No hay silencio que no termine, el libro de Ingrid Betancurt, ha sido lanzado en 14 países y publicado en seis idiomas.

Profeta por fuera

Pese a la bronca que le tienen los colombianos a Íngrid Betancourt, su libro No hay silencio que no termine, lanzado en 14 países y publicado en seis idiomas, ha resultado todo un éxito editorial en el resto del mundo. 

2010/10/13

Por María Paula Laguna

En el país es difícil que Íngrid Betancourt se quite el estigma de “paria” que ganó luego de que intentó entablar una demanda contra el Estado por los daños provocados por su secuestro. Ella dice que la malentendieron y que se siente “dolida”, así que no es de extrañar que entre sus planes no esté presentar su nuevo libro, No hay silencio que no termine, en Colombia. Lo paradójico es que, a pesar de que las librerías disminuyeron sus pedidos por temor a que nadie lo comprara, pocos días después de salir al mercado el texto se ubicó en la lista de los más vendidos, y hoy está en el top de los libros escritos por ex secuestrados.

 

En Estados Unidos y Europa, donde la ex candidata presidencial está de gira, la obra ha sido ampliamente elogiada por la crítica. Más allá de la polémica que se desató en Colombia por las revelaciones que hace de su compañera de cautiverio Clara Rojas, a los ojos del mundo, su historia es honesta. Mientras en el país Íngrid solo le concedió una entrevista a Héctor Abad, afuera ha mojado prensa por doquier. El 22 de septiembre, un día después de su lanzamiento, estuvo en el popular show de Oprah Winfrey, quien admitió que nunca en su vida había escuchado “un relato de supervivencia, resistencia y coraje tan increíble”.

 

Larry Rohter, periodista de The New York Times, reconoce que Betancourt no solo fue capaz de hacer un retrato conmovedor del cautiverio, sino de analizar a fondo el comportamiento humano. “En inglés el universo de libros sobre secuestro no es tan amplio como en habla hispana, de manera que leer una historia escrita por una mujer que pasó tantos años cautiva en su propio país permite a los extranjeros aprender sobre los colombianos y su relación con las Farc”. Para Juan Forero, corresponsal del Washington Post y colaborador de la National Public Radio (NPR), es muy significativo el hecho de que a Íngrid le hayan abierto los micrófonos de la red de emisoras más escuchada en el país durante casi 20 minutos. A finales del mes pasado, el libro ya estaba entre los primeros 10 best-sellers de no ficción en Estados Unidos, según datos de la American Booksellers Association.

 

Lo que más ha cautivado a los lectores en Europa son los tremendos detalles de la narración. Un artículo publicado por el periódico británico The Observer cuenta cómo a la ex secuestrada le tocó aguantar la picadura de ejércitos de hormigas rojas, abejas y tarántulas. Su autora Janine di Giovanni dice que antes de leer la obra pensaba que Íngrid no era más que una “malcriada producto de la burguesía”. No obstante, luego de comprar el libro, cambió de opinión porque “la ex rehén se dio cuenta de que es un ser defectuoso que comete errores. Finalmente tomó conciencia de su humanidad”.

 

En Francia, donde Betancourt es considerada una suerte de “tesoro nacional”, según cuenta John Lichfield, corresponsal en París para el diario The Independent, la obra ha sido bien recibida. La revista L’Express lo inscribe en la tradición de la literatura carcelaria que abarca “desde Dostoievski hasta François Bizot”. Y remata: “Olvidamos todo lo malo que Íngrid ha hecho para sumergirnos en uno de los testimonios de cautiverio más extraordinarios de los últimos tiempos”. Josyane Savigneau, colaboradora de Le Monde, también es condescendiente con la ex candidata presidencial. Dice que la impresionó su estilo y la “precisión clínica” con la que describe su cautiverio. “Por momentos olvidé que lo había escrito una víctima del secuestro porque se lee como una extraordinaria novela de aventuras”, concluye.

 

Mientras tanto, en Alemania Íngrid fue invitada a la Feria del Libro de Frankfurt, y como preámbulo a su presentación, habló para la revista Der Spiegel y el periódico Die Zeit. En la entrevista con el primer medio, Betancourt explica que escribió su historia porque sentía que era un deber con su familia, y además necesitaba darle sentido a esos casi seis años y medio que pasó en la selva. John Otis, periodista free-lance y autor del libro sobre secuestro en Colombia Law of the Jungle, cree que eso lo logró porque pudo tomarse el tiempo para pensar lo que había vivido. “Por lo general los ex rehenes no son escritores y en el afán de contar sus experiencias terminan publicando libros instantáneos. Nadie niega que son historias increíbles, pero simplemente tratan cosas cotidianas. En cambio, lo que Íngrid hizo en sus memorias es más reflexivo, narra su lucha mental”.

 

Antes de que No hay silencio que no termine saliera al mercado, se presagiaba que sería un fenómeno en ventas. Forero reconoce que el despliegue que ha tenido en los medios “significa oro para cualquier casa editorial”, y no cabe duda de que la historia, por sí sola, es un gancho poderosísimo. Puede que el relato haya recibido tantos comentarios favorables en otros lugares debido a que la mayoría de escritores y periodistas se han centrado en el cautiverio y se han mantenido al margen del contexto político que rodea a Betancourt. ¿Ingenuidad?, lo cierto es que así su imagen esté por el piso en el país, parece inevitable que su libro entre a formar parte de la historia contemporánea de Colombia y América Latina.

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