FITB 2006. Crédito: Paola Castaño.

¿Otra tormenta en el Festival Iberoamericano de Teatro?

La nueva administración del evento, compuesta de tres empresas, se ve enfrentada a la no participación de compañías nacionales tan relevantes como el Teatro Petra y La maldita vanidad. ¿Cuál es el malestar de los actores?

2017/12/04

Por Redacción Arcadia

El Festival Iberoamericano de Teatro (FITB) ha atravesado un sinnúmero de momentos difíciles en años recientes. El enfrentamiento de Daniel Álvarez Mikey (hijo de Fanny Mikey) sobre el manejo del festival y el teatro Nacional con Anamarta de Pizarro, el cambio de dirección, la especulación sobre el estado financiero del evento y las dudas sobre su administración, han llevado a que el FITB llene titulares con sus pugnas internas y externas. Para la próxima versión de uno de los tres festivales de teatro más relevantes del mundo, la administración quedó en manos de TuBoleta, Páramo y Configura, empresas con ánimo de lucro que, todo hay que decirlo, decidieron invertir en un evento que arrastraba un déficit económico importante que amenazaba su ejecución. Sin embargo, detrás de la indudable importancia de dicha decisión, para algunos han surgido preguntas sobre la curaduría del evento, en especial en cuanto al teatro nacional. A finales de septiembre de este año se anunció el lanzamiento de los abonos para la edición de 2018, a pesar de que la programación internacional no apareció hasta el 29 de noviembre. Por el lado colombiano, aún no se ha concretado un programa, lo cual ha desatado un malestar entre algunos actores colombianos agremiados.

La Junta del Festival invitó a la Asociación Colombiana de Actores (ACA) a varias reuniones para concretar una alianza y garantizar la presencia del teatro colombiano en el evento. Sin embargo, esta tarde, hacia las 6:00 p.m., el sindicato de los actores emitió un comunicado (que puede leer aquí: 1, 2, 3, 4, 5, 6) en el cual se rehusan a ir al FITB 2018, en las actuales condiciones.

Según el texto: “Por primera vez en muchos años, representantes de más de ciento cincuenta grupos y compañías teatrales del país se encontraron de manera presencial y virtual, para debatir sobre la participación del teatro colombiano en la próxima edición del FITB. A esa reunión, asistieron representantes del Ministerio de Cultura, del Instituto Distrital de las Artes IDARTES y de la Junta del FITB 2018. Los temas que se trataron durante la reunión giraron en torno a:

  • El desinterés de la Junta del festival en patrocinar la presencia del teatro colombiano dentro de la programación al no ser un ejercicio económico rentable.
  • La convocatoria de Idartes para las compañías a nivel distrital que obligaba a los grupos a ocuparse de labores de autogestión en producción y promoción de sus obras, siendo estas responsabilidades del festival.
  • La falta de claridad por parte de la nueva administración del FITB acerca de la manera como ejecutarán el presupuesto entregado por el Ministerio de Cultura al festival.
  • Y lo más grave quizás, el olvido total hacia el teatro por fuera de la capital que ninguna entidad pública ni mucho menos la organización del festival ha querido garantizar o gestionar”.

Luego de más de cuatro horas de discusión, debate y análisis, la comunidad teatral se sintió insatisfecha y dice no estar alineada con los principios actuales de la organización del Festival Iberoamericano de Teatro.

Video de la conferencia completa.

Como resultado de la reunión, tomaron la decisión de no asistir a la edición 2018 del FITB. Entre los firmantes se encuentran grupos tan destacados como Teatro Petra, de Fabio Rubiano, la Maldita Vanidad, de Jorge Hugo Marín, el Teatro La Mama, directores y actores como Nicolás Montero, Ernesto Benjumea y Andrés Parra, además de varios teatros nacionales de Medellín, Barranquilla y Cali.

Antes del lanzamiento del comunicado, los actores firmantes Diana Ángel y Julio Correal le dijeron a Arcadia que los organizadores de hoy no ven la magnitud de lo que significa tener al teatro colombiano en el festival. Para la actriz los apoyos de la nación este año no son claros, y en cuanto a los de la ciudad, “es una convocatoria a nivel distrital con unas condiciones muy difíciles para los grupos porque supone una autogestión compleja. El mismo grupo tiene que conseguir la sala, tiene que hacerse la prensa, es decir son unas condiciones muy difíciles que se alejan del espíritu que ha tenido el festival durante tantos años”.

Correal aclara que aunque los nuevos administradores pueden quizá recuperar económicamente el festival, el costo puede ser perder aspectos que considera clave, a pesar de que no son necesariamente rentables. Se refiere al “teatro de calle, los espacios académicos, la ventana internacional de artistas y también cual iba a ser la participación del teatro colombiano. Hace algo más de un mes, los representantes del festival se pusieron en contacto con nosotros para invitarnos a que ayudaramos en la curaduría de la participación de las obras colombianas. No llegamos a nada porque no hay un compromiso expresado en términos económicos para asegurar una presencia importante del teatro colombiano no solamente de Bogotá sino de otras ciudades, y en condiciones dignas. Todo quedó supeditado a la convocatoria que hizo Idartes para el teatro distrital y a unos recursos que dio el Ministerio de la Cultura”.

“Sobre los recursos recibimos primero una información de parte de la gente que maneja el festival: iban a estar destinados todos para teatro de calle. Después nos dijeron que iban mitad para calle y la otra mitad para una producciones que iban a tener en el Colón y el pasado jueves nos enteramos que es un recurso que administrará el Colón pero que quienes decidirán cómo se van a invertir es la nueva junta del festival. No hay ninguna claridad, por la misma naturaleza de las empresas que están al frente del festival. Son empresas con ánimo de lucro que no conocen de teatro ni conocen al medio: no hay un interés real de la presencia del teatro colombiano porque no lo han expresado públicamente, no han hablado de tener asegurados los recursos, inclusive algún representante nos dijo en alguna reunión que el teatro colombiano no daba plata”. Correal además señala que la junta que está manejando el festival desde hace ya varios años es la responsable del descalabro económico y los problemas que ha tenido el festival. “Es la misma junta que decidió entregarle la administración a TuBoleta a Páramo y a Configura. El resultado lo estamos viendo: no entienden cuál es la funcion del festival, que es mucho más que presentar unas obras para un público pasivo. Creemos que se trata de consolidar un proyecto cultural de ciudad. Si lo único que mueve a la administracion del festival es generar recursos para ir saldando las acreencias que tiene, eso no tiene sentido, y no tiene sentido que el Estado invierta con esas condiciones”.  

Juliana Restrepo, directora de Idartes dice sobre la inconformidad de los actores colombianos -antes de que se emitiera el comunicado de ACA- que el distrito apoya al FITB, pero que jurídicamente no se pueden asignar fondos directamente a grupos y se deben hacer convocatorias. Señala que a lo largo de las reuniones que tuvieron, al ver que la programación internacional estaba consolidado pero la nacional no, decidieron que tenían que utilizar sus recursos para garantizar que se presentarán agrupaciones del distrito, razón por la cual diseñaron la convocatoria. “La convocatoria le pide a las compañías que propongan cuál es el teatro en el que se van a presentar. Esto para garantizar que estuvieran en teatros pequeños y medianos de la ciudad y que las obras ganadoras tuvieran asegurado un teatro. Había el temor de que ganara una agrupación, una obra, y que los organizadores no hubieran previamente organizado con los teatros. Por eso consideramos que así estaríamos garantizando que se iban a beneficiar tanto las compañías como los teatros de la ciudad porque los teatros grandes, es decir el Colón, el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, el Jorge Eliécer Gaitán, Cafam y Colsubsidio iban a estar directamente programados por los responsables del festival”.

Sobre una de las grandes preocupaciones de los actores, la presunta promoción que deben realizar las compañías de sus propias obras dice que no es cierto que tengan esa responsabilidad. “La convocatoria no dice nada de eso, de hecho nosotros también le haremos difusión”. En cuanto a la falta de claridad, reitera que es algo que debe organizarse dentro del FITB. “Es un festival privado y lo que pasa con la curaduría internacional y distrital del festival es responsabilidad absoluta de los organizadores. Lo que pasa es que nosotros nos sumamos al festival garantizando la participación de una compañías distritales que ellos van a incluir en la programación, pero eso no quiere decir que el festival no sea autónomo en invitar a otras compañías distritales”, resume Restrepo.

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