Cortesía de IDARTES

Tres elementos esenciales para narrar el conflicto

El pasado 8 de marzo el actor colombiano Julio Hernán Correal habló de los elementos que, según él, son claves para poder acercarse a la guerra desde el cine, la televisión, la literatura y el teatro.

2015/04/09

Por Julio Hernán Correal

"¿Qué debe tener una narrativa hacia la reconciliación de todo este conflicto que hemos tenido?

Un elemento importante es la verdad. Pero, ¿quién tiene la verdad? Yo creo que la verdad está en dos espacios. Uno, en el contexto socio-económico e histórico de donde se origina el conflicto. Y el otro en la polifonía; es decir, en escuchar las múltiples versiones. Que así como se escucha a la víctima se pueda oír al victimario. Hay un cuento de un japonés, Ryunosuke Akutagawa,  que es un escritor maravillo que tiene una pieza llamada Los cuentos de Rashomon, que he llevado a la escena, y hay un cuento que a mí personalmente me encanta que se llama “En el bosque”. Es un cuento policiaco que refiere a un asesinato y está en seis versiones. La versión de un leñador, que fue testigo de los hechos, la de un monje budista, que se encontró con la víctima, la de la suegra de la víctima, la de la mujer de la víctima, la del asesino y la de la víctima. Entonces, eso es lo que necesitamos. Que la televisión, el cine y todos los espacios se democraticen para que las versiones se puedan oír. Para que los que tengan más capacidad de llegar a la masa, a la población, a la gente que no se ha dado cuenta de que estamos en guerra, que están más pendientes de que el “Castro-Chavismo” nos venga a tomar, y están muy preocupados de que Nicolás Maduro venga volando, con Chávez convertido en un pajarito azul, a acabar con los colombianos y no se han dado cuenta de la desgracia que nos corroe. No se han dado cuenta del conflicto al que estamos abocados. Ese es un elemento importante.

El otro elemento, creo yo, tiene que ser el perdón. Durante muchos años desde el teatro, el cine y la literatura se ha hablado del conflicto y ha sido ocultado, como decía el maestro Gamboa. Estamos esperando el momento en que el Estado, y no solamente el Estado pensado como las personas que están allá, sino los grupos económicos que sostienen el Estado, y los grupos económicos que sostuvieron el terror, confiesen y digan la verdad. Para llevarlos a la cárcel no…para perdonarlos. Porque esa es la única alternativa que tenemos como sociedad. El perdón. La reconciliación. Entonces todavía desde la cultura estamos en el plan de la denuncia porque la verdad de una parte, la verdad de las víctimas ha sido tratada de ocultar. Yo tengo una experiencia particular: estudié en la Universidad Nacional. Estudié en los años ochenta y me tocó vivir momentos atroces. Me tocó vivir momentos como el 16 de mayo de 1984 cuando la policía irrumpió con tanques y dispararon y nunca se supo cuánta gente murió, y en la prensa al día siguiente apareció una nota pequeñísima. Y sé que muchos estamos tratando de contar lo que pasó en ese momento. Y no es fácil. Y la gente nos piensa decir que es mentira…pero hay que crear una narrativa porque hay que crear memoria.

Y el otro elemento que yo creo que es importante en términos de las narrativas del conflicto que debe estar integrado es el humor. A mí, personalmente, en los actos de lanzamiento de esta cumbre, en una marcha por la vida que acompañamos nosotros hace un mes, me preocupaban especialmente las expresiones artísticas, porque todas eran cargadas de tristeza. Toda la gente silenciosa, triste, unos cantos al dolor y a la tristeza cuando el dolor es lo que hemos vivido. Entonces lo que tenemos es que vender la ilusión de que esto tiene que ser mejor. El lunes alguien me preguntó ‘¿Leíste el discurso de Vallejo?’ y le dije: “Sí, es lo mismo que dice siempre, pero necesitamos superar eso”. Tenemos que generar la utopía de que la paz es posible y de que con la paz vamos a encontrar estados mejores. Entonces también creo que la creación artística y las narrativas tienen que impregnar ese humor. Aquí ha habido prosas maestras en la literatura que han sensibilizado a las víctimas como la novela de Evelio José Rosero que se llama Los ejércitos o la gran película de Carlos Gaviria que se llama Retratos en un mar de mentiras, que no entiendo por qué no está en la programación de esta cumbre. Recientemente nosotros, como colegas y como amigos, pudimos ver la gran creación de Fabio Rubiano, Labio de liebre, que muestra una nueva posibilidad de visibilizar a las víctimas y de ofrecerles una nueva alternativa al perdón y de hacerlo con humor, burlándonos de nuestra propia desgracia.

Ayer veía en el Canal Capital  un foro que se llama ‘Las claves’ y el maestro Teófilo Medina se burlaba de las palabras del Procurador, que cada vez que está hablando del tema de la paz dice ‘es que la moral del ejército…’ o ‘están desmoralizando al ejército…’. O sea que la moral del ejército es matar. Si a mí me invitaran y me dijeran ‘súbale la moral a las tropas’ les digo: tienen este fin de semana libre, váyanse a buscar a la familia, hagamos una cena y vámonos de rumba, subámosle el sueldo y este fin de semana no tienen que matar a nadie. Eso es subir la moral. La moral no tiene por qué ser profundizar el conflicto.”

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