El director frances Claude Chabrol.

Claude Chabrol (1930-2010)

Obituario del director de cine francés Claude Chabrol, a cargo de Manuel Kalmnovitz.

2010/10/13

Por Manuel Kalmanovitz G.

Hace tiempo que la Nueva Ola dejó de ser nueva. Últimamente lo que le está pasando es que está simplemente dejando de ser.

 

En enero de este año, a los 89, murió Eric Rohmer y el mes pasado, a los 80, le tocó a Claude Chabrol. De ese grupo de cineastas que pasaron de la crítica en la revista Cahiers du Cinemá a las películas a finales de la década de los 50 y comienzos de los 60, sólo quedan con vida Jacques Rivette y Jean Luc Godard. El fin de la ola ya puede verse.?Fue un grupo particular el de estos cineastas: fue la primera generación de cinéfilos apasionados que tomó las riendas de una industria cinematográfica nacional. Eran hijos de las películas y llegaron al cine llevando no sólo sus vidas y sus experiencias, sino miles y miles de películas vistas una y otra vez con atención y amor, mezclando y confundiendo —como resulta inescapable en el presente— los sueños personales y los de las salas oscuras.

 

“Sentía una tremenda necesidad de entrar en las películas”, escribiría años después Francois Truffaut sobre esa particular relación con el cine. “Me sentaba más y más cerca de la pantalla para poder eliminar la sala”.

 

En ese proceso de acercarse más y más terminó, junto a sus camaradas, pasando al otro lado de la pantalla.

 

Fue justamente Chabrol quien encabezó ese abordaje a la industria nacional. Chabrol nació en 1930, en un entorno clase media más bien acomodado; era hijo de un médico que, desilusionado de la medicina, se había vuelto farmaceuta. Con la herencia que su primera esposa recibió por la muerte de su abuela, financió en 1956 el primer corto de Rivette y su primera película, Le Beau Serge, en 1958. Un premio en Suiza le permitió recuperar los costos y financiar su segunda película, Les cousins, que salió en 1959, el año bandera de la Nueva Ola, cuando Truffaut, con Los 400 golpes, ganó el premio a mejor director en Cannes.

 

Así arrancó una carrera irregular que se extendería 51 años y más de 70 películas.

 

Entre los egresados de Cahiers du Cinemá, Chabrol era el menos experimental de todos. Sus películas no tenían las búsquedas emocionales de Truffaut, ni la sabiduría seca de Rohmer, ni los juegos formales de Godard o los interrogantes sobre la narración y la actuación de Rivette. Cuando finalmente consolidó su estilo, a finales de los 60, quedó definido por una cierta distancia formal acompañada de un desprecio profundo hacia la moralidad burguesa tradicional. Sus películas a veces rayan en un cinismo sofocante que refleja la sinsalida de sus personajes.

 

Era, en parte, la herencia del cine de Hollywood, en particular de Fritz Lang y Alfred Hitchcock, sus directores estadounidenses favoritos (publicó junto a Rohmer la primera monografía sobre Hitchcock en 1957). Y también, seguramente, una reacción al entorno acomodado de su infancia.

 

Es curioso, pero a pesar de que sus películas nunca fueron muy innovadoras, filosóficamente terminó siendo uno de los directores más influyentes de la Nueva Ola. Hoy en día resulta difícil encontrar rastros de los juegos formales de Godard, mientras que buena parte del panteón actual de autores europeos hacen películas que podrían llamarse chabrolianas, es decir, críticas despiadadas a la sociedad burguesa.

 

Entre sus herederos están Michael Haneke, Lars Von Trier o Gaspar Noé, que se han dedicado a recoger lo que el maestro sembró, preservando para la siguiente generación un reconfortante, aceptable y taquillero desprecio a las costumbres burguesas.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.