Elenco de Labio de Liebre.

Una liebre que salta entre el drama y la risa

El cinco de marzo se estrenó en el Teatro Colón Labio de liebre. La nueva obra del reconocido actor y director cuatro veces ganador del Premio Nacional de Dramaturgia, Fabio Rubiano Orjuela. En esta ocasión presenta un excelente trabajo que reflexiona acerca de la relación entre víctimas y victimarios y el complejo dilema de aplicar el perdón o la venganza.

2015/03/13

Por Juan Sebastian Barriga

Salvo Castello es un hombre terco y violento. Está recluido en un país frío y ubicado muy lejos de su república tropical. Se encuentra apresado tras acogerse a un proceso de justicia restaurativa por el que es exiliado para pagar una condena de tres años. Castello, interpretado por Rubiano, fue jefe de un grupo armado irregular culpable de masacres, desapariciones y abusos. Un día, mientras espera aburrido el final de su castigo en este “Territorio Blanco”, cinco fantasmas del pasado llegan a su puerta para recordarle las deudas dejadas por sus crímenes.

Labio de liebre es una obra que con una alta dosis de humor negro habla acerca de la ambigua que puede llegar a ser la división entre víctimas y victimarios. Rubiano logra de una manera genial unir la comedia y el drama en una historia llena de giros sensoriales, que sumergen al espectador en un continuo estado de bipolaridad e invitan constantemente a reflexionar y ponerse en los zapatos del otro.

En 1985, Fabio Rubiano fundó junto Marcela Valencia el Teatro Petra que desde entonces se ha consagrado como una de las compañías teatrales más talentosas del país. Las obras y adaptaciones de Rubiano se han caracterizado por su carácter provocador y por tocar con mucho humor temas difíciles. Esta nueva producción es probablemente una de las más dramáticas, ya que recreada una situación sufrida por cientos de familias rurales de una forma muy vivida y cruda. A pesar de que el proceso de creación de este montaje comenzó a formarse en la cabeza del Rubiano hace seis años, dialoga constantemente con la actualidad nacional.

Labio de liebre es una obra donde “el perdón y la venganza se emparentan y acercan a pesar de ser conceptos aparentemente antagónicos”, comenta el director. Toda la historia ocurre en la casa de Castello quien mira televisión tranquilamente cuando es interrumpido por Granado Sosa, (Jacques Toukhmanian) un empleado de una fundación que  vine a entregarle un formulario. Este tipo juguetón e irreverente llama la atención de Castello por su desesperante actitud y por su labio leporino (o de liebre), característica poco común en los adultos. Al indagar sobre por qué este sujeto todavía mantiene esta condición, recibe la desconcertante respuesta de que nunca creció debido a que a los siete años fue asesinado junto con su familia por el propio Castello.

                                                           Salvo Castelo cuando conoce a Granado Sosa

En ese punto empieza una compleja relación, llena de contradicciones entre víctimas y victimarios en la que nadie es inocente. La cual ha generado reacciones muy emotivas en la audiencia, al tiempo que reflexiones acerca del conflicto y el postconflicto. Para Rubiano estos análisis, debates y “moralejas” llegan por añadidura.  El director explica que, “el teatro está hecho para generar emociones y placer estético. Ese es mi interés. Tal vez, la obra genera una pregunta, pero nosotros no damos respuestas ni preceptos conductuales. Para nada, esto es una obra de teatro que esperamos sea una obra de arte”.

Labio de liebre es una constante reflexión de la historia reciente del país contada de forma genial. A  través de juegos de luces y música el espectador entra y sale de una serie de momentos impactantes y desgarradores que son combinados con situaciones caricaturescas y graciosas. La tensión creada por la dramática trama se rompe con bromas y comentarios desencajados. Por ejemplo, en un momento Alegría, la madre de Granado, le pide a Salvo que la ayude a levantarse del piso porque el tiro en la nuca le jodió tres vertebras. O cuando Granado pregunta inocentemente quién ganó el partido de fútbol que se jugó con la cabeza de su hermano Jerónimo (Biassini Segura).

Marcela Valencia interpreta a Alegría de Sosa. Un personaje al que define como una mujer taimada, que aparentemente no daña a nadie, pero es quien más confronta a Castello. La actriz opina que: “la obra es muy actual porque todos los días sabemos que existe esta realidad, pero no nos importa. Yo siento que cuando la gente la ve en el teatro a manera de humor le cae más duro. Sobre todo en este momento en el que estamos tratando con una paz, una reconciliación y sobre todo un perdón”.

          Fabio Castello (Fabio Rubiano), Alegría de Sosa (Marcela Valencia) y Marinda Sosa (Ana María Cuellar)

Respecto al uso del humor Rubiano comenta: “Como colombianos tenemos en nuestra esencia la particularidad de reírnos de nuestra desgracia. Con estos fenómenos de violencia el humor cumple un papel fundamental como coraza para evitar caer en ese dolor permanente. Pero también es un mecanismo de aceptación y reflexión de la realidad”. El actor Jacques Toukhmanian agrega que el uso del humor, “permite que el público haga reflexiones más profundas, porque uno sale del teatro y se pregunta yo por qué me reí de este tema tan duro”.

Sin duda esta es una obra más dramática que chistosa. Sus personajes poco a poco van haciendo una metamorfosis en la que pasan de ser unos personajes graciosos, estereotípicos e inocentes a también ser victimarios. Esto se evidencia en la relación entre Alegría y su hija Marinda (Ana María Cuellar) a quien constantemente crítica y humilla. O en las constantes burlas y bromas que Jerónimo sufre por parte de su hermano.

Liliana Escobar quien interpreta a Roxy Romero, una periodista, ex reina de belleza, asesinada por culpa de Salvo, comenta que su personaje en cierta forma es un ejemplo de cómo: “los colombianos sin estar directamente involucrados en el conflicto somos parte de este. No solo porque en cualquier momento nos convertimos en carne de cañón sino también somos victimarios en la manera en la que vemos y tratamos a los demás”.  

Labio de liebre invita a reír y llorar con la absurda tragicomedia que vive un territorio lleno de contradicciones. Esta obra llena de conflicto no tiene héroes ni villanos. Más bien plantea la pregunta de hasta qué punto un victimario es víctima y viceversa y qué papel juegan el perdón y la venganza en la compleja realidad del país más feliz del mundo.


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