The beauty inside, producida para Toshiba e Intel
  • Cuentos de viejos, de Hierro Animación y Señal Colombia
  • Dr. Horrible

De largo alcance

Bajo presupuesto y autofinanciación, algo de calidad y más o menos talento, son rasgos de las web series que han permitido una verdadera insurrección en la manera de consumir productos audiovisuales. ¿Millones de espectadores alrededor del mundo premian la brevedad y los buenos contenidos?

2015/06/19

Por Yolanda Barrasa* Madrid

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió al hombre líquido como un ser en constante movimiento, que salta de un lugar a otro y vive, por decirlo de alguna manera, su vida “en tránsito”. Si nuestros valores y sentimientos han cambiado a partir de la irrupción de internet, es natural que asuntos como el consumo también hayan dado un vuelco. El espectador líquido, se diría que se define como un observador curioso, con tendencia a la búsqueda. Atrás quedaron los días en que sintonizaba la televisión en busca de programas redundantes y faltos de interés. La aparición, entonces, de las series web –un formato de ficción o documental que se consume exclusivamente en la red y que cuenta con capítulos de uno a quince minutos de duración– solo era un asunto de tiempo. Aunque la historia dice que desde 1995, con la aparición de The Spot, una serie creada por Scott Zakarin, comenzaron a existir las web series, es indudable que sería la aparición de plataformas como MSN Video, YouTube, Vimeo o Dailymotion las que garantizaron su supervivencia y consumo. Su popularidad, en principio, se debe a la brevedad, y a que se pueden ver en cualquier lugar y en cualquier dispositivo. Sin embargo, millones de nativos digitales (nacidos con la era de internet) que no pueden concentrarse más de diez minutos en una sola cosa –las nuevas generaciones multiventana y multifunción–, les han exigido contundencia gracias a que cuentan con dispositivos móviles y una buena conexión de datos, y es allí donde las series web han respondido a las necesidades de ese nuevo espectador: el hombre líquido.

De esta manera, los creadores de nuevas ficciones han elaborado estrategias de mensaje que van desde la necesidad de plasmar historias sin obligatoriedades comerciales (artísticas o autorales), publicitarias, o que expanden un universo ya creado en otra plataforma o soporte con un contenido distinto al original, respetando el contenido matriz (Transmediales).

Para el primer caso, lo autoral persigue el único objetivo de entretener y mostrar el talento. Directores consagrados se han subido al carro de las posibilidades que ofrece el formato, como es el caso de Tom Hanks, quien creó Electric City (2012), distribuida online por Yahoo!; Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, autor de Nueve vidas o director de series como Carnival, quien lanzó en 2012 su propio canal de TV en internet, WIGS, que distribuye numerosas web series creadas o producidas por él mismo. De allí han surgido auténticas joyas como Blue (2012-2015); o Christine (2012), con América Ferrara (la Betty estadounidense). Enchufe TV (2011), otro canal de televisión online de sketches irreverentes, creado por jóvenes ecuatorianos, tiene episodios verdaderamente brillantes y divertidos: hoy su canal cuenta con más de ocho millones de suscriptores. Bajo presupuesto y autofinanciación, o crowdfunding (financiación colectiva), más o menos calidad y más o menos talento, es el sello de esta democratización que permite que muchos jóvenes y no tan jóvenes muestren su creatividad a millones de espectadores mundiales ávidos de otras formas narrativas.

Si lo autoral ha logrado entrometerse en las vidas de los nuevos espectadores, no es menos cierto que la publicidad ha recuperado su vocación narrativa. Es como si la ficción fuera una vez más reconocida como un motor muy potente para pasar mensajes que buscan vender productos, lo cual, según se le mire, no es poco. Millones de contenidos de marca, o Branded content, también se han apropiado del formato, patrocinando o creando sus propias web series con magníficos resultados, gracias a la interacción con sus usuarios a través de las redes sociales. The Beauty Inside, producida por Inside Films para Intel y Toshiba, ganó el primer premio en el festival de publicidad Cannes Lions, International Festival of Creativity, en 2013, además de generar millones de impactos que nunca hubiese conseguido a través de la publicidad tradicional. La colombiana Entre panas (2014-2015), escrita por César Jaramillo y Felipe Gil, producida por 64A Films para cerveza Póker, ha revolucionado las redes y ha alcanzado, en sus dos temporadas, más de diez millones de visitas. La gran revelación de 2015 entre las jóvenes latinoamericanas, ha sido No aguanto a mis hermanas, creada para la marca de cosméticos Cyzone, que cuenta con más de cuatro millones de visitas en los nueve episodios emitidos de la primera temporada lanzada en marzo.

Entre lo autoral y lo publicitario, la televisión tradicional se dio cuenta de que no podía quedarse por fuera. Series como Dexter –que nació en la TV habitual– creó su propia web serie de animación; lo mismo aplica para The Walking Dead, que produjo tres temporadas para sus fans en internet, en busca de otros mercados y de otros públicos que ya no consumen TV tradicional. En febrero de 2009, AMC hizo una serie de cinco mini episodios originales, disponibles en línea, sobre el universo de Breaking Bad: tuvieron tanta acogida, que hicieron dos temporadas más en 2010 y 2011. Lost, The Office o Grey’s Anatomy y otras muchas series, también cuentan con sus episodios en la red.

El camino de ida y vuelta

Si algo habría que entender, es que los caminos en lo audiovisual no son unívocos. Es por ello que las web series también han dado el salto a la TV tradicional. Ha habido fenómenos con tanta calidad y tantos millones de espectadores, que la TV tradicional los ha absorbido para su parrilla televisiva. The Booth at the End, posiblemente la mejor serie web hasta el momento, un thriller psicológico de 65 episodios de aproximadamente un minuto y medio, y dos temporadas, creada por Christopher E. Kubasik, bajo la premisa de ¿qué estarías dispuesto a hacer por conseguir lo que quieres?, escenifica las miserias y anhelos del ser humano a través de once personajes. Inicialmente parte de Citytv de Canadá, da el salto a Hulu (distribuidora de contenido digital) para ser finalmente comprada por el canal de televisión FX, que la emitió juntando los mini capítulos en cinco episodios de 23 minutos.

La famosa serie para internet Malviviendo, que retrata la vida marginal de un barrio sevillano en el sur de España, en clave de humor, con capítulos más largos y un presupuesto bajísimo, se ha convertido en la serie web española más vista en internet. Tras muchos esfuerzos, también dio el salto a la TV tradicional. Después de tres temporadas, casi seis años de trabajo, y más de treinta millones de visitas, los creadores dejan su gran éxito en internet para tratar llegar a la gran pantalla. Lo cierto es que ninguna ha alcanzado en la televisión tanto éxito como en la red, evidenciando dónde está su público.

Los preferidos

Los géneros más vistos de las web series son la comedia, el terror y la ciencia ficción y su variante, la distopía futurista. El comediante Jerry Seinfeld creó su serie web Comedians in Cars Getting Coffee (2012). Yami Shibai (2013) es una serie web de animación, con dos temporadas y capítulos independientes de menos de cinco minutos, que cuenta historias de terror al estilo de Kami Shibai, una técnica narrativa tradicional japonesa inspirada en figuras de papel y rodillos de pintura. Dr. Horrible’s Sing-Along (2008) es una tragicomedia musical que cuenta la historia de Dr. Horrible, un aspirante a supervillano; Captain Hammer, su némesis; y Penny, el amor de ambos. Protagonizada por Neil Patrick Harris, Barney Stinson, basada en el universo de How I Met Your Mother, fue creada durante la huelga de guionistas. Querían algo pequeño y barato con factura profesional. En octubre de 2008, la revista Time la ubicó en el número 15 del Time’s Top de los cincuenta inventos de 2008.

 
Dr. Horrible

Las web series, entonces, son un dispositivo maravilloso para establecer, generar y fidelizar audiencias. Es el caso de la argentina La pareja del mundial, creada por Maxi Gutiérrez, producida por PPCC.TV para el periódico Clarín y patrocinada por Movistar, con motivo del mundial de fútbol de Sudáfrica 2010. Esta ficción, lejos de quedarse obsoleta, cobró vigencia en la pasada copa del mundo y aumentó su número de visitas, gracias a la universalidad y pasión por el fútbol, además del conflicto humano de sus personajes: el protagonista es un fanático de este deporte que conecta con su audiencia.

Quizás por esa manera de poder mutar y verse en diversos dispositivos y momentos, un género como el documental web también tiene su público y su espacio en internet, mostrando verdaderas arquitecturas narrativas. El proyecto Transmedia 4 Ríos, creado por Elder Manuel Tobar y producido por Jack Reyes, narra historias del conflicto armado en Colombia desde un enfoque artístico, comunicativo, social y tecnológico. Una de las grandes maravillas de 2014 es el web documental colaborativo Transmedia Cuentos de viejos, una coproducción de HierroAnimación (Colombia), Piaggiodematei (España) y Señal Colombia (Colombia), que cuenta pequeñas historias personales de gente mayor, animadas narrativamente. Ambos han conseguido unir a las audiencias jóvenes con las mayores. Algo que sobre el papel parecería no funcionar, resulta en un relato emocionante y bello.

Gracias por participar

Una de las principales innovaciones de las web series ha sido la de permitir una comunicación directa entre el creador, la obra y el webespectador. Las nuevas audiencias han dejado de ser consumidores pasivos y ahora crean comunidades que comparten opiniones, finales alternativos, especulan sobre otros aspectos de la historia; generan su propio contenido. Son los fanart o fanfiction, o nuevos seguidores que exigen nuevos formatos, prosumers que consumen, cocrean y coproducen. Este contemporáneo modelo de usuario-espectador está obligando a la industria a replantear completamente sus contenidos y su interacción.

Este tipo de narrativas son para otro consumidor pero no excluyen al espectador histórico: los nativos digitales tienen mucho qué ver con esta transformación, en la cual los principios aristotélicos de presentación, nudo y desenlace, no funcionan, precisamente por lo concreto que es el formato en el discurso dramático.

Las series web ofrecen contenido variado para todos los gustos, edades y públicos, incluso para el infantil, con mejores y peores resultados. Han abierto la puerta a nuevos y no tan nuevos creadores, a detractores y a defensores. Lo cierto es que la televisión, como la conocíamos, ha perdido millones de espectadores en los últimos cinco años, y los menores de 21 años no la ven porque han migrado a internet, no porque quieran solo algo nuevo, sino porque no se identifican con el viejo modelo. También parece claro que las series web no son el futuro, sino el ahora con más de mil nuevas producciones anuales y millones de espectadores, que aumentan todos los días de manera exponencial. Lo importante no es quién cuenta la historia, sino la historia en sí misma como patrón para la creatividad, como pistoletazo de salida a la multi historia, algo que se persigue desde mucho antes de Las mil y una noches. Los cambios siempre aterran pero ofrecen nuevas oportunidades. Y como credencial de transitoriedad, a la velocidad que va todo, posiblemente este artículo esté obsoleto en seis meses.

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