Fotografía por: Rosana López-Cubas

Más allá del teatro

El Colectivo Yuyachkani se presentará este fin de semana en Bogotá.

2015/04/10

Por Marco Bonilla

Darío Fo, premio nobel de literatura del año 1997, afirmó en una entrevista su preferencia por un teatro que dialogara con la sociedad. Para el dramaturgo italiano, las artes escénicas, la literatura o cualquier expresión artística que no converse con su propio tiempo no tiene absolutamente ninguna relevancia.

Yuyachkani, el longevo colectivo peruano de artes escénicas, parece haber tomado la crítica de Fo al pie de la letra. El grupo, que se presenta en el marco de la Cumbre de Arte y Cultura para la Paz de Colombia, no es sólo una compañía itinerante de teatro, sino una escuela y un laboratorio de creación escénica cuya principal inquietud ha sido, desde sus orígenes en 1971, el diálogo con la realidad social y cultural de Perú.

Se trata del proyecto de creación, divulgación y capacitación teatral más vigoroso del país suramericano. Sus puestas en escena se caracterizan precisamente por esa búsqueda incesante de crear manifestaciones estéticas y expresivas ancladas en la dura realidad social de los andes peruanos y un firme compromiso con la defensa de los derechos humanos. Con esas obras que se nutren de la riqueza cultural del país, Yuyachkani se ha convertido en un símbolo y en un embajador de Perú más allá de sus fronteras. Además, pasó a ser uno de los mayores exponentes del llamado “nuevo teatro popular” latinoamericano.


Fotografía por: Rosana López-Cubas

Su inspiración proviene de la rica expresividad corporal y escénica de la cultura popular peruana, los ritos andinos, su tradición festiva y la música. También beben de la violencia que durante la década de 1980, y buena parte de la de 1990, que azotó a la región por la acción insurgente de Sendero Luminoso y la violenta reacción del Estado para contrarrestarla.

Hurgando en las heridas del pasado, Yuyachkani busca que el público entienda el presente. La memoria, el trauma del tiempo pretérito y sus huellas en el presente son su inquietud constante (Yuyachkani, voz quechua, puede ser traducido como "estoy recordando"). No es sólo teatro, es una terapia de sanación para exorcizar con la memoria los demonios del pasado. En ese sentido sus temas recurrentes se articulan en torno a la migración del campo a la ciudad, desplazamientos forzados por el conflicto armado interno, la exclusión, la violencia, el racismo, la justicia, la corrupción y el autoritarismo.

Sus montajes se encuentran a media marcha entre las obras de dos autores peruanos. Por un lado, la rica mitología de José María Arguedas, quien hizo del espacio andino su fuente de recursos estilísticos en novelas como Yawar fiesta, Todas las sangres y El zorro de arriba y el zorro de abajo. Por otro lado, la crítica marxista del pensador José José Carlos Mariátegui, quien en 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana elaboraba un lúcido análisis de la situación de dependencia y los estragos que el periodo colonial dejó en el Perú.

El trabajo vanguardista y experimental de Yuyachkani, que ha merecido importantes premios dentro y fuera de Perú, también se sustenta en las propuestas de importantes teóricos de las artes escénicas como Bertolt Brecht y Jerzy Grotowski. De Brecht adoptan su idea de hacer un teatro que se conciba como acción política, además de ser inclusivo, con obras que rompan la dicotomía actor-espectador situando al público como interlocutor y creador. De Grotowski toman la idea de hacer un teatro pobre y para los pobres, un teatro desde abajo, permeado por una unidad sintética entre actor y espectador. Sin embargo, estas influencias no han impedido que el colectivo renueve permanentemente sus discursos para adaptar sus prácticas a los nuevos lenguajes teatrales.


Fotografía por: Rosana López-Cubas

Su filosofía está basada en la puesta en común entre sus miembros, donde la figura del director apenas cobra relevancia, y en mantener una independencia absoluta frente a intereses económicos, políticos y culturales. En efecto, Yuyachkani se caracteriza por la negación de una estructura vertical, y le apuesta a la horizontalidad de las relaciones entre actores y espectadores. Como resultado,  sus obras no son lineales o prosaicas, acercándose más al teatro acción, al performance político y la poesía.

La idea de que el arte debe ser una herramienta de transformación social se manifiesta en su trabajo con comunidades campesinas en la sierra central del Perú y los talleres de artesanía artística en comunidades marginales de los llamados barrios jóvenes de Lima. Así, su apuesta es por un teatro vivo, siempre vigente para reflexionar sobre la dura realidad de las comunidades de la periferia social peruana. Para su director Miguel Rubio Zapata, el objetivo del colectivo es claro: “plantear temas que tienen que ver con la realidad peruana y de inconformidad con la realidad, criticarla y denunciar la injusticia”.

“Nunca imaginé que con el tiempo iba a tener tanto sentido esa idea de la memoria para nosotros –afirma-. Cuán pertinente iba a ser tener un teatro cuyo tema sea la memoria en un país justamente que a veces parece que estuviéramos condenados a olvidar”.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com