. Finaliza abril y se dirigen al galpón-escenario-museo donde hay una “ocupación” del espacio por Mapa Teatro. Los tres estarán en escena. El galpón es uno de los escenarios del Sesc de Pompeia, una institución mixta creada por empresarios brasileros para masificar el acceso a las obras artísticas. Meses antes de que fuera tomado por Mapa Teatro, había tenido lugar allí la primera retrospectiva en latinoamérica de Joseph Beuys. Al entrar, pueden verse fragmentos de escenografías transmutadas en instalaciones. A un lado, el video de Prometeo, un performance hecho sobre las ruinas de lo que fuera El Cartucho, el sector más deprimido de Bogotá. Una noche iluminada por pequeñas lumbres, objetos y pedazos de lo que fueran sus casas, mientras los habitantes bailan boleros vestidos de gala. En un salón contiguo, tras una cortina?de velo se vislumbran los vestigios de una fiesta que ya se terminó, y de la que solo quedan en el piso bombas y confetis, mientras máscaras de colores made in china ?observan al espectador desde la pared. Más allá, en un viejo Mercury Rojo el público puede sentarse a ver las pésimas películas mexicanas de ciencia ficción de los años 50.

 

Al fondo, una docena de personas trabaja en el montaje del escenario. Unos cargan las tarimas de madera forradas en rojo carmesí; otros intentan colgar del techo una bola brillante que parece de vidrio picado; a un costado, de un amplificador brota una nota de La maldita primavera de Yuri. Esta noche habrá función y por entre escenografía y técnicos se mueven con energía las dos almas creativas del grupo: Rolf y Heidi Abderhalden. Son hermanos, y desde 1984 están al frente de una de las propuestas más audaces y creativas del país: Mapa Teatro, grupo que fundaron en Bogotá, junto a su otra hermana Elizabeth.

 

Esta familia de artistas, sin embargo, viene de un hogar con otra tradición. Su padre era un ingeniero suizo que vino a Colombia por razones de trabajo y su madre, una paisa de Manizales que trabajó con el Estado hasta jubilarse. Los hijos crecieron bajo la formación artística que les dio el colegio Helvetia, y luego de una sólida formación humanística y artística en Europa que incluyó su paso por la Universidad de Ginebra, la Escuela de Altos Estudios Sociales y Pedagógicos de Lausana, la Escuela Internacional de Teatro Jacques Lecoq en París, el Laboratorio de Escenografía y Movimiento LEM, el taller permanente de Philippe Gualier y Monika Pagneux París, entre otras experiencias.

 

Ambos devoraron en el viejo continente todas las corrientes y propuestas, y se convirtieron desde sus primeros montajes en un referente de transgresión estética. Parte de sus trabajos más recientes —Testigo de las Ruinas, Las Exxxtrañas Amazonas y Los Santos Inocentes — se presentaron en abril en Sao Paulo y por eso Genaro, Juana y Ramón caminan hacia el lugar de la “ocupación”.

 

Testigo de las Ruinas es el resultado de una serie de experiencias artísticas realizadas en el barrio de El Cartucho durante cuatro años, antes de que este desapareciera para dar paso al antiséptico parque Tercer Milenio. El registro documental de la demolición y la interacción con los habitantes, especialmente con Juana, la última resistente, dieron como resultado una videoinstalación en cuatro pantallas gigantes donde se ve una retroexcavadora tumbando las casas, bajo la protección imperturbable de la policía y la mirada impotente de los habitantes.

 

Mientras en las pantallas todo se derrumba, creando un efecto al mismo tiempo devastador y poético, Juana está en el escenario haciendo las arepas que generosamente compartirá con el público al final. Esta obra creada en 2004 es una metáfora sobre la destrucción y la resistencia, sobre lo que tiene de efímero la ciudad y sobre la permanencia de lo humano a pesar de la llamada del progreso. Y como casi todas las obras de Mapa Teatro trata de “develar la belleza de la ruina”, como dijo la filósofa Adriana Urrea durante un panel en el marco de la “ocupación”.

 

Exxxtrañas Amazonas nace, en cambio, del interés por el fenómeno del transformismo. Se trata del remake de una película mexicana que narra la historia de un planeta que se ha quedado sin hombres a causa de un extraño virus, y cuyas mujeres llegan a la tierra para robarse unos cuantos ejemplares y llevárselos en sus platillos voladores. Pero verán frustrada su misión por un luchador enmascarado que se dedica a combatirlas, y porque, como era previsible, una de ellas se enamora y tira por la borda toda la conspiración. Esas amazonas están encarnadas por tres transformistas, en la vida real estrellas del mundo transgénero, que cantan en el escenario convertido en pasarela, las baladas más románticas de la cultura iberoamericana. Desde Libre de Paloma San Basilio, hasta Apuesta por el Amor de Lola Flores y Lolita, pasando por supuesto por Yuri. Una experiencia tragicómica, donde el espectador no sabe si reír o llorar, pero que en todo caso cuestiona los códigos que dan por sentado qué es lo femenino y qué la masculinidad.

 

Y Los Santos Inocentes, la obra más reciente del grupo, inspirada en una tradición popular de Guapi, en el Pacífico caucano, donde el 28 de diciembre en un ritual atávico los hombres salen vestidos de mujeres y enmascarados a darse látigo unos a otros. El montaje combina el documental, la puesta en escena, con fragmentos de la versión libre de HH, justamente el paramilitar que cometió masacres como la del Naya, en el Cauca, mientras Genaro trae la selva a la escena con su marimba.

 

“El enemigo está en la fiesta” es la frase que inspiró este espectáculo donde festejo y matanza son caras de una misma moneda. “En esta parodia, ¿quién es la víctima y quién el verdugo?”, se pregunta Mara Vivero. El espectador espera durante una hora que algo terrible suceda, y al final entenderá que el horror ha transcurrido ante sus ojos, de manera encubierta. Una experiencia perturbadora porque la violencia fluye como un río subterráneo sobre cada escena festiva.

 

Vistas estas obras en conjunto, no queda duda: Mapa Teatro es un grupo antropófago. Claro, a la manera que propuso la antropofagia el brasilero Oswald de Andrade en su manifiesto modernista hace ya casi un siglo: como mestizaje entre lo cosmopolita y lo local; lo moderno y lo tradicional; lo europeo y lo americano. Como un camino para la descolonización que incorpora lo que sirve del Viejo Mundo y desecha lo que no tiene pertinencia. Y es que la antropofagia cultural y la dialéctica del encuentro son inherentes al trabajo de los hermanos Abderhalden.

 

Los orígenes

 

El público colombiano los conoció por primera vez con su obra La Casa Tomada, basada en un cuento de Julio Cortázar, y estrenada en el Festival Iberoamericano de Teatro en 1986. “Era deslumbrante e inspiradora”, recuerda el artista y curador José Alejandro Restrepo. “Era política en otra dimensión: insidiosa, sutil, peligrosa, tenía unos intersticios de micro-política que la hacía más radical y difícilmente comprensible por los teatreros de la época”. Mapa Teatro irrumpía en un ambiente de fuerte tradición brechtiana, muy apegado a la representación y el texto, y de contenidos políticos directos. Estaba abriéndoles camino a otros lenguajes estéticos, transgresores y de hondo calado conceptual, como parte de una generación de vanguardia en la que se destacaron también artistas como María Teresa Hincapié con sus estremecedores performances, Doris Salcedo y el propio José Alejandro Restrepo.

 

Luego, los hermanos Abderhalden se sumergirían dos años continuos en el universo de Samuel Beckett. Rolf viajó a París para entrevistarse con el maestro, a escasos tres meses de su muerte. Lo encontró en una modesta casa para ancianos. En el 2006, para rememorar el centenario del nacimiento del dramaturgo irlandés, Rolf evocó ese encuentro en las páginas de Arcadia. La obra, De Mortibus, terminó siendo un réquiem para Beckett. “Allí, entre campanas de Arvo Pärt y lluvias sobre la escena, entre textos de Malone muere y Primer amor, entre colores grises y actores hieráticos, surgió uno de los trabajos más hermosos y contundentes del teatro colombiano de la década del noventa”, escribió años después el director Sandro Romero Rey.

 

A lo largo de los años 90 Mapa Teatro creó su propio lenguaje visual y plástico, y en ocasiones incursionó abiertamente en espacios tradicionales de pintores y escultores. Rolf participó en obras de performance como Teoría del Color junto a José Alejandro Restrepo, y ganó la Bienal de Arte de Bogotá en 1998 con la obra Dormitorio, mientras Heidi experimentaba con obras para voz y obras radiofónicas, con las que también ganó una mención en la Bienal de Radio de México.

 

Ese interés por convertir las escenografías en algo vivo pone de manifiesto que para Mapa no hay fronteras entre las artes. Con la música también han buscado romper formatos, especialmente en los montajes que hicieron junto con Marta Senn: Medea, Pacificanto y Noches de Cabaret; y en Óperas como La Flauta Mágica y la controvertida Cenicienta, donde se recreaba la Colombia violenta y saturada de narcos de los años 80.

 

No obstante, para el actor Alexander Morales, que cursa una maestría en Estudios Teatrales en la Sorbona e investiga para su tesis los primeros quince años de Mapa Teatro, un montaje que marcó el rumbo del grupo fue Horacio. Basado en un texto del dramaturgo alemán Heiner Müller que los propios hermanos Abderhalden tradujeron, este espectáculo se montó con presos de la cárcel La Picota. En su momento, la crítica Carolina Ponce de León la elogió por ser la prueba de que la creación visual no estaba confiada a las galerías y museos. Según Morales, con esta obra se consolida el concepto de teatralidad por encima del de teatro. Es decir, se alejan de la representación y se inscriben en tendencias postdramáticas. Ponce de León lo dice muy bien: “Mapa lleva la vida a la escena. Teatralizan la realidad para aliviar el dolor”. Para Morales, en Mapa hay “hay un universo lúgubre, que da cuenta tanto de las sábanas del rey como del mendigo. Trabajan en la escena sin texto, o el texto sin actores o el texto con no actores”.

 

En la última década la producción de Mapa Teatro no ha dejado de sorprender. Uno de los montajes más aplaudidos fue Ricardo III. “Unos personajes en un escenario lleno de calaveras, ataviados con elementos bélicos que se referían a cualquier guerra pero que puestas en el contexto colombiano eran al mismo tiempo profundamente vigentes y profundamente shakesperianos”, recuerda el dramaturgo Pedro Miguel Rozo, quien encarnó a la Reina Margarita.

 

Para muchos de quienes han seguido la trayectoria de Mapa Teatro, los hermanos Abderhalden han consolidado también un método creativo. La vieja casa ubicada en la carrera séptima con calle 22 se convirtió en un laboratorio de artistas donde convergen escritores, pensadores y humanistas. Su propuesta es la de un arte vivo en permanente construcción. Desde hace seis años se vienen realizando allí los cabarets literarios, obras leídas en voz alta, acompañadas de música compuesta para estas lecturas. Con esta trayectoria, Mapa Teatro se ha convertido en uno de los grupos más interesantes de América Latina en la escena mundial. “En el pasado festival trajimos 120 directores y productores de todo el mundo y lo que más los impresionó fue el trabajo de Mapa Teatro”, dice Ana Marta de Pizarro, directora del Festival Iberoamericano de Teatro.

 

Micro-política y poética

Y es que la otra dimensión profunda que tiene el trabajo de Mapa Teatro es la política y la ética. Es una mirada permanente al otro, un acercamiento a las exclusiones raciales, sexuales, sociales. “Se alimentan del país, de los límites y sus marginalidades, de lo que está peligrosamente expuesto y lo que está cerrado. Tienen diferentes capas de dramaturgia”, según José Alejandro Restrepo. Porque si hay algo en el fondo del trabajo de Mapa es una apuesta ética. Una apuesta por ver ese “otro” en los intersticios. El otro cuya vida importa tanto o más que el arte, o lo que hay de arte en la vida misma. En escena se combinan lo luminoso y lo gutural, lo popular y lo clásico, lo profesional y lo cotidiano, lo grotesco y lo sutil, lo violento y lo tierno, lo dramático y lo cómico. No hay género posible, ni clasificación. El teatro y la instalación, el texto y el silencio. El arte mismo está en el tejido, que no le hace concesiones al formalismo y, en cambio, se convierte en una experiencia política exacerbada.

 

Justamente por hacer una disección tan minuciosa de los dilemas colombianos, es que Mapa Teatro se ha convertido quizá en el grupo que más presencia tiene afuera, especialmente en Europa central donde hoy se está produciendo todo un movimiento alterno al espectáculo del primer mundo. En junio pasado una instalación basada en la escenografía de Los Santos Inocentes se exhibió en Praga. Y en el festival de teatro de Viena esta misma obra acaba de ser catalogada como una de las grandes sorpresas del festival. Su periplo por el mundo sigue este semestre con la invitación a la conmemoración de los diez años del 11 de septiembre organizada por las Universidades de Nueva York y Columbia University, denominada Injured cities; y los festivales de Teatro de Seúl y Munich. Y en diciembre durante el festival Spoken World de Bruxelas nos sorprenderán con el Discurso de un hombre decente, que ya anuncian como un delirante y utópico trabajo sobre la legalización de las drogas.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.