Claudia Triana, directora de Proimágenes.

Memoria para mirar

En esta segunda entrega de la investigación que realiza Arcadia sobre el estado de los archivos del país, la mirada es para los archivos audiovisuales: ¿Qué tan bien conservados están los archivos del cine nacional? ¿Existen copias de las series más emblemáticas de la televisión colombiana? ¿Dónde están?

2011/05/24

Por Yeniter Poleo

"'Ahí empieza la película’, gritó la señora —hija del patriarca paisa que había trabajado en 1925 con don Arturo Acevedo— mientras veía los rollos originales de Bajo el cielo antioqueño. Luis Ospina trataba con intuición de hallar el orden de la narrativa pero no sabía por dónde comenzaba. Hasta que ella vio la imagen”. Rito Alberto Torres, subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC), me lo cuenta para enfatizar que aquel día (como hoy) se había ido la luz en el edificio y, que del mismo modo, la descendiente de Gonzalo Mejía (productor/protagonista del filme) había subido los nueve pisos por las escaleras. Fue el desenlace feliz de una historia de restauración cargada de preguntas e hipótesis sobre la base de letreros desaparecidos, amenazas de deterioro y fragmentos sueltos, tal como sucede con el propio relato acerca del patrimonio de imágenes en movimiento en Colombia. Al igual que con el acervo documental y bibliográfico, fueron iniciativas individuales las que permitieron salvar los primeros tesoros visuales del país. “Hernán Salcedo y Jorge Nieto fueron los pioneros. Cuando se quemaron las cinetecas de México y de Francia, convencieron a la Esso (que tenía el archivo histórico de los Acevedo) de que ‘había que cuidar lo nuestro’”, comenta Myriam Garzón, directora de la FPFC. Sin embargo, “María, el primer largometraje colombiano, se filmó con una base de nitrato autocombustible y por eso desapareció”. El cine llegó al país dos años después de su invención y ya en 1899 se habían filmado las primeras obras. No obstante, de estas queda nada; el registro más antiguo data de 1915, un fotograma de El drama del 15 de octubre sobre el asesinato del presidente Uribe Uribe.

 

Empieza la búsqueda

 

La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano nació con carácter privado, sin ánimo de lucro; heredó aquellos fondos pioneros y los de la Cinemateca Distrital “que tenía una serie de películas de su propiedad, que constituían el archivo”, rememora Claudia Triana su entonces directora. Hoy cuando se habla de memoria audiovisual en Colombia esta entidad es referencia obligada incluso sobre imágenes de TV. Custodia, por ejemplo, parte del material de Inravisión y de Audiovisuales, una muestra de la intrincada historia que caracteriza la localización de cualquier registro de la televisión colombiana debido a la telaraña jurídica de los derechos de autoría, tenencia y emisión. La colección que administra en realidad pertenece a la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), adonde llamamos para saber cuáles títulos tenía. La respuesta fue: “Ni idea. Eso debe estar en RTVC, se supone que allí se guarda el archivo”. Después de insistir, Liliana Zabala, de comunicaciones. me contactó con el departamento de contenidos donde el asesor Harold Salazar dilucidó algunas inquietudes. “Estamos en revisión en esta oficina. Lo que tenemos quedó después de la liquidación; hay de las antiguas programadoras si entregaron casetes como pago de sus deudas. Está una parte en Patrimonio Fílmico, que hace las veces de una videoteca nacional, y otra en RTVC”. Dijo que tenían algo de Don Chinche y “lo de Producciones JES”. Antes de ir a RTVC algunas personas con acceso a su archivo señalaron que había gran cantidad de material pero sin orden y que solo al abrir la lata o la cinta se descubría el contenido. Al llegar a la videoteca me mostraron el cuarto de tal vez 70 m2, la estantería ordenada e identificada. Sin embargo, en medio de la entrevista se reveló que esos eran solo materiales nuevos; “abajo en la bodega” es donde está lo más antiguo. “Allá hay 17 mil unidades, pero determinar la fecha exacta de cada uno no podemos. Uno lo diferencia por el formato, lo más viejo está en cine, luego ¾, una pulgada y así”, explica Javier Obregón, videotecario de RTVC. Para corroborar las versiones no oficiales le pedí que me mostrara la bodega, pero no fue posible. Piedad Salamanca, también videotecaria, apuntó que había una obra locativa que impedía el paso. En compensación, me mostraron el único archivo pdf con una especie de inventario realizado por la UNAL en 2005; los títulos, ciertamente, no ayudan mucho: Huerto familiar; Visita del ilustre señor Pedro, ministro español; Aspectos de la policía.

 

Patrimonio mental

 

La televisión es otra historia. “A la TV le ha ido muy mal en el campo intelectual”, afirma el investigador Omar Rincón, “una forma de creerse inteligente es despreciarla y, al contrario, hay un gran cine pero nadie lo ha visto, no hace parte del patrimonio mental colombiano. Industrialmente la televisión ha sido contundente, no tiene el respeto de nadie pero ha construido nuestra memoria en imágenes: lo del Palacio de Justicia, el edificio de Avianca incendiándose, Armero. También la ficción: cada generación recuerda con bastante afecto, independientemente de la calidad, con qué programas creció, las novelas, las historias que la marcaron”. Germán Rey, especialista en TV, destaca el impacto del contenido televisivo: “Se conectó con la gente como ningún otro medio. La telenovela mostró el Caribe que no conocíamos, los acentos, las mujeres, las regiones. La comedia. ¿De qué nos reíamos en cada época? Don Chinche, Dejémonos de vainas, El siguiente programa, son tres tipos de humor”. Las imágenes iniciales de la TV en realidad están en cine. Hay registros de la primera emisión y noticieros solo porque fueron filmados; todo se hacía en vivo. De las telenovelas pioneras (En nombre del amor, Extraño destino y el 0597 está ocupado) solo quedan fotografías. No se había inventado el videotape; cuando sucedió, las cintas eran demasiado costosas y por ello se les grababa encima, una y otra vez. Ese recuerdo, de los casetes reutilizados, es lamento común entre quienes me hablaron del pasado televisivo. Por eso hay vacíos notorios en los archivos; por eso, por las malas condiciones con que se guardaron y por la dispersión (de autores, productores, programadoras y sus respectivos derechos) que causó la privatización de la TV.

 

Pistas cruzadas

 

El destino de las cintas (como las fechas, los programas, el personal) es un rompecabezas. Tras la pista de Punch, la periodista María Teresa Ronderos dijo que tal vez el material podía estar en Cablenoticias “porque ocupan la misma sede” y me regaló su libro Punch, una experiencia en televisión, un magnífico documento: “Como no fue un bestseller aún tengo ejemplares”. El jefe de archivo de Cablenoticias, Enrique Arévalo, respondió que no había allí nada antiguo, que quizás en Televideo: “Estuvieron aquí antes que nosotros”. Carolina Barrera, jefa de programación de Cenpro hasta 2000, recuerda “la cintoteca, donde estaban todos los betacam con capítulos terminados y sin editar”. Tiene la impresión de que los casetes quedaron en la Fundación Social; allí me confirmaron que sí, pero que “por políticas internas no se suministra ningún tipo de información”. Pocos datos dieron en RTI, por ejemplo, sobre el recordado Don Chinche; aunque Luis Sarmiento del área de procesos aseguró que toda la serie está en buen estado, no tenía claro en cuál formato o cuántos casetes ocupa. Programar TV ha capitalizado su acervo: no solo tiene ocho mil horas de imágenes de archivo, sino que las comercializa. “RCN tiene dos archivos, uno de producción y otro de noticias”, me explica Guillermo Garavito, jefe del segundo. En sus recuerdos tiene el dato de que a la productora Prego “se le dañó un disco y se corrompió la información desde 1992 hacia atrás”. Martha Helena Restrepo, directora del archivo de Caracol TV, describe las inversiones en el pasado: “Clásicos como La mala hierba, Escalona, Gallito Ramírez (restaurados y digitalizados) se emiten por el Canal Época y por la Señal Internacional. Las matrices digitales han servido para la producción de DVD o venta de contenidos para emisión en otros países”. Para Germán Rey hay voluntades aisladas. “En TV el desastre es total. No es la pérdida de unos casetes, sino de lo que hemos sido. De muchos temas sobre los que escribí en los ochenta no existe material que diga que yo no estoy completamente loco”. Javier Obregón señala que la Franja Retro de Señal Colombia transmite Dejémonos de vainas o Romeo y Buseta, que pertenecen a la CNTV por dación de pago. También custodian material del que no pueden disponer “hasta que aparezcan las personas propietarias”.

 

Puntos a favor

 

Conservar es menos costoso que restaurar. En América Latina es mayor la segunda práctica, cuando sucede, y eso pasa en Colombia. “Desde que la película sale del laboratorio empieza su ciclo de deterioro”, afirma Claudia Triana y eso se aplica también al video, cuyo rescate está supeditado además al constante cambio tecnológico y por ende a la obsolescencia de los formatos. Manos delicadas, inventiva y pasión han sido comunes entre quienes han recuperado parte de la memoria audiovisual. De eso tiene buen registro Marina Arango, coordinadora de Cinematografía de Mincultura, quien habla del Sipac (Sistema de Información del Patrimonio Audiovisual Colombiano), las becas de Gestión de Archivos y la Preservación del Patrimonio Audiovisual de la TV pública. El primero, un inventario sobre quiénes tenían material, ejecutado por la FPFC; el segundo, estímulo a instituciones o particulares con cruzadas de recuperación: Arango me muestra un Excel con los 41 proyectos ganadores desde 2006 y recita de memoria las anécdotas de cada uno. Por ejemplo, el Proyecto Conservación Audiovisual de la Memoria Indígena del Cauca; la base de datos del programa Rostros y Rastros de Univalle; o la migración a disco duro del archivo audiovisual de Popayán. El tercero, más demorado, ha implicado la formación de quienes están al frente de las videotecas en las televisoras públicas. En Telecaribe crearon un software para sistematizar su archivo y tienen a buen resguardo su producción original como la serie Trópicos, me cuenta su videotecaria Rocío Díaz. Por una solución informática similar, Telepacífico obtuvo un premio en España. “Se conservan en buenas condiciones Qué hay para hacer y Punto de encuentro, emitidos desde los noventa”, relata Elsy Velasco. En la Cinemateca del Caribe “hay imágenes de Barranquilla, pero también de Soledad, Puerto Colombia, Cartagena, Sincelejo, Santa Marta y otros municipios”, refiere Deyana Acosta, su directora. De la mano de esa entidad existe desde 1998 el Centro de Documentación Audiovisual del Caribe, también sin ánimo de lucro. Sin embargo, opina: “No existe conciencia colectiva en el Caribe sobre el valor patrimonial de una obra audiovisual”. Son esfuerzos que pueden resumirse en una frase de Arango: “Aquí todos somos místicos”.

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